Marcelo Espina, el exquisito ex volante creativo y DT de Platense estuvo en un mano a mano con Tyc Sports en el que contó que está feliz en Chile trabajando de comentarista deportivo y descarta su vuelta a la Argentina. Aunque extraña al «Calamar» y trata de ver todos los partidos: “hay que seguir siendo fiel y apoyando al equipo”.



Por Fabio Tokman

En Argentina, hablar de Marcelo Espina es hablar de Platense. Claro, también de su paso por la Selección, de su exquisita pegada, de su visión del juego y de su creatividad a la hora de pisar el verde césped. Radicado en Chile hace varios años, el «Cabezón», uno de sus apodos desde pequeño, habló con el medio deportivo nacional en el día de su cumpleaños 54.

-Antes que nada, ¡feliz cumpleaños! ¿Cómo estás pasando en este contexto y cómo está la situación allí?

-¡Gracias por el saludo! Estamos en cuarentena hace tres o cuatro semanas, aunque no es tan cerrada como la que tuvimos el año pasado. Este jueves hay diez comunas (barrios) de Santiago que avanzan de fase, se van a volver a abrir los shoppings y restaurants, aunque con cantidades limitadas. Por suerte, los casos van bajando y nunca se llegó a una situación dramática. Además, Chile tiene casi ocho millones de vacunados y cinco millones ya se han dado la segunda dosis. Debido a mi edad, estoy en este último lote. Se prevé que, a mediados de año, el total de la población objetivo va a tener sus dos dosis aplicadas.

-Me imagino que, cuando el tiempo te lo permite, ves los partidos de Platense…

-Los he visto casi todos. Me quedó alguno colgado por un tema laboral, como el de Central Córdoba de Santiago del Estero que lo agarré en el final. Consumo mucho fútbol argentino, europeo y mexicano, que me gusta. No soy de leer tanto, pero sí de mirar mucho.

Espina con la «8» enfrentando a River. La «10» la tenía otro queridísimo que aparece más atrás: De Vicente.

El romance del hincha Calamar con Espina tiene argumentos de sobra. Salió de las inferiores del club y debutó en 1983 a los 16 años. En 1989 emigró al fútbol mexicano. Tras un paso por Lanús, regresó al «Marrón» en 1994. Y la rompió: fue goleador del Clausura de ese año junto a Hernán Crespo y, por su gran nivel, Daniel Passarella arrancó su ciclo convocándolo a la Selección y otorgándole la cinta de capitán. Fue el primer 10 post Maradona y el anteúltimo jugador «Calamar» en vestir la celeste y blanca (Gonzalo Bergessio fue el último, sin contar a David Trezeguet en Francia). En 1995 cruzó la cordillera y ya no volvería al país como jugador.


-¿Cómo viviste el regreso a Primera luego de 21 años rondando en el ascenso?

-Con mucha expectativa, ilusión y ¡nervios! Me puso feliz, porque fueron muchos años de espera en los que el club pasó por la B Metro y la Primera Nacional. Los jugadores hicieron un gran trabajo y le dieron una alegría a muchísima gente grande, que había dejado de verlo en Primera. Y también a muchísimos jóvenes, que no lo habían visto nunca en la máxima categoría. En definitiva, hicieron felices a muchas personas y una de ellas fui yo.

Tras su retiro, el «Cabezón» se convirtió en entrenador y pudo ejercer tanto en Chile como en el ascenso argentino. También fue director deportivo del Colo Colo, cargo que dejó el año pasado para volver a desempeñarse como comentarista deportivo.

-¿Cómo ves la nueva secretaría técnica de Platense, a cargo de Daniel Vega, que comenzó a funcionar hace poco?

-Hace varios años que el club viene haciendo bien las cosas y que mantiene una política e idea deportiva. Después de un largo tiempo volví a ir a Galván (el predio llamado Alejandro Mariani Dolan que Platense posee para sus inferiores y fútbol femenino). Vi el partido de reserva con River y me gustó cómo está todo. Cuando las cosas se hacen bien a nivel dirigencial es una catarata que va hacia abajo en lo bueno. Si sucede lo contrario se termina reflejando en lo futbolístico.

Daniel (Vega) es una persona preparada, además de un referente muy importante del club. Hay que dejarlo trabajar con tranquilidad, tanto a él como a todos los que componen esta secretaría técnica. Si siguen manteniendo esta idea y no se desesperan por algún que otro mal resultado las cosas van a seguir por buen camino. El cambio del ascenso a Primera es brusco, pero se están dando pasos muy positivos.

Marcelo durante un amistoso entre Platense y Colo Colo en el verano de 2019.

-En un futuro, ¿te gustaría volver a trabajar en Platense? Ya sea como entrenador o en alguna otra función…

-Estoy en una etapa de mi vida donde fui tomando decisiones respecto de lo que quiero hacer. He vuelto a los medios de comunicación después de ocho años, ya que lo había dejado para trabajar en Colo Colo. Quiero seguir en esto, me gusta mucho el trabajo de comentar. Estoy en Espn Chile, me tratan muy bien y es un factor determinante. Además, por un tema de calidad de vida, no estoy dispuesto a volver. Fueron etapas superadas, no tengo pensado retornar al fútbol en otra actividad. Cuando yo tomo este tipo de decisiones es muy difícil que vuelva para atrás.

Marcelo se muestra contento con su actualidad y, por el momento, no está en sus planes regresar a la Argentina. Mientras tanto, en Saavedra seguirán extrañándolo y evocándolo en los bares como ese talentoso volante creativo, un puesto que ya no abunda en el fútbol argentino.

-Mandale un mensaje a los hinchas del Calamar, que siempre te recuerdan con muchísimo cariño…

-Simplemente, agradecimiento. Hay muchos hinchas jóvenes, que no saben ni quién soy ¡ja! A la gente grande, que ha acompañado mucho tiempo en Primera división, quiero agradecerles. Me tratan bien, me cuidan, me quieren y a mí me pasa lo mismo, tanto con el club como con el hincha. Hay que seguir siendo fiel y apoyando al equipo, lamentablemente desde afuera hasta que pase la pandemia. La gente está inmensamente feliz con el ascenso y todos lo tenemos que disfrutar. Les mando un fuerte abrazo, felicidades y a cuidarse para estar bien y poder volver a la cancha a ver a Platense.

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