La derrota en Vicente López ante Almirante Brown por la 5ta fecha del torneo dejó una pálida imagen en varios sentidos. Obviamente, que cuando las cosas no salen como se esperaba; los puntos flojos salen a la luz vistosamente. El “Calamar”, acostumbrado a llevar la ventaja desde el inicio en todos los encuentros disputados hasta aquí, no supo cómo actuar ante la adversidad en el resultado durante casi 50 minutos de juego.

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Tras la conquista de Heredia sobre el cierre de la primera parte, los dirigidos por Kopriva nunca le encontraron la solución a un planteo defensivo ordenado de su rival, que se encontró merecidamente con la ventaja; pero que abusó innecesariamente de las “piruetas” extrafutbolísticas para hacer correr el reloj y que el tiempo se encargue de darle los tres puntos que se terminó llevando de Vicente López.

El dilema ante Barracas Central, Fénix y San Telmo radicaba en cómo sostener la victoria sin replegarse demasiado. Ante los últimos dos rivales mencionados, la estrategia de “aguantar” resultó, aunque con sobresaltos en los últimos momentos del partido; pero ante Barracas Central en menos de 15 minutos, los de Nardozza encontraron la fórmula para darlo vuelta, leyendo la táctica del ex DT de Colegiales y con un par de cambios ofensivos. Sin embargo, hoy el nuevo enigma que surge es cómo dar vuelta el resultado cuando se está abajo en el marcador, y tener que ir a buscarlo para revertirlo.

El 3-4-1-2 o 4-3-1-2, como más le guste, no es algo que se debe sostener a muerte durante los 90 minutos. Es cierto que si tomás desprevenido a tu rival puede funcionar, pero luego siempre hay que reagrupar las fichas, porque cuando el contrario se “aviva”, puede reagruparse y hacerte pasar un mal momento. Eso mismo pasó ante “La Fragata”, que presionó arriba en la salida a un Platense que intentaba crear juego desde abajo tocando con pelota al piso; cada error en la salida era una chance para el conjunto “Mirasol” que metía siempre entre 3 y 4 hombres en campo del marrón para meter la mencionada presión. Los costados de Leguiza y Carrasco eran una invitación constante a la participación en ataque de los laterales visitantes, y eso se padeció durante los 90 minutos de juego. Párrafo aparte para el hueco gigantesco que quedaba entre la línea de tres centrales y los volantes de contención… sector por donde llegó el tanto de Heredia tras un rebote que el delantero captó en dicha zona gris.

Luego de estar abajo en el marcador, al minuto cero del complemento el DT metió en cancha a Rodríguez por Walter Gómez, y a Vera por Quintana… el primero fue un cambio de piezas que parecía romper el esquema del primer tiempo, pero luego con Carrasco clavado abajo, uno se daba cuenta de que la cosa no cambiaba mucho, porque el Pato pasó a jugar por izquierda junto con Leguiza, y Quiroga quedaba en la posición de enganche tirado más por derecha con Carreira y Mozzo de doble cinco, poco cambio, la misma estrategia con diferentes nombres… cuando nuevamente se probó con Kuszko, se pensaba que el “Comandante” jugaría suelto con Quiroga, pero se perdió de mitad de cancha hacia atrás, casi en la misma posición que estaba Mozzo, quien fue el que salió en dicho cambio.

En definitiva, Platense no cambió las piezas, y tácticamente no tuvo variantes claras que mostraran querer romper la historia desfavorable del encuentro. El futbol se tornó extremadamente horizontal, y cada vez que se pretendía meter una ofensiva vertical, los volantes chocaban con los defensores visitantes una y otra vez. Las ideas no aparecieron en todo el complemento, y lo que es peor, el “Calamar” no pateó al arco defendido por Migliore en los casi 50 minutos en los que debería haber estado obligado a hacerlo (y más de una vez) para logar llevarse aunque sea un punto y mantener el invicto en condición de local.

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