La historia volvió a repetirse. Platense se “manca” rápidamente en su aspiración por lograr el negado ascenso a la “B” Nacional, y la incertidumbre sobre el futuro comienza nuevamente a sobrecargar a los desilusionados corazones de los simpatizantes.

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El comienzo de temporada nos había ilusionado a todos tras la rápida conformación de prácticamente todo el plantel, como hacía tiempo que no ocurría en Platense. Se programó una pretemporada en un lugar más acorde (Mar del Plata), y desde el “vamos” se decidió por apostar al proceso futbolístico de Jorge Brandoni.

Pero lo cierto fue que a la hora de rodar, la pelota no entró en el arco rival, y si bien la solidez defensiva fue el punto fuerte del trabajo realizado por el ex mediocampista central de Ferro Carril Oeste, en materia ofensiva se producía muy poco y casi nada. A todo ello se le sumó que el pico del cansancio físico producto de las exigencias de la etapa de preparación previa no llegó durante la misma, sino en aquel encuentro ante Flandria, cuando comenzamos a darnos cuenta que algo estaba fallando.

Y terminó fallando todo. Más allá de los nombres, el conjunto no terminó por acoplarse al ideal de juego del Sr. Brandoni, y era evidente que Platense concretaba situaciones merced a cierta rebeldía táctica, encabezada principalmente por el jugador Patricio Rodríguez. Comenzaron a aparecer las lesiones de origen muscular, el “9” goleador que todos solicitábamos terminó siendo un futbolista ignoto para el ámbito metropolitano y que producto de las exigencias de una preparación física profesional terminó por sucumbir ante una dolencia que puede terminar de transformarse en crónica (Volken), y los resultados negativos comenzaron a denostar todo lo bueno (haya sido poco o mucho) que se había hecho hasta allí.

Lo que siguió es historia tristemente conocida: apartamiento del Entrenador, interinato hasta vaya a saber uno cuándo… Y un equipo que pasó de enarbolar la bandera del orden táctico (guste o no, con Brandoni existía una preocupación por mantener cierto orden) terminó por convertirse en estos últimos encuentros en una montonera de voluntades que comenzó a responder de alguna manera al necesario pragmatismo que hace falta para jugar fútbol ofensivo en esta Divisional pero que se ha olvidado definitivamente de mantener cierta disciplina a la hora de defender.

Pero lo cierto es que el malestar es general. Y la dilación a la hora de tomar definiciones acerca del futuro, algo que ya debería habernos comenzado a preocupar desde la finalización del “Transición 2014”, se torna en algo prácticamente insustentable.

Se escuchan y se leen justificadas quejas que apuntan hacia todos los actores de esta “función”: dirigentes, entrenadores, jugadores, medios informativos (especialmente partidarios) Pero salvo los conatos típicos de agresión que se manifiestan dentro del estadio, producto de los ánimos exacerbados, todo siempre parece quedar allí. Y por un lado, aún es mejor que continúe siendo así, pues uno entiende que este Platense le duele a todos, cada cual a su manera de sentir.

Si uno se remonta a la fría estadística, desde que Platense regresó a esta Divisional a mediados del año 2010, se han obtenido en promedio el 47,8% de los puntos disputados. Sí, ni siquiera se ha logrado obtener la mitad de las unidades que se han puesto en juego. El mejor porcentaje se ha logrado durante el Torneo 2012/13, en el que Platense saliese subcampeón de Villa San Carlos, 70 puntos de 120 en juego, 58,3% de efectividad. Pero también se hace notorio destacar que desde el Transición 2014 a esta parte, salvando la Temporada 2010/11 (42% de efectividad), el “Calamar” ha protagonizado hasta el momento tres de las cuatro peores campañas desde que ha descendido por última vez a la “B” Metropolitana (38,3% de efectividad en el “Transición 2014”, 45,2% de efectividad en el “Torneo 2015”, 41,7% de efectividad en lo que va de este “Transición 2016”).

Desde el último descenso, se han consumido 15 entrenadores diferentes, varios de ellos protagonistas de distintos interinatos y etapas (Marcelo Espina y Marcelo Rukavina), y más allá de su desempeño final, al menos dos de ellos se encuentran siendo protagonistas con sus equipos del Torneo de Primera División, con planteles que lejos se encuentran de ser los más importantes de la máxima categoría de nuestro fútbol (Sebastián Méndez en Godoy Cruz, Sergio Rondina en Arsenal).

En materia de jugadores, se han contratado a 102 futbolistas profesionales en estos casi 6 años en tercera división, casi 15 por temporada. De todos ellos, de los pocos que han logrado destacarse tras su paso por Platense -y principalmente en el fútbol extranjero, saliendo campeón con el Huachipato chileno- ha sido el defensor Omar Merlo, de pocos pero interesantes partidos a finales del 2010, y Juan Manuel Olivares, quien al menos pudo regresar a jugar brevemente a Primera División en Olimpo de Bahía Blanca y quien parece se ha estabilizado en la “B” Nacional (actualmente defiende por segunda vez en su carrera los colores de Crucero del Norte).

Y si mencionamos el trabajo de Inferiores, solamente podemos destacar la presencia de Alejandro Sánchez en el arco de Nueva Chicago (luego de su correcto paso por el Audax Italiano chileno, jugó para los de Mataderos en su último paso por Primera División) y de Bautista Merlini en San Lorenzo de Almagro, no existiendo a la actualidad mayor proyección de un jugador surgido de las Juveniles “Calamares” en un ámbito de importancia.

Así las cosas, se nos hace importante levantar una reflexión de carácter impersonal y que solamente apunta a tratar de mejorar en algo el que pareciese comenzar a ser un nuevo y condicionado futuro futbolístico ligado al descenso en Platense.

En medio de las disputas de poder que existe actualmente en la Asociación del Fútbol Argentino, queda hoy en día menos claro que nunca cómo se disputarán los próximos campeonatos, lo que incluye -claro está- al Ascenso. Pero lo cierto es que hasta el día de la fecha, el próximo Torneo de la “B” Metropolitana estaría entregando nuevamente un solo ascenso a la Segunda División, pero cuatro descensos a la Cuarta (la actual Primera “C”).

Al día de la fecha, si tomáramos la próxima tabla de promedios, y suponiendo que el lugar del Deportivo Armenio (descendido hasta este momento) fuese ocupado por el Deportivo Laferrere (actualmente campeón de la “C”) con un promedio “0,000”, Platense ocuparía el decimosegundo puesto, con un promedio de “1,283”, solamente a 12 puntos de Almirante Brown y Comunicaciones, y a 15 de la U.A.I.-Urquiza, los otros tres peores equipos de la mencionada.

Sí, Platense estaría a 4/5 partidos de encontrarse en situación de descenso directo. Si hasta el día de haber terminado el Torneo Transición 2014, al menos este humilde analista indicaba como signo fehaciente de alarma que en Platense ya no existían más espacios para los errores, insisto, al día de la fecha la situación se hace insustentable.

Más allá de intenciones y esfuerzos, ha quedado nueva y definitivamente a las claras que este camino solamente ha conducido a reiterados fracasos, por muy dolorosa que la palabra resulte, porque fracasa el que hace (y “hacer” es sinónimo de “trabajar” en esta situación).

Pero Platense necesita ahora más que nunca de un auténtico gesto de grandeza. Necesita que todas las partes asuma su cuota de responsabilidad y actúe en consecuencia de manera ordenada y civilizada.

Sería apropiado que en vez de optar por el silencio, desde la actual Dirigencia y desde los sectores que aspiran a poder hacerse con ella para trabajar por el club pudieran acercar ahora sus partes para tomar una definitiva acción de cara hacia el futuro.

Si la solución para allanar el camino de quienes conducirán el club (sea ésta una continuidad o una renovación de procesos) fuese el adelantamiento de las elecciones, éstas no deberían postergarse más allá del siguiente domingo a la finalización del presente Torneo, para que quienes encaren el nuevo período gubernamental pudieran hacerlo sin ninguna clase de condicionamiento.

Todas las partes deben entender el siguiente mensaje: un nuevo descenso de categoría terminaría por producir la muerte futbolística de un club que hace gala de una historia de décadas en la máxima categoría del profesionalismo. Más allá del resultado obtenido en otras disciplinas, Platense se encuentra identificado en el Colectivo Social tanto por el Fútbol como por sus Representantes Culturales, íntimamente asociados hacia su carácter evidentemente porteño.

Por tanto, cada uno desde su lugar deberá entender que ha llegado la hora de actuar. La dirigencia, entendiendo que con nombre, historia y “folcklore” no se logra contratar a los más efectivos entrenadores y jugadores. La realidad indica que la camiseta de Platense fue, es y seguirá siendo muy “pesada” de defender, y en este mar revuelto queda al alcance de la mano de inconscientes, soñadores y negociantes, pero cada vez más alejada de aquellos que aún optan por tomarse con seriedad el fútbol, aún en Tercera División. Que hay que saber escuchar a la gente que mira y siente el fútbol, que se preocupa por ver qué jugador joven y con proyección se encuentra por aquí y por allí, que no hay que dejarse guiar por el nombre o aceptar aquellos impresentables “combos” que temporada tras temporada nos logran introducir para “mostrar” o “curriculear” los nefastos representantes.

A los jugadores no les podemos pedir más de los que nos dan y nos van a seguir dando. En este punto, lo correcto sería pensar no en lo que fuimos sino en lo que somos para podernos posicionar en un espacio y tiempo adecuado y actuar en consecuencia, y no tener miedo a traer a determinados jugadores de determinadas instituciones que nos parecen “chicas” porque seguramente que traerán consigo más “hambre de gloria” que aquellos que vienen a “ballenear” tras temporadas en Primera o en el ascenso Superior. Y para muestra, el recordatorio de los nombres de los últimos ascendidos: Villa San Carlos, Brown de Adrogué (dos veces), Almagro, actualmente Colegiales (con Fénix y Flandria como escoltas).

Todo lo vertido que quede reflejado como una opinión con direccionamiento impersonalizado, no como el reflejo de un Medio Informativo, que más allá de su toma de posición sobre Platense debe trabajar siempre de la manera más objetiva posible. Si alguna persona se ha sentido ofendida, le solicito las disculpas del caso. Justamente, el mensaje es dejar el ego de lado. Pero no se puede dejar de sentir a Platense. Y ya no lo siento, lo sufro. Lo sufrimos. Dejemos de hacerlo y comencemos a Hacer.

Prioricemos urgencias. No hablemos más de entrenadores ofrecidos ni de cuánto pidió tal o cual. Aquí faltan 7 fechas por disputarse, 21 puntos, y hay que mantener a como dé lugar la distancias con Almirante Brown, Comunicaciones y la U.A.I.-Urquiza. Para ello se necesitan sumar 15 puntos. Ese será, en definitiva, el primer objetivo. Hoy por hoy ningún nuevo entrenador marcará una real diferencia con cualquier otro aún de carácter interino, como los Sres. Baena o Ginanni, pero tampoco resulta positivo que desde la nueva Dirección Técnica -por más interina que ésta fuese- se declare que no existe intencionalidad de quedarse en el puesto y que solamente se “da una mano”. Para darla así, es mejor no darla y entonces sí recurrir a mano de cualquier entrenador bien ofrecido (un ejemplo, el Sr. Eduardo Anzarda)

Ojalá estas palabras puedan ser el fiel reflejo de quienes nos leen y acompañan en nuestro trabajo, porque la labor de un medio informativo resulta ser también sensible para quienes se forman su opinión en base a nuestra información. Y que puedan ser bien tomadas, interpretadas y -ojalá- ejecutadas por los Calamares de Ley que pugnan día a día por tratar de construir desde su lugar al mejor club posible.

1 Comentario

  1. CABALES PALABRAS QUE DUDO INGRESEN EN LAS «BRILLANTES MENTES DE LOS EGOCENTRICOS DIRECTIVOS Y POSTULANTES». LAS PARTES YA DEBIERAN HABERSE ACERCADO. NO ES TIEMPO EL QUE SOBRA.

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