El Torneo 2015 ha finalizado para el Club Atlético Platense. Una nueva frustración, una más, que parece ya demasiado castigo para el fiel simpatizante “Calamar”. Todo final de temporada deja material de análisis, y esta ocasión no constituye la excepción. La estadística sostiene con sus cálculos y números algunos conceptos que llevan a entender por qué se fracasó, una vez más.Dt

Por Juan Pablo Cuello Morales

Los últimos campeones de nuestro fútbol han contado con una característica en particular: todos ellos contrataron y sostuvieron con el tiempo a un mismo Cuerpo Técnico. Así las cosas, Boca Juniors contó con el trabajo de Rodolfo Arruabarrena, Atlético de Tucumán con la presencia de Juan Manuel Azconzábal (entrenador que estuvo a punto de desembarcar en Platense a mediados del año pasado y que no arribó, entre otros motivos esgrimidos, por su “falta de experiencia”), Pablo Vicó continuó -y continuará en la “B” Nacional- su trabajo en Brown de Adrogué, San Telmo apeló al profundo conocimiento de la “C” del “Pato” Jorge Franzoni, y el Sportivo Barracas de Víctor Santa María apeló al trabajo de la dupla Damián Infante-Claudio Vidal.

Si uno se toma el trabajo de repasar la evolución de estos equipos, podrá darse cuenta que no siempre estuvieron punteros, que algunos de ellos arrancaron de manera irregular sus certámenes hasta que se fueron transformando en protagonistas, y que sacando la estelaridad de Boca Juniors, el resto de los planteles no distaban en cantidad y calidad a cualquier otro de las divisionales a las cuales pertenecieron durante sus competiciones.

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En Platense, tras el desastroso “Transición 2014” y en el medio de un “clamor popular” que imploraba por la contratación de un Cuerpo Técnico experimentado de la Divisional, se decidió apostar por la conformación de un equipo de trabajo liderado por Roque Raúl Alfaro, aquel buen delantero de Newell´s y River Plate que como entrenador sumaba muchos minutos en ligas latinoamericanas y en el fútbol de nuestro interior profundo, pero ninguno como entrenador principal en el ámbito metropolitano. Entrenador que, dicho sea de paso, se encontraba con trabajo (dirigía a Talleres de Perico, Jujuy), y que ante la posibilidad de poder “mostrarse” en la “Gran Vidriera” no dudó en volver a abandonar un proceso en curso para “lanzarse a la aventura”. Aquel fue, sin lugar a dudas, el primer error: no saber escuchar a la gente e interpretar su voluntad.

La segunda falencia fue, en el corto plazo, fatal. Alfaro no llegó con cuerpo técnico propio. Se le armó uno con la llegada de gente acercada por la Municipalidad de Vicente López más la presencia de Pedro Bocca como Ayudante de Campo. Ante la fallida llegada de Daniele, su ex asistente no dudó en aceptar el segundo mando. La gran mayoría pareció entender rápidamente el mensaje: Ante la volatilidad de Alfaro, había que tener un “Plan B” a mano y barato.

Más allá del rendimiento estadístico, había ilusionado aquel debut ante Almirante Brown por la forma elegante de juego que pregonaba el Entrenador desde el banco. Pero, claro, para salir jugando desde el fondo y pretender llegar al gol prácticamente con la pelota hasta la línea de gol hay que contar con jugadores de real jerarquía. Y esto es la “B” Metropolitana. Por tanto, y tras los lógicos errores, aquella derrota con sabor a triunfo rápidamente se fue desdibujando cuando la seguidilla de empates de visitante y una nueva y dolorosa derrota de local ante el Deportivo Riestra llevó que a la quinta fecha el Nogoyense tuviera que dar un paso al costado tras sumar tres empates y dos derrotas. Por supuesto, el reemplazante no fue otro sino que Pedro Bocca.

Y aquí se comete el tercer error. Más allá que Bocca fue el entrenador que mayor cantidad de puntos sacó de todos cuantos hayan pasado por el banquillo en este campeonato (23 de 42 puntos en juego, 54,8% de efectividad), los ex jugadores devenidos en entrenadores suelen rápidamente olvidarse que ellos mismos también fueron futbolistas y que la apreciación que ese intrínseco y corporativo mundo de deportistas hace de situaciones como las pasada entre Alfaro y el ex defensor “Calamar” dista de ser positiva para el nuevo liderazgo.

Es cierto que Pedro se benefició con dos juegos seguidos en el “Ciudad de Vicente López” (donde Alfaro no pudo ni supo ganar), y que alimentó una racha ganadora que le permitió a Platense despegarse de las últimas colocaciones hasta penetrar la zona de clasificados al Reducido. Pero los encontronazos con los líderes natos del plantel se hicieron evidentes dentro del terreno de juego. La más clara demostración: el desastrozo 1-4 ante Atlanta en estadio propio en las vísperas de la celebración del Centésimo Décimo Aniversario del Club. Bocca terminó sobreviviendo poco más a esa situación (triunfo visitante ante Flandia, derrota local ante Colegiales y visitante ante Brown) y terminó claudicando (aunque no por primera vez en el certámen, luego dirigiría Deportivo Español y Riestra) ante “La Ley del Vestuario” de la que quizás alguna vez también haya sido victimario.

Fecha 20, casi mitad del Campeonato, otro acercado por la Municipalidad para trabajar la felizmente retornada División Reserva, Jorge Brandoni, triunfa en el “CVL” ante el Deportivo Merlo con un aceptable rendimiento. Y es aquí cuando nuevamente se desoye al simpatizante y se prioriza la contratación de un nuevo Cuerpo Técnico que sumaba solamente la experiencia de haber heredado el buen trabajo de Fabián Nardozza en Estudiantes de Caseros. Así llegó al “Mundo Platense” Fabián Anselmo.

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El DT había sido un lateral que hizo toda su carrera en el “Pincha”, tras haber jugado en inferiores en Argentinos Juniors. Esos datos, que se hicieron rápidamente conocidos, no lo introdujeron en nuestra vida social de la mejor manera. Desde el juego no aportó nada nuevo, más allá que su mejor momento fue la victoria ante el por entonces encumbrado Defensores de Belgrano. Pero sus números denotaron la misma alarmante mediocridad. Pudo ganar solamente 5 de 16 partidos, 3 de ellos en nuestro Estadio, hasta que dos derrotas consecutivas en el Templo ante Almagro y Comunicaciones terminaron por renunciarlo. Aún así, debe decirse que más por mérito de la irregularidad de sus rivales que por cuestiones propias, Platense con Anselmo peleó por seguir metido en el cuadro reducido por el segundo ascenso.

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Y así llegó “Palito”, esta vez ya no como interino, sino ratificado hasta la finalización del Campeonato. El hombre que promovió varios juveniles desde Quinta y Cuarta División hacia la Reserva y que recuperó jugadores residuales tales como Leandro Kuszko y Diego Molina Fariña hizo lo que pudo con lo que tuvo. Clasificó angustiosamente al plantel para el Reducido y cayó ante Estudiantes en los Cuartos de Final por 0-2, en el que quizás haya sido uno de los partidos mejores jugados por Platense a lo largo del año.

La bonomía y seriedad de Brandoni, más el hecho de tratarse de un hombre que suma experiencia en nuestro ámbito, lo transforma en el elegido de la Comisión de Fútbol que permitió su llegada al primer plantel para ponerse al frente del armado del próximo equipo. Y si bien aún divide opiniones, al menos deja la certeza de tratarse de un hombre experimentado y potenciador de grupos humanos, contando a su favor con el hecho de conocer intrínsecamente a los elementos (sobre todo juveniles) con los que se podrá seguir contando para reforzar únicamente con lo que se necesite.

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