Y, finalmente, la pelota rodó en el verde césped del “Ciudad de Vicente López”, en una tarde que le hizo una pausa al frío y húmedo invierno bonaerense y que le permitió al simpatizante acercarse al Estadio en un muy buen número, haciendo quizás el último esfuerzo del mes para poder ver al “Marrón” una vez más, esta vez en la “B” Nacional.

Y el debut no fue el soñado. El hincha se encontró con un Platense que intentó ser protagonista, pero que chocó contra el pragmatismo de un rival que a pesar de su novel conformación tiene perfectamente asimilada las características de la Divisional, llevando al “Calamar” hacia su terreno hasta dar ese golpe que logró tumbar a su rival para luego anestesiar la pelea, la que terminó ganando por ese punto de diferencia que existió entre la precisión del ataque escalonado que culminaría con la definición del apático pero buen jugador Pablo Ruiz y la falta de suerte en la también muy buena definición protagonizada por Daniel Vega tras centro de Facundo Curuchet unos minutos antes del único gol del encuentro.

Pablo Ruiz cumplió con lo que se esperaba de él. Le convirtió el clásico gol de “Ley del Ex” al “Calamar” y sentenció el resultado. Fue la figura de un partido chato en donde su habilidad y velocidad terminaron trascendiendo en los momentos justos.

Cabe decir que el partido fue, en líneas generales, de tono mediocre. Que a Mitre le bastaron 20 minutos de “pressing” para obligar al error del rival y poder convertir, y que a Platense no se le cayeron mayores ideas que los ya conocidos pelotazos profundos de Hernán Lamberti para las corridas de Curuchet, o los cambios de frente diagonales de Agustín Palavecino y, finalmente, el lanzamiento consuetudinario de centros. Algo que deberá releerse en la “semana táctica” de Fernando Ruiz, puesto que el equipo por momentos se “empalaga” en buenas intenciones que lo obligan a hacer un traslado exagerado del balón en búsqueda del espacio de definición cuando visto está que al fútbol moderno se juega con once corredores que atosigan hasta que te equivocás y cuotas altas de precisión a la hora del contragolpe (así ganó Francia recientemente un Mundial y, por supuesto, Mitre de Santiago del Estero se encuentra a años luz de poder sostener esa realidad durante 90 minutos pero, insisto, 20 le fueron suficientes para dar el golpe y acostarse en los laureles)

Así se puso punto final al largo invicto de Jorge De Olivera, quien no recibía goles desde el partido ante Comunicaciones, y de una serie mediana de partidos en el “CVL”, ya que no se perdía desde aquella noche de marzo del presente año ante Estudiantes de Caseros.

Más allá de todo, la gente despidió de manera correcta al equipo merced a su entrega, aunque quedaron flotando generalizados comentarios sobre la presencia finalmente de un errático y lento Gustavo Toranzo en el “once” titular ante la falta del suspendido Infante y del aún no recuperado Luciatti, que puede hacer las veces de lateral por izquierda, siendo eficiente y veloz en dicho cometido. Finalmente, el experimentado central devenido a marcador de punta fue reemplazado en el entretiempo por el ágil Cristian Amarilla, quien trató de aportar en ofensiva, retrasando Ruiz a Tonetto a la función de “falso 3”, no pudiendo tampoco levantar el nivel que ya venía demostrando en la dinámica del juego. Quizás sea la hora de jugarse por el ingreso definitivo del ex Español en lugar del jugador nacido futbolísticamente en Ferro, en virtud de lo demostrado durante la pretemporada.