Platense ganó, aunque mereció ir perdiendo (y por diferencia) Platense gustó, por algunos momentos, siendo todo lo efectivo que debió haber sido en base a lo que en ofensiva suele generar. Y sí, Platense goleó, cerrando un resultado exageradamente abultado, sobre todo si se tiene en cuenta el patético rendimiento de la primera etapa.

A 77
La ciclotimia en su máxima expresión. Un equipo que tuvo sus peores 45 minutos de juego luego supo cómo recomponerse para protagonizar el mejor segundo tramo de lo que va del torneo. Platense jugó como lo hacen sus rivales, se “achicó”, entendió que el desgaste quizás lo tenía que hacer el rival, el cual se basó mucho (demasiado) en lo que puede protagonizar Nicolás Ibáñez, delantero de condiciones interesantes pero que para ser delantero le falta ser más goleador. El “9” bravo de la visita fue una auténtica pesadilla para Talamonti, pero en el complemento la “voz cantante” de la defensa la llevó Mattiuzzo, y la diferencia quizás se notó. Ibañez ni la tocó, y a partir de allí, con el oxígeno que había dotado el desahogo en el guantazo derecho del “Arponero” Kuszko cuando finalizaba aquella desastrosa etapa, Platense comenzó a ser pragmático y a jugar como en esta categoría quizás se debe.

Hasta entonces, todo fue de Mastrolía. A partir de entonces, los espacios comenzaron a aparecer, los laterales comenzaron a proyectarse, y allí Platense comenzó a acercarse por fin y decididamente hacia el arco rival. Esta vez Brandoni acertó en la lectura del juego, disponiendo del ingreso del “Pato” Rodríguez en el momento justo. Volvió a funcionar la sociedad con Quiroga, quien lo asiste para que el tucumano definiese con exquisitez ante la salida de Giovini, y también volvió a aparecer la asistencia en sus pies, para dejarle el campo libre a un Molina Fariña que cumplió con el debut en las redes marrones.

Por tanto, debe decirse que el triunfo termina siendo completo. De la gente, que quería volver a ver esa dupla que tanto y tan bueno habían protagonizado hace ya lejanos dos años, y del entrenador, que finalmente trasciende con su tozudez en la definitiva apuesta de los jugadores que él mismo se encargó de revivir desde la soledad de los partidos de División Reserva. Porque desde la firmeza de Mattiuzzo, la precisión de Kuszko y el aporte de Molina Fariña en la red, este por momentos insólito Platense construyó una goleada en el contexto de un partido que había arrancado como para ser goleado.

El paciente sale de Cuidados Intensivos y pasa a Piso con la premisa de tener que demostrar su total recuperación este próximo sábado ante un equipo candidato a inmediato descenso directo como lo es el Deportivo Español. Como dice el dicho: “Mientras haya vida, siempre hay esperanza”