Por el nivel demostrado desde el principio hasta el final de un juego que no le representó demasiadas exigencias, sin lugar a dudas que el jugador “Calamar” destacado de la jornada fue Ezequiel Mastrolía. 

A destacado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El “Mono” tuvo poco pero acertado trabajo, demostrando encontrarse atento, concentrado, ante los remates de media distancia y centros que cayeron en su área, sobre todo en el primer tiempo, y siguiendo con seguridad con la vista aquellos remates del final del complemento que generaron incertidumbre en el público local.

Recién en el minuto 20 de la primera etapa comienza su trabajo cuando descuelga sin inconvenientes un centro diagonal hacia el punto penal. En el minuto 25 un remate frontal de Joan Gaona parecía complicársele, pero tras amortiguar el efecto con un pique retiene el balón en segunda instancia. En el minuto 36 contiene sin inconvenientes un remate de media distancia del mediocampista Giménez. Un minuto después nuevamente debe hacerle frente a un disparo de distancia que por un desvío y pique lo incomoda, resolviendo sin inconvenientes por hallarse bien parado.

En el minuto 41 rechaza de manera firme con su humanidad un remate cruzado de Joan Gaona, desviando el esférico hacia fuera del terreno de juego, en la que quizás haya sido su acción más espectacular de la jornada. Cuando corría un minuto de recupero, personalmente se encarga de atorar las posibilidad de Eduardo Berón de poder o rematar al arco o lanzar un centro o asistir en diagonal con una pegajosa marca personal que derivó más allá de los límites de su área de meta, tomando riesgos ante la impávida presencia de Humberto Vega, quien no salió a cortinarlo para que el golero pudiera regresar a su sector.

En el complemento su participación se limitó a observar los pocos remates que practicó Talleres, teniendo un sofocón sobre el final, cuando una volea dentro del área penal terminó por arriba de su travesaño tras una serie de errores en el intento de despeje por parte de los centrales de Platense, y otro tras un remate de media distancia, cruzado, que obligó a una estirada de acompañamiento.

Por lo explicado, Ezequiel Mastrolía se convirtió con su concentración, determinación y seguridad en el valor “Calamar” más destacado de la noche. Mi calificación es un 7 (siete).

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