En la noche de lunes, en el Ciudad de Vicente López, el “Calamar” igualó con Fénix sin goles… pero durante el desarrollo en los 90 minutos hubo mezcla de sensaciones. Primero comenzó plantándose ante el líder, avanzando sobre el campo del rival, aunque sin ideas ni triangulaciones ni juego asociado.

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Cuando la visita se acomodó al planteo de Brandoni, el “Cuervo” aprovechaba las espaldas de Morgantini y de Infante para contragolpear con gran cantidad de volantes que se sumaban al ataque casi en una línea horizontal perfecta; incluso su mediocampista de contención Muzzo, el más retrasado de los cinco.

Pero el tema no terminó ahí… El Marrón también aprovechó los adelantamientos de los jugadores rivales y con cada contra fallida de los de Pilar, una vez recuperado el balón, los volantes y delanteros ponían quinta a fondo y allí es donde lograron generar las mejores y más claras situaciones de gol. De la mano de la velocidad del “Patito” Rodríguez que entró muy derecho, el acompañamiento de Quiroga e incluso de las intervenciones interesantes de Daniel Vega en el poco tiempo que estuvo en cancha. El “Calamar” se sintió mucho más cómodo en el rol de contraatacante que de generador y dominador del juego.

Lo cierto es que ni uno ni otro quisieron la pelota, o mejor dicho, una vez que la adquirían, poco podían hacer con ella… Si bien se hizo un gran partido (o mejor que los anteriores) y se mereció ganar por las chances generadas, las situaciones claras de gol, etc. hubo una falencia notable y ya moneda corriente en cuanto a formación de sociedades, toques de primera y construcción de juego… a Platense le calzó mejor la contra que la toma del protagonismo del partido. Jugar con pocos espacios es un acertijo que el DT aun no ha podido resolver, y encuentra quizás en el contragolpe una veta para hacer funcionar en velocidad a sus jugadores, “descomprimiendo” el mediocampo y evitando la seguidilla de toques para encontrar a un compañero libre.

Entonces ¿podríamos decir que hubo un cambio de actitud en los 90 minutos? Si, pero no se nota aun en el juego dominador / protagonista que tendría que tomar el equipo, sobre todo haciendo las veces de local en Vicente López. Más bien, con espacios otorgados cuando el rival se abre… allí, en las contras y con espacios para jugar, es donde salen a la luz las ideas. De esta manera el marrón logró golear a Comunicaciones casi con una eficacia intachable, cada contragolpe que se generaba cuando el “Cartero” iba fallidamente en búsqueda del empate, era una oportunidad única para que los de Brandoni anotaran un tanto más. Esto mismo ocurrió vs Fénix, solo que nunca se abrió el marcador y ambos lo fueron a buscar asumiendo los riesgos en materia defensiva.

En conclusión, parece estar claro hasta el momento, luego de 4 cotejos en VL, que lo mejor surge cuando Platense deja venir al rival y responde aprovechando los huecos que este deja atrás; y sufre cuando el equipo contrario le otorga el campo y el balón, porque es allí donde presenta las mayores deficiencias, a la hora de tomar el protagonismo del juego.

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