Juan Manuel Llop se despidió de Platense con una victoria 4 a 1 frente a Rosario Central.


Por Nicolás Durán

Última fecha de la fase regular de la Copa de la Liga 2021. El «Canalla» y el «Calamar» se encontraron en Vicente López con objetivos muy diferentes: ganar y sellar el ingreso a las llaves de playoffs, para los rosarinos; acomodar las cuentas de cara al futuro y dejar una buena última imagen de este primer ciclo del «Chocho» como deté del club, para los de Saavedra.  

Platense salió de arranque con un 4-1-4-1 novedoso en la era Llop, con Roberto Bochi parado como un «5» de los de antes, la doble B (Bogado – Baldasarra) un poco por delante, en plan doble enganche, Tiago Palacios de «8», Gastón Gerzel por banda izquierda y Jorge Pereyra Díaz de «9», como única referencia permanente en ataque. 

Todo pintaba equilibrado cuando a los 12’ Luciano Recalde trepó con pelota al pie y abrió con Juan Infante. Bogado, siempre lúcido, recibió solo, levantó la cabeza, le puso tiza al taco que tiene en el pie derecho y sacó un centro combado al área con ventaja para el que entra. Pereyra Díaz, se desmarcó como quien elude un control policial y el resto fue solo peinarla y festejar. 

Central, al que solo le servían los tres puntos, amagó una reacción, pero Platense juntó líneas y consiguió amesetar la curva de peligro. Hasta los 25’, cuando la sensación de inseguridad que cada pelota parada rival le trae al corazón del hincha se materializó una vez más. 

Nuevo córner para la visita (10 a 1 para ellos en ese primer tiempo), esta vez desde la derecha. La peina Emmanuel Ojeda, le rebota a Joaquín Laso y le cae a Lucas Gamba, de espaldas al arco y al borde del área chica. Chilena y gol. Es cierto que estaba apenas adelantado, que Bochi lo perdió en la marca, y que el gran Jorge podría haber salido a cortar, pero todo esto le importó poco al delantero nacido en Deportivo Maipú. Empate y segundo gol piruético que recibimos en ese arco. 

Apenas reiniciado el juego, bochazo profundo de Bogado que habilita a Pereyra Díaz. El «9» controla, pincha el fútbol para desembarazarse de Damián Martínez y casi entrando al área es fouleado por este. Tiro libre y segunda amarilla para el lateral, dijimos todos. Siga, siga, dijo Tello, para felicidad de «Pancho» Lamolina. 

De ahí hasta el final, la salvada de cada partido de San Jorge, mandando al tiro de esquina un remate cruzado de Gamba, y poco más. Central, porque no encontraba la manera; Platense, directamente porque no podía. 

Segundo tiempo y Facundo Curuchet a la cancha por un Palacios muy flojo. 4-4-2 con el «Apache» por derecha, y a ver qué pasa. Arrancó igual nomás, con la visita buscando pero sin encontrar, y con un nuevo siga, siga de Tello, indiferente ante un agarrón a Pereyra Díaz en el área. 

Pase corto entre los centrales «Canallas», y Curu, atento, que primerea y la puntea larga. Traslado en velocidad y pase al pie a Pereyra Díaz, en la medialuna. Control y cortada para Baldasarra, que venía lanzado por el carril derecho, como Falcon sin frenos. El pase es apenas largo, pero el Apache acomoda el cuerpo y le pega seco al primer palo, que Jorge Broun no cierra bien. Arriba de nuevo el Calamar. 

Quedaba por delante media hora larga todavía, pero de ahí en más fue más de lo mismo. Central cargando con sus propias limitaciones, y Platense replegado apostando todo a un «Curu» en modo 2018. 

Faltando 10’ doble cambio en Platense y tercer dibujo táctico del partido, esta vez con la clara intención de cerrarlo. Hernán Lamberti y Stéfano Callegari por Bogado y Gerzel, para un 5-3-2, con Nicolás Zalazar de último.  

Dos rojas casi juntas: Fernando Torrent en la visita, por exceso verbal. Y en seguida Baldasarra, por foul y doble amarilla. Una pena lo del pibe de Santos Lugares, sobre todo pensando en lo que viene. 

Fueron pasando los minutos hasta que sobre la hora derrumban a Matías Tissera en el área. Demasiado claro para más siga, siga. De Olivera cruza toda la cancha para hacerse cargo, sacarse las ganas de hacer un gol en los 90’ y, de paso, hacerle un mimo a nuestra memoria con las imágenes de la final en Rosario. Fierrazo arriba y partido liquidado.  

Pero quedaba tiempo para una más: Zalazar recupera en campo propio y agarra la lanza. Pared con «Curu», gambeta, enganche al medio, definición al primer palo y golazo para el sobrino del querido «Turco» Hanuch.  

Ahora sí, final, goleada, primer triunfo de local del torneo y tres puntos que dejan a Platense 20 de 26 en la tabla que importa en este regreso a Primera, la de los promedios.  

Y, sobre todo, merecida despedida para Juan Manuel Llop, el artífice del ascenso que, casi sin tiempo para refuerzos, sin pretemporada y sin margen para mayores ajustes, nos deja al final de este primer campeonato fuera de la zona roja del descenso.  

Mucho mérito para el nacido en Arroyo Dulce quien, en base a laburo y perfil bajo, supo ganarse sus metros cuadrados en el corazón del hincha. Desde esta página sencillamente nos sumamos al “Eternamente gracias”, y le deseamos todo lo mejor para él y su grupo de trabajo. 

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