Si bien es importante saber que Platense definitivamente se ha transformado en un equipo al que hacerle un gol es muy difícil, la fragilidad de este concepto parece recaer permanentemente en un mismo nombre y apellido: Ezequiel Mastrolía. Pero también es importante destacar que Platense es un equipo al que le cuesta a horrores convertir goles. La mitad de los partidos disputados a lo largo de este Campeonato han terminado igualados en cero, y todos ellos protagonizados en su Estadio, el “Ciudad de Vicente López”.

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Y voy un poco más allá con una estadística que por allí el simpatizante de Platense no tiene muy en cuenta y que tiene que ver con esta especie de “Filosofía Brandonística”: desde que “Palito” ha sido designado como entrenador de manera permanente en el primer equipo, Platense nunca ha perdido en su Estadio y nunca ha recibido un gol en contra en sus siete partidos. Sumó dos empates en cero ante Flandria y Brown de Adrogué, luego le ganó 2-0 a la U.A.I. Urquiza, volvió a sumar dos empates consecutivos en cero ante Talleres de Escalada y San Telmo, le ganó 3-0 a Comunicaciones, y ahora nuevamente empata en 0 ante Fénix.

De mantenerse esta curiosidad estadística, anticipo futuros resultados en el “CVL”: ante Morón, Villa San Carlos, Deportivo Riestra y Atlanta se volverá a empatar en cero, y deberíamos triunfar solamente ante Colegiales y la U.A.I. Urquiza en lo que queda del Torneo.

Claro está, el asunto será ver cómo será la reacción de un equipo acostumbrado ya a no recibir goles pero también a convertir muy poco en sus excursiones. El domingo se acerca un alicaído Estudiantes de Buenos Aires, equipo al que siempre costó –y mucho- vencer y sobre el cual también nos recaen varios y tediosos “0-0” durante la última media década. Y luego Defensores, Acassuso, Barracas Central, Deportivo Armenio, Almirante Brown y Tristán Suárez, todos equipos “robapuntos” (dos de ellos nos superan en el historial, sin ir más lejos).

Así las cosas, habiendo quedado a 7 puntos del líder (que sigue siendo Fénix, que no demostró ser más que Platense porque solamente se dedicó a patear desde fuera del área), habiendo transcurrido el primer tercio del Torneo, tener en cuenta la fría estadística que ha logrado levantar Jorge Brandoni como entrenador cuanto menos me preocupa.

Y fíjese el lector que he hecho hincapié en un terreno meramente anecdótico y que analiza las cosas con el “diario del lunes”, puesto todo cuanto se podría pensar y decir sobre el funcionamiento de este por momentos caprichoso planteo ya se ha plasmado.

Así las cosas, todo parece terminar de ir adquiriendo ese gustito a nada, a “cero” total, que nos terminará por alejar, nuevamente, de la posibilidad de poder luchar por el ascenso aunque más no sea hasta el final. No quiero ser fatalista, pero ahora el objetivo debería pasar a ser sumar puntos. Porque las últimas campañas no han sido buenas, y el próximo torneo deparará cuatro descensos a la “C”, sin saber aún si ése será el formato de pérdida de categoría también para el 2018.

Quiero decir, que sin recibir goles, pero tampoco haciéndolos, no se puede lograr un rápido ascenso. Pero sin recibir goles y no haciéndolos, dividiendo puntos, esa realidad nos acerca rápidamente a la lucha por el descenso. Dios no me oiga.