En un partido protagonizado por dos equipos que con sus armas lo intentaron jugar, lo protagonizado por la terna arbitral dentro del rectángulo de juego fue correcto. Pero lamentablemente debe decirse que nuevamente el Sr. Pablo Giménez no tomó una criteriosa decisión a la hora de decidir la continuidad del juego tras los incidentes protagonizados por la barra del Deportivo Español. Por mucho menos, partidos como aquel Platense-Almagro del “Transición 2014” fueron suspendidos, con las consecuencias de no poder jugar con nuestro público en nuestro Estadio. Lo ocurrido el sábado fue mucho más grave.

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Sobre lo actuado por el Juez Principal dentro del contexto del partido en sí, debe decirse que se mostró poco tolerante con las pocas infracciones duras que existieron, mostrando en todo momento la cartulina amarilla, y desde bien temprano: a los 3 minutos ya se la había mostrado a Gonzalo Parisi, quien le había entrado feo a Talamonti en una salida desde el fondo de Platense; a los 35 de la misma etapa hizo lo propio con Lugarzo, que lo “guadañó” al “Chipi” Vera.

Ya en el minuto 8 de la etapa complementaria el destinatario fue Diego Molina Fariña, quien cortó peligrosamente la evolución del jugador López Alba; en el minuto 34 fue el turno de Cisterna, por una dura entrada sobre la humanidad del “Popi” Quiroga; a los 40 se equivocó al mostrarle dicha tarjeta al defensor local Guillermo Franco, puesto que el que había cometido la infracción desde atrás al “Pato” Rodríguez había sido el mediocampista Sosa; y para el “debe” dejamos la entrada a destiempo de Labiano sobre el cuerpo de Humberto Vega cuando el partido se moría, que también mereció una similar sanción.

Profesor de Educación Física, nada puede decirse sobre la presencia y el despliegue del Juez Principal, aunque sí sobre su posicionamiento dentro del terreno de juego. En su afán por seguir de cerca las acciones, quedó en reiteradas ocasiones “en la línea de fuego”, molestando a los jugadores en su evolución. Esta miope lectura del juego le costó un pelotazo en su rostro en el minuto 7 de la segunda etapa.

Hasta allí, todo lo relacionado con lo sucedido dentro del campo de juego. Fue un partido apenas correcto dentro de un contexto de poca exigencia.

Pero lo peor es lo que sucedió fuera del mismo. En el entretiempo, pudo observarse cómo integrantes de la barra del equipo local descolgaban rápidamente las banderas para luego salir corriendo hacia el interior del Estadio. Cuando todo hacía suponer que lo que acontecía era un intento de “apriete” a sus jugadores por el resultado y el desempeño (recordemos que Español marcha último con apenas una unidad y con serias posibilidades de descender al finalizar este campeonato), lo que en realidad aconteció fue que dentro de las instalaciones del Club se “liberó” la zona para que estos individuos tuvieran libre acceso hacia el sector donde se encontraba alojada la comitiva de Platense, precisamente en las tribunas de enfrente.

Según se comenta por testigos presenciales, la presencia de dos armas de fuego y una lluvia de piedras motivaron que los dirigentes y jugadores de Platense se tuviesen que refugiar dentro del terreno de juego hasta la aparición de la siempre tardía presencia policial. La reanudación del encuentro se produjo cuando los violentos fueron “invitados” a ocupar nuevamente su ubicación dentro de su tribuna, casi media hora después del intervalo.

Desde este humilde espacio de análisis nuevamente levanto una reflexión, lamentablemente repetida en el caso particular del Sr. Giménez, al cual le infiero públicamente una pregunta: ¿está esperando que haya un muerto en un partido de su dirección? Algo más grotesco había sucedido en el Los Andes-Platense del Torneo de Transición 2014, cuando a falta de dos TRES facciones de “simpatizantes” locales decidieron dirimir sus “diferencias” a fuerza de patadas, puños, piedras, palos y balas. Sí, balas. Y todo esto mientras el partido se seguía jugando.

Los jugadores de uno y otro equipo tuvieron que atestiguar abortos la reyerta que se sucedía en las tribunas del “Gallardón” DENTRO DEL CAMPO DE JUEGO, acercándose temerosamente hacia el alambrado para constatar que sus familiares se encontraban sanos y salvos mientras los tiros se seguían escuchando. Aún con el tropel en desarrollo, el Sr. Giménez decidió junto con el Jefe del Operativo Policial continuar con las acciones. Hoy ocurrió lo mismo. Ojalá la fortuna no le termine de faltar nunca, porque el día que eso pase duro tendría que ser el pesar de cargar con una muerte en su conciencia.

Sobre lo protagonizado por el Primer Juez Asistente, Sr. Diego Carlos Barón, nada que decir, no tuvo prácticamente exigencias. Por ello, su partido fue correcto.

Sobre lo hecho por el Segundo Asistente, el ascendente Sr. Carlos Gabriel Maidana, puede decirse que tuvo un poquito más de trabajo que su colega de la otra raya, puesto que fundamentalmente en el primer tiempo habilitó con corrección en dos ocasiones al delantero Campozano, quien fue correctamente habilitado por sus compañero al hallarse en la misma línea que la dupla de centrales del elenco local. Además, fue claro y enfático (aunque no desmedido) en el señalamiento de los lugares donde los jugadores deben realizar los saques laterales.

Por tanto, una buena noche del joven Segundo Asistente, que busca hacer un definitivo pie en la Tercera División.
Nada más para escribir. Queda el sabor amargo de la falta de decisión que debió tener el Sr. Giménez para suspender un partido que no se podía seguir jugando, más allá de lo que no terminó sucediendo por lo que nunca tuvo que suceder.

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