Hoy se cumplen 34 años del histórico partido en el cual Platense le ganó 3 a 2 a River en el Monumental y obligó a un desempate con Temperley para continuar en Primera. El “Calamar” caía 2 a 0 pero Miguel Ángel Gambier lo salvó.


Cualquier suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa. Esa es la definición que arroja el diccionario cuando se busca la palabra “milagro”. Y, francamente, lo sucedido aquella tarde del 2 de mayo de 1987 en el Monumental reúne todas esas condiciones. Fue raro, extraordinario y, por sobre todas las cosas, maravilloso. Faltando 25 minutos para que terminara el campeonato, Platense perdía 2 a 0 contra River y sentenciaba, de esta manera, su descenso a la “B”. Ni la igualdad le servía, sólo valía la victoria para poder forzar un desempate con Temperley.

Menos de media hora para torcer una historia que parecía tener un final escrito con lágrimas para la gente de Saavedra. Pero el fútbol es la lógica de lo impensado y muchas veces da lugar a sucesos como éste. Los milagros siempre traen consigo semidioses que son capaces de hacerlos realidad aún en las circunstancias más adversas. Y esa tarde el héroe tuvo nombre y apellido: Miguel Ángel Gambier. El hombre que nació el 26 de junio de 1961, en Pellegrini, entró al campo de juego faltando 30 minutos para que finalizara el partido y anotó los tres goles con los que logró devolverle el alma al cuerpo de Platense.

River no se jugaba nada en ese partido. Era la última fecha del campeonato y no tenía chances de ser campeón. El título se lo disputaban los dos equipos rosarinos. Central, que el año anterior había ascendido de la “B” y finalmente fue el ganador, y Newell´s. La «Lepra» ya había vencido por 4 a 1 a Italiano y esperaba a que el equipo del sur de Buenos Aires lograra una victoria para poder alcanzar un partido definitorio con su clásico rival.

Rosario Central y Temperley arreglaron el empate, que era lo que le convenía a los dos. Cada uno con un punto lograba su objetivo: salir campeón y mantener la categoría respectivamente. El partido terminó 1 a 1 –como era de suponer- y todos contentos festejando lo suyo. River Plate estaba ganando 2 a 0 cómodamente en el Monumental y nadie suponía lo que iba a ocurrir minutos después. Gambier ingresó en el segundo tiempo y anotó, en menos de media hora, tres goles que dieron vuelta la historia en favor de Platense, que de esta manera logró llegar al partido desempate con el conjunto del sur para ver quién mantendría la categoría y quién descendería a la “B”. Increíble pero real.

EL HÉROE

El «Pampa» definiendo en aquella gloriosa tarde en Nuñez

Miguel Ángel Gambier recuerda su tarde histórica y el milagro de Platense en el Monumental:No iba a jugar el partido, estuve a punto de no concentrar. Después de ser titular todo el torneo, el «Chamaco» Rodríguez me informó que me sacaba, justo el día que nos jugábamos todo. Aparte no me dio ninguna explicación. A veces el técnico te saca pero te alienta, te dice que sigue creyendo en vos, que te va a volver a tener en cuenta. Nada, me sacó y listo. Por eso decidí que no iba a concentrar. Sin embargo, mis compañeros me hablaron mucho y me convencieron. Alejandro Nannini me dijo algo que me hizo cambiar de actitud: -si vos no jugás, la gente va a decir que te borraste en el último partido y no te lo merecés-, me dijo. Y acepté ir al banco.

Tengo que confesar que entré pensando que estábamos liquidados. Porque ni siquiera nos dijeron que Rosario Central había empatado. Y bueno, me dije, igual voy a tratar de dejar todo lo que tengo, si perdemos que sea luchando. El «Chamaco» me dijo que jugara de nueve, bien de punta.

La primera pelota que toqué fue gol. Alfaro Moreno mandó un centro desde la izquierda, salté con Gutiérrez y de cabeza le cambié el palo al arquero. Entró justo en el ángulo derecho, arriba. Ahora tenemos que empatar, le dije a los muchachos. Para que la gente vea que por lo menos lo intentamos.

Tampoco iba a patear el penal. Ocurre que antes el encargado era yo, pero que desde que estaba Rodríguez los pateaba Nannini. Alejandro tenía un calambre y no podía, entonces dije que me lo dejara, yo estaba descansado y con la mente fresca. Me lo dejó y la toqué a la punta izquierda, más colocado que fuerte. Entró y empatamos. Era la nuestra, ahí sí teníamos que ir con todo a buscar el triunfo. En el primer tiempo River pudo hacer más goles, pero ahora nosotros los estábamos superando, se podía dar.

Un segundo antes del tercero había cabeceado y se me fue pegada al palo. Pero en ésta, el centro del Gerardo González me cayó perfecto y metí el derechazo con todo. Era el 3-2. Sentí una emoción fuerte, pero no sabíamos nada como iba Temperley. Segundos después terminó el partido y desde el banco vinieron corriendo a abrazarnos. Ahí nos enteramos que habíamos alcanzado el desempate. ¡No sé lo que sentí en ese momento! Algo muy profundo, hay que vivirlo para darse cuenta porque fue como un milagro, que nos salváramos y que me tocara a mí hacer los tres goles después de todo lo que había pasado.

Quedamos concentrados ese mismo día, esperando el partido con Temperley, y me acuerdo que nos dieron dos horas libres. Me fui a mi casa de Belgrano a celebrar con Graciela, mi mujer. Me puse muy contento por los hinchas que sufren y alentaron tanto, por mis compañeros, y por mí también porque hacía tiempo que no andaba bien con el gol y quería demostrar que nadie está exento de una mala racha. También por Mario Brandone, un dirigente extraordinario. A él le dediqué el triunfo y los goles. A Raúl Ferrari, también. Jugar acechado por el descenso es desesperante, el nerviosismo quita serenidad, precisión, porque uno no se quiere ir y en vez de jugar tranquilo hacer cualquier cosa. Ese fue el momento más feliz de mi vida deportiva. Con el «Chamaco» no hubo ningún problema después. Incluso me felicitó, me dijo que era una fiera, que la rompí”.

FICHA DEL PARTIDO

Resultado: River Plate 2 – Platense 3

Estadio: Antonio Vespucio Liberti (Recaudación: 25.874,50 australes)

Fecha: 02/05/1987

Árbitro: Abel Gnecco.

River Plate: José Miguel; Rubén Darío Gómez, Nelson Daniel Gutiérrez, Pablo ERbín, Gordillo y Zapata; Américo Gallego, Morresi, Néstor Gorosito; Antonio Alzamendi y Salaberry.
DT: Héctor Veira

Platense: Fortunato, Felipe Bellini, Jorge Luis Avalos, Larramendi, Aponte, Desanto, Callipo, Marcelo Espina, Gerardo González, Alejandro Nannini y Alfaro Moreno.
DT: Carlos Manuel Rodríguez.

Goles: Morresi (49′ | RIV | 1-0) / Aponte e/c (59′ | RIV | 2-0) / Gambier (67′ | PLA | 1-2) / Gambier ( 83′ | PLA | 2-2) / Gambier (89′ | PLA | 2-3).


Cambios: 60´Gambier por De Santo y Vieta por Larramendi (PLA). 89´Sperandio por Gorosito y Medri por Salaberry (RIV).

Expulsiones: 90´ Gallego (RIV).

Hernán Buzzella – Gustavo Lamy – Nico Landoni – Andrés Stahler

4 Comentarios

  1. nada de hazaña. solo una reparacion de una resolucion de AFA que ponia una injusticia. grondona supo arreglar gracias a su relacion con Gallego. Recordemos que Temperley gano los puntos ante River por un analisis de doping del jugador Centurion partido que habia perdido 4 a 0 y Julio declaro que nunca mas los resultados se iban a dar a traves del tribunal de penas.

  2. Alfredo nosotros estuvimos en la cancha y sabemos lo que hicimos . Si es como vos decis por que pegaron dos tiros en los palos y por que el ultimo gol fue a los 44 30 explicame . Apuntaron tan justo , nadie nos saca lo que hicimos ganamos porque tuvimos la convicción hasta el último minuto del partido. Carlos Fortunato es el que suscribe.

  3. no digo que los jugadores nuestros supieran que se iba dar asi o que se prestaron a un show y no dudo que dieron todo durante los 90 minutos pero no le podemos preguntar a los jugadores de river, seria un escandalo si lo reconocieran, hay jugadores que el futbol argentino le debe mucho, verdaderos heroes y verdaderamente se prestaron para mi a un acto de justicia. obviamente entonces nunca obtendre la razon pero …… no seria la unica vez que habrian pasado cosas raras

  4. Alfredo de Florida : Usted es un hincha Calamar «raro». Si estuvo en Belgrano esa tarde debió observar que en el primer tiempo River pego dos disparos en los palos y en el segundo un cabezazo en la arista exterior del ángulo poste – travesaño.
    Ni Báez, ni Senes, ni Diego Maradona, ni Messi, etc pueden acertar le a un poste exactamente con pelota en movimiento y marca próxima. Es decir que pudimos quedar 0 – 4 o 0 – 5 en desventaja. El tercer gol del PAMPA tocó levemente el palo derecho antes de cruzar la línea y sucedió faltando 40 segundos más el tiempo recuperado que fueron dos minutos. Y Gambier pateó de media vuelta un centro rasante y violento rodeado de rivales y compañeros.
    Imposible un gol supuestamente «arreglado» de esa factura y restando 2 minutos y medio. Y no lo cuestiono como hincha sino como poseedor de una capacidad de análisis casi nula como bien le explicó CARLOS FORTUNATO.
    Conclusión : Poco hincha o cruza con ave de corral.
    GRACIAS CARLOS FIRTUNATO Y TODOS LOS HÉROES DE LOS QUE ALGUNOS YA NO ESTÁN.

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