Roberto «Mudo» Gianetti es otro de los jugadores destacados en aquel ascenso de 1976. Tuvo un primer paso por Defensores de Belgrano para luego recalar en Platense en el año 1973. No convirtió goles en la campaña, pero se afianzó como un interesante lateral por el sector izquierdo de la cancha, de hecho fue seleccionado por la revista Nuestro Ascenso como segundo mejor lateral izquierdo del certamen. En esta entrevista, los recuerdos de aquella campaña que devolvió al Calamar a Primera División.

Mudo

-¿En qué año llegaste a Platense?

GIANETTI: Yo llegué en el año 1973. Yo empecé jugando de lateral derecho, como en Defensores de Belgrano, después con la llegada de Guerra pasé a jugar de cuatro. Pero después trajeron un cuatro que era Rivero, entonces Don Manuel me dijo:
– ¿Usted no me puede hacer un favor?, vamos a probar ¿usted no me podrá jugar de tres?
– Yo no tengo ningún problema, le digo.

Y Don Manuel me dijo: “Ah, que bueno, yo ya me estaba haciendo problema porque vamos a traer un cuatro de Comunicaciones” y era Rivero. Empezó el campeonato y empecé jugando de tres y me quedé de tres todo el torneo. Y Rivero jugaba de cuatro siempre. Y después estaban en el centro de la defensa Juárez y Pilla, que eran excelentes jugadores. Iban bien de arriba en las dos áreas, no eran exquisitos, pero eran efectivos.

-¿Qué opinión tenes de la dirigencia de la época?

GIANETTI: Con los dirigentes yo nunca tuve problemas, no había los quilombos que hay ahora. Cobrábamos medianamente al día, estaban cerca del equipo sobre todo en la época de Guerra. No teníamos ningún tipo de problemas. Insisto, se conformó un grupo que iba más allá del equipo en si.

-Con la llegada de Juan Manuel Guerra a Platense, ¿es verdad que él llegó y les inculcó que había que ascender?

GIANETTI: Ah, si, si. Él era un señor que era muy campechano, inclusive en sus dichos. Él decía: “Muchachos, acá hay que zapatear”, era un dicho de él. Y nos inculcaba que había que meter, no había otra. Y de local, había que ganar o empatar. Era defensivo, pero no era que jugaba atrás, era defensivo pero de mitad de cancha para adelante, nunca contra nuestro arco.

-¿Por qué pensás que caló tan hondo el mensaje de Guerra de “vamos a ascender”?

GIANETTI: A veces se juntan muchos elementos. Vos te das cuenta lo que tenemos y lo que no tenemos, no somos tontos. El grupo estaba unido, y jugábamos siempre los mismos, además teníamos suerte de que no se lesionaba nadie. Se juntó mucha gente que entrenaba, no vagos. Por ejemplo, Petti no era de entrenar mucho, pero cuando llegaba al partido paraba la pelota con el taco, te hacía un par de jugadas y decías “este juega bien”. Capaz que si lo hacías entrenar mucho me parece que el domingo no andaba porque estaba cansado. Pero eso es porque no somos todos iguales.

A mi si, haceme entrenar todo el día, Gomecito hacelo entrenar todo el día, Morelli entrenalo todo el día, Juárez era de entrenarse todo el día, Pilla no tanto pero tenía presencia, buen manejo y era vivo. La defensa éramos todos de experiencia. En el barrio yo no me sentía presionado, sentía que la gente se había involucrado y acompañaba.

11709591_1676424885920484_7346447871417962520_n-¿Qué enseñanzas te dejó el Viejo Guerra?

GIANETTI: Guerra me enseñó a ser humilde uno mismo, a no querer hacer más de lo que uno sabe, siempre me insistía en que tenía que levantar la performance, porque no siempre el jugador juega bien ya que hay partidos que no jugás bien y otros en los que la dejás así chiquita. Y ojo porque no siempre jugás igual porque no siempre te levantás igual, además no siempre son los mismos rivales y no es siempre la misma motivación. Hacia el técnico había un respeto, se lo trataba con educación.

-Cuando salían a la cancha y jugaban ante 10000 personas hinchas de Platense mínimo, ¿qué sentían?

GIANETTI: A mi me gustaba jugar con gente, a mi me agrandaba eso. Pero ojo que no éramos todos iguales. Otros capaz entraban cohibidos. El viejo Guerra te decía: “No vayamos a hacer ruido con estos, entramos en puntas de pie, vieron La Pantera Rosa, bueno, así, no hacemos lío. Nada de pegar”. Es decir, se mete, dejamos jugar pero nada de pegar patadas. Teníamos muy pocas variantes porque no nos echaban muchos jugadores y no se lesionaba casi nadie. Habían dos o tres jugadores más que acompañaban, el resto igual.

Llegó un momento en que el equipo jugaba bien y entrabas a la cancha con la de que “hoy ganamos, no me vengas a apurar porque hoy ganamos, si ellos meten nosotros metemos”. Ese equipo tenía todo. Después adelante estaba Ulrich que tenía un cohete en el traste, jejeje. Orlando vino de Flandria, no era exquisito pero dámelo, lo quiero en mi equipo, te volteaba los full-back.

Que haya tanta gente es una inyección enorme, es un granito de arena más que te ayuda para empujar. Y Guerra nos decía eso: “Muchachos, nosotros tenemos que jugar acá y con toda esta gente. ¿Cómo quieren jugar? ¿Así todos los partidos o con 300 personas?” Nooo, nosotros queríamos jugar contra River, Boca, a cancha llena.

-Cuando supieron que la chance de ascenso pasaba por el hexagonal final, ¿qué les dijo el técnico?

GIANETTI: El técnico no era de mucho hablar, el Viejo decía: “Nosotros estamos en condiciones de ganar el petit torneo, estamos a la par de los otros equipos, no somos ni más ni menos que nadie. Si nosotros zapateamos, van a tener que traspirar para ganarnos”. Lamentamos muchísimo ese empate con Tigre, más encima lo empatamos sobre la hora.

-Para el hexagonal, ¿cómo se hacía para llevar una concentración de tanto tiempo?

GIANETTI: Algunos se entretenían más que otros, yo no era de jugar a las cartas pero la mayoría le gustaba y jugaban, por ahí yo como mucho hacía el mate. Siempre había una forma de pasar el tiempo, jugando al ping pong, o salíamos un rato a pasear cerca. Esa concentración a mi me encantaba.

-Después de ese partido con Tigre, me contaban que anímicamente quedaron mal.

GIANETTI: Si, si, es lo que te estoy diciendo. Nos mató un poco, pero no importa, había que seguir para adelante. Platense tenía pasta para ganar, no es que ganábamos de casualidad. En el último partido salimos todos pensando en la ilusión de que por ahí se nos daba. Éramos todos muchachos grandes para ese momento, a muchos le quedaban tres o cuatro años de carrera. Empujábamos para adelante porque queríamos jugar con River y Boca, ¡¡¡mirá la ilusión que teníamos!!! No quiero jugar más con Arsenal o con otros equipos chicos.

-En el partido definitorio ante Villa Dálmine, Platense tenía sólo un resultado que lo sacaba campeón, los otros dos resultados a favor lo llevaban a desempate. ¿Cómo lo manejaban ustedes eso?

GIANETTI: Nosotros sabíamos que teníamos que ganar y que Lanús no tenía que ganar. Entre nosotros teníamos que meter y meter e ir para adelante pero sin descuidarnos atrás, nos manejábamos muy bien en el fondo.

-¿El gol contra Villa Dálmine lo festejaste?

GIANETTI: Si, fue una emoción, además ya se había corrido la bola que había hecho el gol Almagro, se escuchó.

-Y cuando terminó el partido ¿qué hiciste?

GIANETTI: ¡¡Un despelote!! Después vinimos todos al club a la noche, porque terminó tarde el partido. La gente estaba enloquecida. Nos agradecía por lo que habíamos hecho. Después vino mucha gente que no había ido a la cancha.

Gianetti 3

-Cuando terminó el partido ¿qué fue lo primero que se te vino a la cabeza?

GIANETTI: No me acuerdo, pero si sé que nos abrazamos con todos los muchachos, porque éramos todos muchachos que queríamos llegar a jugar en Primera División. Para mí que había nacido en Saavedra era una emoción muy grande, y mucha gente me saludaba. No me sentía un héroe, me sentía satisfecho de haber ascendido a Primera División.

-Después de lograr el ascenso ¿sentís que dejaste a Platense en el lugar que corresponde?

GIANETTI: No, no, eso no se me pasó por la cabeza nunca. Para nada. Yo estaba contento de que con los muchachos habíamos conformado un grupo que apareció solo, no es que se hizo, después vino Guerra que lo supo manejar, teníamos dos biombos como le decía él a los dos volantes defensivos.

-¿Qué recuerdos tenes de La Roly?

GIANETTI: Un fenómeno. Un amor de mujer. Una cosa de locos. Aparte le daba las inyecciones a los muchachos. A mi por ejemplo me decía “Dale Mudo, dejate de joder y no te hagas el boludo, grandote, poné blandito de este lado, y mientras te decía eso te vacunaba del otro lado”. Era amorosa. Otro fenómeno era el Gallego García, el utilero, de diez con todos los muchachos, todos los días en la práctica, lo querían todos.

-¿Cómo era el fútbol de segunda división en la época de ustedes?

GIANETTI: Me parece que se jugaba más al fútbol. No era tan duro, no era tan brusco, había diferencia con la “A” pero se jugaba mejor al fútbol. Yo me acuerdo que jugábamos con River, San Lorenzo, pero no te llevaban por delante. No te comías goleadas.

2 Comentarios

  1. me encanta estos recuerdos mas para gente como en mi caso que somos del interior hoy vivo en rosario y trato de ver todos los partidos de platense aunque sea por internet y me acuerdo del 76 viviendo en mi pueblo maximo paz en el sur de santa fe escuchando los partidos en una vieja radio electrica y muchos otros recuerdos como por ejemplo el cuadrangular del 79 arriba del portaviones 25 de mayo haciendo la colimba y escuchando por radio los partidos suerte abrazos tentaculares

  2. El mudo Gianeti un fenomeno siempre atento, empujando para adelante y su rendimiento un relojito siempre parejo . Era un equipo en todo el sentido de la palabra con un tecnico espectacular, el viejo Guerra un maestro. El centro de Ulrich a Pilla en el gol a Dalmine fue lo mejor que hizo en su carrera. Aparte nos ayudo mucho Almagro que en Av La Plata le gano a Lanus. Para finalizar digo que eran otros jugadores, tecnico, dirigentes e hinchas nada que ver con los actuales. Una felicitacion para los campeones del 76 que gracias a ese ascenso estuvimos mucho en PRIMERA especialmente para el mudo GIANETI. Gracias.

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