«Calamares» y «Leones» volverán a verse las caras después de casi 33 años. El último antecedente es de un amistoso en el año 1986.


Los de Saavedra y los cordobeses solamente registran un choque futbolistico entre sí, en circunstancias muy similares a las actuales. Porque en aquel lejano diciembre del año 1986, había un equipo que acababa de salir campeón provincial (como el actual, aunque federal), y que festejaría dicho logro en un encuentro amistoso ante un Platense al que también le “pasarían cosas” que lo llevarían, una vez más, a luchar de manera angustiosa por sostenerse en Primera División.

LOS OCHENTA RADICALES

2 de diciembre. El Estadio “Ciudad de Río Cuarto” ruge con la presencia del flamante campeón de la Liga de la Asociación Cordobesa, equipo que pugnaba por ascender al reciente Nacional “B” mediante la disputa del agotador Torneo del Interior. Para ello, el “León” se había beneficiado con el acercamiento de algunos futbolistas conocidos, como los ex Boca Néstor Tessone y Gabriel Vales, y el arquero Carlos Trucco, quien con el tiempo emigraría a Bolivia, se nacionalizaría y jugaría el Mundial de Estados Unidos 1994.

Enfrente tenía a Platense, equipo con historia, de Primera, Metropolitano, que venía sufriendo durante dos temporadas la agonía del descenso casi en fase terminal, y cuyo entrenador -Carlos Babington, ex gloria de Huracán- se encontraba en la cuerda floja. Un buen equipo al que no se le daban los resultados, en una época de oro de nuestro fútbol, donde en cada equipo, por humilde que sea, habían jugadores que lograban hacerte pagar la entrada.

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El partido fue una fiesta. Total. Absoluta. Para el local, claro está, que festejó el título con un triunfo -aparte merecido- por 1-0, con gol de Sergio Coleoni, primo de Gustavo, el actual entrenador de Central Córdoba de Santiago del Estero. El principio del final del ciclo del “inglés” como DT del “Marrón”.

Pocos imaginaban en aquella Río Cuarto que el entrenador que les había dado semejante alegría -por el campeonato en sí y por el triunfo ante los porteños también-, el “Pistola” José Manuel Vázquez, a los pocos días estaría abandonándolos para dirigir precisamente al “Calamar” durante los primeros partidos del año 1987.

Vázquez, mismo apellido que el del actual entrenador “León” (aunque éste se llame Manuel), que en su debut en Primera Nacional ganó, gustó y goleó ante otro “Celeste”, Temperley, por 3-0 (mismo equipo con el que aquel Platense dirimió su suerte de continuidad en Primera División al finalizar aquella fatídica temporada).

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NUEVO SIGLO, NUEVO ENCUENTRO

Finalmente, en el actual siglo, en medio de un país que intentaba reconstruirse, decidía retirarse en el “León” uno de los mayores referentes de los últimos años de Platense en Primera División. El “Ruso” de Malabrigo, Claudio Ariel Spontón, daba punto final a sus 36 años a una carrera que sumaba un total de 345 partidos y 55 goles, 41 de ellos convertidos con nuestra camiseta en tres períodos distintos. 6 partidos, 1 gol, y el adiós con la camiseta celeste riocuartense, con dos clásicos regionales en su haber.

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Pero hubo un nombre, uno final, de la actualidad, que quizás pasó con más pena que gloria por Platense pero que constituye un emblema de lo que hoy es una dulce realidad para esta importante institución del interior cordobés, que sintetiza un tanto la moral arrolladora que ha llevado a este club a lo largo de casi una década de militar sin trascendencia por el Federal “B” hasta el reciente ascenso a la Primera Nacional.

Nicolás Adrián Foglia, al igual que Pablo César Aimar (el mayor ídolo local, no se necesita explicar los por qué), nació en Río Cuarto un 7 de octubre del 1986. Sin embargo, su experiencia como futbolista hasta el 2011, año en el que regresaría a su terruño tras protagonizar una mediocre campaña con Platense en la “B” Metropolitana 2010/11 (32 partidos, 1 gol, de lo más destacable de una defensa que sufría futbolistas tales como Silvio Duarte -por ejemplo-), se había dado siempre en clubes del Conurbano Bonaerense (Nueva Chicago, Tristán Suárez, Los Andes y Defensa y Justicia).

Desde el 2011 en la actualidad han sido 169 partidos, 20 goles y dos ascensos. Su merecido premio fue haber convertido el primer gol oficial del “León” en Primera Nacional, de penal, suave y al medio, asegurando, en el reciente triunfo ante Temperley.

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De esta forma, esa historia mínima fue abriendo la puerta de otra, y de otra, y de otra más, que aún se sigue escribiendo. Porque para el hincha de Platense, quizás volver a ver a Foglia será recordar un momento muy triste, institucional o deportivo, quizás para quien logre recordarlo.

Pero para Foglia volver al “Ciudad de Vicente López” será protagonizar otro momento histórico, como aquellos del 2 de diciembre o del reciente ascenso, en una cancha conocida, por primera vez visitante con la camiseta de sus amores.

Y lo lindo del fútbol y de su historia, para quienes nos gusta recordar dichas historias e intentar hacer periodismo con ellas, es siempre encontrar una buena excusa que sirva de aperitivo para que el primer partido oficial entre estas instituciones logre tener ese distintivo que lo haga, realmente, especial más allá del resultado final.

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