En un partido donde varios jugadores “Calamares” rindieron en un alto nivel, resulta realmente placentero que pueda destacarse la figura de uno de los juveniles con mayor proyección dentro de este plantel. Nos referimos a Agustín Palavecino, quien realmente jugó uno de sus mejores partidos –sino el mejor- desde que se encuentra formando parte del plantel de fútbol profesional masculino.

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Desde el comienzo mismo del encuentro demostró un gran despliegue, apareciendo no solo como una rueda de auxilio al trabajo efectuado por Fernando Lorefice y Diego Molina Fariña en el mediocampo, sino también como articulador de juego para las apariciones del “Popi” Quiroga y del “Pato” Rodríguez tanto por derecha como por izquierda, corriendo el horizontal como un verdadero arco tensado.

Así las cosas, demostró que se encontraba “fino” para la asistencia a los 8 minutos de juego, cuando le lanzó un buen centro a Daniel Vega, como preludio de lo que terminaría ocurriendo minutos después. En el minuto 11, tras una gran proyección de Nicolás Morgantini por su sector derecho, que culminaría con un acertado pase hacia atrás para la aparición en solitario de Rodríguez, éste opta por la asistencia para Palavecino, quien a la carrera y con la cara externa de su botín derecho le da precisión quirúrgica a un remate que se abrió lo suficiente como para hacer infructífero el estiramiento del arquero Milton Álvarez, haciendo ingresar el balón ahí en la cueva.

Tan “molesto” y trascendental fue su juego que aun cuando solamente se preocupaba por ocupar espacios que incomodaran el circuito de juego del rival molestaba y mucho a los visitantes, quienes lo tomaron como “blanco” para la fricción y la habladuría. Si bien no recibió infracciones duras, sometió con su serenidad al nerviosismo de cuando jugador del Deportivo Morón pasara por su zona.

En el minuto 39, y tras una apertura del terreno de juego que terminaría con una proyección de Juan Infante, el lateral izquierdo de Platense le terminaría por entregar hacia atrás el balón. Tras un rodeo que sirvió para parar de manera lineal a la defensa del “Gallo”, leyó la aparición fantasmal de Daniel Vega entre la línea de centrales de la visita, colocándole a la cabeza un exquisito centro que el goleador facturó por conquista. Así las cosas, el “7 Bravo” con el que contó Platense terminaba los primeros 45 minutos de juego con un gol, una asistencia y todos los aplausos.

Ya en el complemento, Platense dosificó su ritmo, sobre todo cuando se quedó sin Morgantini tras su expulsión. Previo a eso, Palavecino practicó un tiro hacia el arco que se fue por arriba del travesaño, y luego se encargó de entorpecer con mucho sacrificio el circuito de juego de un Deportivo Morón que a esas alturas hacía realmente lo que podía y por los laterales, insisto que por virtud del trabajo con y sin pelota del tándem de mediocampistas centrales del “Marrón”.

Por lo expuesto, por haber protagonizado un partido sin fisuras desde principio hasta el final, porque cuando tuvo que definir lo hizo, cuando le tocó asistir fue preciso, cuando tuvo que colaborar en labores ofensivas también cumplió, lo realizado por Agustín Palavecino merece un puntaje de no menos de 8 (ocho) puntos.

BONUS TRACK

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Durante la transmisión destacábamos que tras el gol de Palavecino solamente le faltaba convertir a él. Que lo necesitaba, que ese gol lo iba a terminar por desbloquear.

Y así fue. Luis “El Popi” Quiroga pudo, finalmente, desahogarse en un partido que lo tuvo como protagonista positivo, con un primer tiempo muy sacrificado y un arranque complementario donde supo interpretar como ningún otro jugador de campo la desarticulación que sufría el Deportivo Morón producto a ese suicidio táctico que significó por parte de su entrenador, Walter Otta, de disponerse jugar el complemento sin un volante central.

También es digno de elogiarse lo producido, nuevamente, por Nicolás Morgantini, quien se proyectó con decisión e inteligencia, producto de lo cual terminó llegando el primer gol de Platense, y la sobriedad de un Juan Infante que se “suelta” un poco más en cada partido y se permite pisar el área contraria. Para finalizar, destacable nuevamente lo de Fernando Lorefice, jugador al que le sobra paño para jugar en esta Divisional, y que se “deglutió” el mediocampo central tanto con la pelota como sin ella.