Si bien es cierto que el rendimiento futbolístico del primer equipo “Calamar” mejoró con respecto a lo visto ante Talleres de Remedios de Escalada, un nuevo empate en 0 en su estadio ante un equipo recién ascendido enciende todas las luces de alarma en el seguidor.

A 36

Cuando se conocía el fixture, la gran mayor parte de los simpatizantes auguraban que poder tener los dos primeros partidos en condición de local y ante rivales que se presumían débiles sería lo más adecuado para un plantel que se había armado para salir campeón “de punta a punta”. Muy pocos sosteníamos que quizás este panorama de arranque no era el mejor, que lo más indicado quizás hubiese sido cruzarse con los equipos “candidatos” en las primeras fechas para saber realmente de qué estábamos hechos, y de obtener resultados favorables, ahí sí hacer pesar la condición de “favorito” en el tramo final con los rivales que con el devenir de las fechas se fuesen “cayendo” de la lucha por el único ascenso.

Bien sabemos que a Platense el “folcklore” del “Nombre” y su “Historia” siempre le juegan en contra. Esta vez no fue la excepción. Nuestros primeros 180 minutos de fútbol fueron en nuestro estadio y ante rivales “sacapuntos”, dos recién ascendidos con dos ideas de la práctica del fútbol bien distintas y que, sin embargo, lograron su objetivo.

Lo actuado ante San Telmo fue de otro tenor que lo protagonizado ante Talleres. Los dirigidos por Franzoni practican un fútbol más pragmático, aguerrido, típico de la divisional, con carrileros con mucho recorrido, con un enganche, con dos puntas… Brandoni interpretó que lo mejor sería “poblar” el mediocampo ofensivo de nombres tales como Quiroga, Rodríguez y Bustos, dejando tan solamente al solitario Volken ahí arriba, jugador que se destacó por luchar cada pelota como si fuera la última y que mereció mucha mejor suerte (en cuanto al rendimiento deportivo como al respeto táctico).

El equipo fue, por momentos, demasiado largo. Otra vez se observaron aquellas fracturas analizadas ante Talleres, esta vez profundizadas con las subidas de los laterales, sobre todo en el complemento, dejando a la dupla de centrales y a Lorefice obligadamente muy retraídos a la espera del contragolpe. Y sobre este punto me quiero detener. No fue caprichoso lo del “5”, mucho menos lo de los dos defensores, quienes aún mantienen intactos los reflejos de su preparación y experiencia en clubes “grandes” de Primera División, puesto que merced a cómo trabajaron su posicionamiento dentro del terreno de juego permitieron que San Telmo no aprovechara cada individualidad desperdiciada en los pies de los ofensivos “Calamares” en mortíferos contragolpes que hubiesen terminado con un resultado marcadamente desfavorable.

Quedó evidenciada esta cuestión en las dos llegadas netas de gol del “Candombero”, en las cuales los definidores tuvieron que terminar impactando incómodos de cabeza el balón tras el lanzamiento de centro exigidos por el posicionamiento de los centrales y Lorefice (quienes poco o nula colaboración recibieron en los relevos por parte de jugadores como Molina Fariña o los señalados Humberto Vega y Juan Infante).

Si hablamos de los laterales, nuevamente muy flojo lo de Vega, quien fue reemplazado por su homónimo en un intento de dotarle de mayor peso ofensivo al “Calamar” en los minutos finales.

Molina Fariña fue una especie de pivot que hizo aún más largo el tranco y las distancias de sus compañeros. Como contenedor nuevamente no funcionó. Como asistidor, muy tibio. Tibio, también, lo de Quiroga y lo de Rodríguez, éste último definitivamente más parecido a aquel que colaboraba más en defensa que en ataque en los dos primeros tercios del Torneo 2013/14. Lamentable lo que le termina ocurriendo a Bustos, la única real, clara y verdadera cuota de habilidad e idea de la noche en los 23 minutos que estuvo dentro del terreno de juego, antes de su sustitución por Vera tras ser lesionado por Ruano. El “Chipi” pudo hacer más de “Chipi”, entrando en diagonal al área (su especalidad), rematando por encima de Anchoverri en el primer tiempo y definiendo cruzado tras centro de Molina Fariña en el complemento, pelota que es despejada casi en la línea por Esteban.

Los cambios trataron de dotarle mayor peso ofensivo al “Calamar”, pero finalmente no se logró el efecto esperado. Lo planteado por Brandoni sigue en el “debe”. Platense es un equipo “inofensivamente ofensivo”. Y se nota.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here