Con una nueva derrota ante Comunicaciones, y en condición de local, se puso punto final al ciclo de Juan Carlos Kopriva como entrenador “Calamar”. Tras 9 partidos, el chaqueño perdió más partidos (5) de los que logró ganar y empatar (2 y 2, respectivamente), despidiéndose del Banco tras obtener 8 puntos sobre 27 disputados, denotando una magra eficacia del 29.6% (amén de las paupérrimas performances futbolísticas).

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El partido que perdió ante Comunicaciones, si bien demostró algo más en lo que respecta a lo actitudinal, no le fue en zaga a los últimos más allá del planteo. Intentó modificar nuevamente el esquema táctico pero no hubo caso. Con muy poco, uno de los punteros del Torneo logró remontar un resultado adverso y llevarse vitales unidades para Agronomía ante un rival que lucha directamente por evitar el descenso a la “C”.

LA DURA REALIDAD

Tras el pitazo de Américo Monsalvo, a la lluvia literal y de pelotazos se sumó la de silbidos e insultos para Juan Carlos Kopriva, quien renunció a su puesto asumiendo la culpa de no haber podido encontrar un equipo (Platense nunca repitió formación de una fecha a la otra), pero trasladando responsabilidades hacia una prensa partidaria que desinformaba y a la realidad cargada de política del Club.

Sobre lo primero, toda la razón: no solo nunca pudo repetir un “once”, también mutó tácticamente de manera profunda de fecha a fecha, algo difícil de lograr en equipos consagrados de la élite del fútbol. Sobre lo segundo, afortunadamente lo que se habla y escribe bien puede analizarse con el extenso archivo audiovisual existente (entre la televisión por cable y la internet se pueden acceder a TODOS los partidos jugados por Platense) Sobre lo tercero, es cierto: nuestro Club tendrá muchas falencias, gente que puede o no ser capaz de poder hacer lo que hace o pretende hacer, pero debemos celebrar -y saber resguardar, muy a pesar de todo- el sabio hecho que tenemos una vida institucional democrática donde se pueden elegir entre opciones cuando la realidad es que en otros clubes donde el Sr. Kopriva se ha acostumbrado a trabajar se hace lo que dice el eterno Presidente y ya.

Lo último que queda para decir es lo siguiente: Se contrató a un entrenador no convencido de venir a dirigir a Platense por múltiples motivos que ahora no vienen al caso. Se hizo un esfuerzo para seducirlo y contratarlo tras sus campañas en Estudiantes y Colegiales (que NO LOGRARON COMO OBJETIVO EL ASCENSO) Se aceptaron sus condiciones (elementos de trabajo, colaboradores, plantel al día, jugadores solicitados, estilo de juego -pretendió siempre la línea de tres en el fondo-) A cambio, tuvo que ser el encargado de comunicarle a Daniel Vega su salida del club de una manera espantosa, olvidándose que en algún momento él también fue futbolista. Y ALLÍ FUE DONDE SU CICLO COMENZÓ RÁPIDAMENTE A CULMINAR, PORQUE EN ESTE CORPORATIVO MUNDO QUE ES EL FÚTBOL, LOS “COLEGAS” PUEDEN NO SOPORTAR LAS ACTITUDES DE UN LÍDER COMO VEGA PERO NO PERDONAN CUANDO OBSERVAN QUE EL ENTRENADOR SE OLVIDA DE QUE ALGUNA VEZ TAMBIÉN ÉSTE FUE UN JUGADOR.

Lo que siguió era previsible, y deja otra imborrable lección para quienes desde hace un tiempito a esta parte la han jugado de administradores del fútbol profesional masculino: cuando uno pretende salir campeón, va a buscar los elementos que lo han sido o que lo han luchado hasta el final para serlo. Kopriva, Reta, Vazzoler y Carreira protagonizaron, entre otros, una excelente campaña de un Colegiales que debía evitar el descenso y el ascenso a la vez.

Kopriva había logrado hacer funcional un plantel promedio de la divisional con un jugador distinto, Martín Lucero. Hasta que a falta de pocas fechas llegó la orden de bajarse de la lucha. Por un lado, comprensible, porque Colegiales a las claras no está para soportar una temporada en la “B” Nacional. Pero POR VERGÜENZA DEPORTIVA no se puede aceptar esa condición. ALLÍ ES DONDE DEMOSTRARON SU PROFUNDO Y ARRAIGADO SENTIDO DEL “PROFESIONALISMO”, HACIENDO CASO  A LA SOLICITUD DE QUIEN PAGABA EL SUELDO mientras el hincha de a pie abonaba religiosamente su entrada alimentando fecha a fecha su esperanza de ver a su equipo en una divisional superior. SOLO UNO SE REVELÓ, casi trompadas mediante. Por supuesto, está claro que el que ese jugador hoy integra un plantel de Primera División (bien merecido que lo tiene), y los restantes… bueno, la historia es más tristemente conocida.

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La Foto Destacada de la Jornada: Pensemos en ellos. Son nuestra continuidad, nuestro futuro, y cada vez son menos tanto en nuestra platea como en la popular. Si descendemos a la “C”, Platense desaparece.