Ha sido buena la tarea realizada por la terna arbitral en el encuentro protagonizado por “Calamares” y “Tricolores” en la húmeda noche de lunes. Los Sres. Eduardo Gutiérrez, Raúl Tello y Maximiliano Castelli efectuaron una labor acorde con la clase de partido que se jugaba y bajo las condiciones en las que se terminó disputando.

A 23

A pesar de la situación climática imperante en Buenos Aires desde hace ya algo más de dos semanas y el pésimo estado del campo de juego, el Sr. Gutiérrez se manejó siempre cercano a las acciones, protagonizando acertadas diagonales merced a una correcta lectura de un juego que se tornaba por momentos caprichoso por la situación del terreno, y con su estilo sereno y cordial condujo al encuentro dentro de los límites de la normalidad.

Aún así mostró varias tarjetas amarillas. Haciendo un repaso, en el minuto 20 de la primera parte amonestó a Carreira por protestar tras cometerle una infracción a Morgantini. Ya en el complemento, en el minuto 11 le mostró la cartulina amarilla a Lionel Altamirano por cargar con plancha sobre el rechazo de Barreña, jugada en la que contó con apoyo del Segundo Asistente (Sr. Maximiliano Castelli) En el minuto 13 el amonestado fue Lorefice, quien le cometió una falta táctica a Scatularo. Dos minutos después correría la misma suerte por una acción similar sobre el mismo futbolista de Colegiales el mediocampista Agustín Palavecino. En el minuto 21 le tocó ser amonestado a Lucero, quien camiseteó a Infante. En la seguidilla, sesenta segundos después fue Briones quien le devolvió la gentileza al hábil enganche “Tricolor”, viendo la amarilla de manera correcta. En el minuto 34 fue Talamonti quien se la ganó tras foulear a Lemos.

A los 38 el “Pato” Rodríguez lo “tijereteó” a Rodrigo Pepe y se ganó su tarjetita, y en el minuto 41 fue Reta quien cerró el “score” de amonestados tras protestar un fallo. Fueron 9 amonestaciones, todas correctas, aunque en el “debe” podríamos contabilizarle que a Lucero debió quizás amonestarlo por segunda ocasión y expulsarlo en el minuto 40 por ir con la pierna arriba, con riesgo para el físico del adversario, sobre Talamonti.

Por lo demás, dentro de las observaciones, podemos destacar que se dejó conversar demasiado por el arquero Jara, de Colegiales, en el minuto 12 de la etapa complementaria (mereció ser amonestado), y aquella desprolijidad de la primera etapa, cuando al parecer el Segundo Asistente le sancionó el tiro de esquina tras el remate que Patricio Rodríguez practicó hacia el arco de manera cruzada en el minuto 31 de la primera mitad y que se desvió levemente en el guante derecho del arquero Jara (Gutiérrez termina sancionando el saque de arco, pero a favor del Juez Principal debe decirse que desde su posición y de acuerdo a las condiciones de campo, el efecto que tomó la pelota tras el leve desvío pareció como cuando el balón pica por acción de un pozo en el terreno, aunque aún así -insisto- debió haberse apoyado en su Asistente).

Sobre lo actuado por el Sr. Raúl Tello, el Primer Asistente, podemos decir que no tuvo mucha tarea, más allá de acompañar los fallos que “Edú” se anticipaba a tomar.

Mayor y decisivo desempeño tuvo el Sr. Maximiliano Castelli, el Segundo Asistente. Estuvo fino, preciso, para habilitar e invalidar situaciones. Por ejemplo, en el minuto 17 del primer tiempo habilitó de manera correcta a Nicolás Morgantini en la escapada que terminaría en el centro que Daniel Vega dilapidaría con un cabezazo elevado. En el minuto 25 de la misma etapa, Lorefice intenta habilitar con un envío aéreo a Daniel Vega, que se encontraba un paso adelantado a la línea de centrales de Colegiales, invalidando correctamente la acción.

En el complemento, en una jugada difícil porque se encontraba tapado por la humanidad de Mastrolía, sancionó correctamente tiro de esquina para la visita en el minuto 5. En el minuto 33 le sancionó un fuera de juego a Scatularo tras un centro de derecha a izquierda de Lucero, acción en la que parece no ser observado por el Juez Principal, quien da continuidad en el juego porque la acción terminó siendo rechazada por un defensor de Platense, evolucionando el “Calamar” en la acción. Aún así, no se quedó estático con su banderín levantado, sino que interpretó el fallo de quien -en definitiva- decide (el Juez Principal), bajándolo para continuar con su correcto posicionamiento dentro del campo.

Por tanto, nada que reprocharle a lo actuado por la terna arbitral. Más allá de alguna desprolijidad (la que seguramente será observada por el Sr. Ernesto Taibi, Veedor de la Asociación del Fútbol Argentino presente en el “Ciudad de Vicente López”), ningún fallo terminó influyendo en el resultado, y lo actuado por los mencionados terminó por ser lo correcto.

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here