No fue buena la actuación del Sr. Hernán Carlos Mastrángelo en el juego disputado en la calurosa noche de domingo en el “Ciudad de Vicente López”. No midió con la misma vara a la hora de sancionar infracciones cometidas entre unos y otros, equivocándose de manera reiterada a favor de la visita, quien quizás debió terminar el partido con al menos un jugador menos dentro del terreno de juego.

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Lo dicho, el Sr. Mastrángelo nuevamente nos regaló un arbitraje cuanto menos mediocre, alejado de criterio por momentos. Sobre lo positivo podría llegar a decirse que intentó seguir de cerca las acciones, pero solo eso.

Sus polémicos fallos comenzaron bien temprano, cuando en el minuto 4 de la primera etapa no sancionó un claro penal del lateral izquierdo de San Telmo Wagner sobre el pie de apoyo de Jonathan Bustos, quien a pura habilidad evolucionaba pegado a la raya de límite del área penal, dentro de la misma. El defensor lo cruza y lo impacta. Cierto es que Bustos quizás exageró la caída. También cierto fue que el Sr. Mastrángelo se encontraba en diagonal a la jugada pero algo alejado a la misma, tapado por un mediocampista de la visita en su visual.

Lamentablemente para el Juez, caigo en el recuerdo del penal que el sancionara desde una posición similar a Humberto Vega durante el torneo pasado, en un partido ante Defensores de Belgrano, donde a pesar de encontrarse a la misma distancia no dudó ni un segundo en cobrarlo a favor de la visita.

Al respecto de esta jugada en lo particular, también debe resaltarse que tanto el Sr. Mastrángelo como los Sres. Asistentes (Barone y particularmente Colombani en esta acción) jugaron el encuentro con intercomunicadores, elemento tecnológico que les permite a los Jueces hablarse en todo momento y poder anticiparse o consultarse fallos antes de tomarlos. Pero sobre este particular regresaré dentro de mi análisis cuando deba evaluar lo actuado por el Segundo Asistente.

Para finalizar con la misma, el claro gesto del Juez acerca de la intencionalidad del lateral Wagner de “ir hacia la pelota”, sancionando luego tiro de esquina, no lo excusa acerca del existente contacto desde el defensor hacia el atacante. Un penal “mínimo”, pero una infracción al fin.

Medio minuto después, tras el lanzamiento desde la esquina del jugador Luis Quiroga, posicionado de manera central a la segunda acción tras un despeje, se observa claramente cómo el mediocampista de la visita Alberto Martínez empuja con total intencionalidad a la humanidad de Hernán Mattiuzzo, que le tenía ganada la posición muy cercano a la línea de gol y a la posición del guardameta Anchoverri, hacia donde finalmente terminó dirigiéndose el balón. Esta acción es de directa incumbencia del Sr. Mastrángelo, quien no contaba con interrupción alguna de su visual. Este fue el segundo penal que no sancionó en la noche.

Para ponderar un fallo que terminó favoreciendo mínimamente al local, debe decirse que en el minuto 9 sancionó una infracción de un atacante de San Telmo sobre un Ezequiel Mastrolía que había salido temprano y mal del área penal, quien terminó manoteando la pelota fuera de la misma hacia el lateral. Si debió haber sancionado algo, debió haber sido el “hand” del arquero local, lo que le hubiese equivalido a una amonestación.

El abrumador dominio del juego por parte de Platense en los primeros minutos puso nervioso a algunos elementos de la visita, que comenzaron a entrar muy duro en los albores del encuentro. La permisividad de un Mastrángelo que gesticulaba y advertía más de lo que accionaba dio lugar a que el mediocampista “Candombero” Ignacio Ruano no se privara de lesionar a Jonathan Bustos con una terrible entrada.

Si bien el vehemente visitante fue amonestado, Bustos tuvo que abandonar el terreno de juego diez minutos después. El ex Huracán venía siendo el mejor jugador por lejos del partido, y si bien la consideración y el tratamiento hacia todos los jugadores debe ser ecuánime y equilibrada, la poca protección que ejerció el Sr. Mastrángelo sobre quienes intentan practicar un buen fútbol terminaron por averiar a quien hasta entonces estaba justificando el caro precio de la entrada con sus habilidades.

Otra clara muestra de la falta de autoridad con la que es considerado por sus dirigidos fue la acción del minuto 28, cuando tras detener un avance de Lucas Volken con su mano, el defensor Correa no solo reprochó su amonestación, sino que se le plantó a grito e insulto pelado, acción que sin lugar a dudas mereció una expulsión directa (cosa que no sucedió).

En el minuto 33 se dio otra situación polémica. Lucas Volken no da por perdido ningún balón. Eso hace que logre anticiparse tras un centro rastrero nuevamente a Wagner, el de aquel primer penal no cobrado. Aunque aquí queda claro que en su lentitud el lateral de la visita intentó rechazar, la rapidez de Volken hace que dé sobre este un paso por adelantado, volviendo a enganchar a otro atacante “Calamar”. Esta acción, insisto, es dudosa. Aquí sí nos liberamos totalmente de intencionalidad, pero el contacto existió y no fue provocado del atacante hacia el defensor, sino en viceversa. El Sr. Mastrángelo dio continuidad al juego.

Sobre el final del primer período, amonestó a Cristian Leiva tras una durísima entrada sobre Luis Quiroga, con más gusto a roja que a amarilla, no haciéndolo así con Maximiliano Badell tras empujar sin pelota a un jugador de Platense.

Por una infracción menor no dudó en mostrarle la cartulina amarilla a Patricio Rodríguez en el minuto 15 del segundo tiempo, pero no estuvo ecuánime con Buzzi cuando el “5” de la visita detuvo el paso del “Pato” con una trompada al cuello del tucumano. Este, quizás, haya sido el más claro ejemplo de la distorsionada interpretación del Reglamento que practicó entre unos y otros.

En el minuto 19 debió mostrarle nuevamente la amarilla a Cristian Leiva por una nueva y dura infracción sobre un jugador “Marrón”, debiendo dejar con uno menos a la visita (quizás debieron ser dos si hubiese ajusticiado como el Reglamento indica a Matías Correa en el primer tiempo).

Sobre el final del partido, trató de mantener el juego lejos de los arcos, tratando de sancionar con avidez el más mínimo contacto en ataque como infracción, especialmente en el área de San Telmo.

Sobre lo actuado por el Primer Asistente, Sr. Diego Barone, no tuvo mayores inconvenientes, destacándose una jugada en el minuto 11 del primer tiempo en el cual sancionó correctamente un tiro de esquina favorable a la visita tras un despeje de cabeza de Mattiuzzo desde una posición muy difícil, puesto que el atacante de San Telmo se interponía en la visual por sobre el defensor de Platense.

Sobre lo actuado por el Segundo Asistente, Sr. Darío Colombani, estuvo algo “tibio”, como no queriéndose involucrar demasiado en acciones donde su opinión hubiese sido fundamental. Como ejemplo, la jugada del minuto 4.

Sobre esta acción y su intervención debe decirse que la sanción definitiva de la infracción corresponde al Juez Principal. Quizás hayan utilizado el intercomunicador, pero aún así la jugada se desarrolló de frente al Asistente, a pocos metros del mismo, debiendo haber observado el contacto entre defensor y atacante, más allá de la caída que haya protagonizado el jugador Bustos y la intencionalidad del defensor de querer despejar. Con respecto a los fuera de juego, fue buena su determinación del minuto 18 sobre el “Popi” Quiroga, pero totalmente errada la del segundo minuto de adicional de la primera etapa, en el que le levanta la bandera al “Chipi” Vera, que se encontraba plenamente habilitado por Guillermo Esteban. Quizás este error se deba a falta de concentración o una mala ubicación del Asistente en el comienzo de la acción.

Por lo expuesto, una nueva actuación que quedará en el “debe” del Sr. Hernán Mastrángelo en un partido en el que le toca dirigir a Platense. A su peculiar estilo interpretativo debe sumarse la poca protección de la humanidad de los jugadores, la carencia de autoridad para no dejarse faltar el respeto en algún momento del encuentro, y muchos problemas posicionales en su afán de querer encontrarse cercano al juego. Aún así, su carrera se encuentra en franca evolución, habiendo debutado ya en la segunda división como Juez Principal, aún con pocos partidos en la “B” Metropolitana.