Platense logró un buen triunfo, por 1 a 0, ante Acassuso para seguir prendido en el reducido. Tres puntos importantes en un encuentro parejo, cerrado y con tensión. El Marrón lo aguantó y se llevó el premio mayor. Ahora se ubica sexto en el torneo.

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En este espacio repasaremos, punto por punto, las claves para entender el triunfo Calamar:

Renacer y golpear: En el comienzo, Platense estuvo dormido y Acassuso fue una molestia constante. Tal fue así, que en una de sus llegadas, Walter Ortíz bajó a Gastón Sánchez, en el área, y el Quemero tuvo su gran chance. Para Tense el panorama no era nada bueno, pero todo cambió. Ezequiel Mastrolía se lució volando y luego Agustín Palavecino apareció para poner la única emoción. Desde lo anímico el local logró sacar diferencias.

Parches que encajaron: Para el partido contra Ssuso, Fabián Anslemo debió improvisar en un sector tan crucial como el mediocampo. Sin Leonardo Morales ni Emiliano Gianunzio, el DT mandó a Sebastián Lamacchia como «5» y a Palavecino para ser su rueda de auxilio. El ex Estudiantes no le pudo dar mucho juego al equipo, pero si le aportó presencia y marca. Mientras que «Pala» debió embarrarse más de lo que está acostumbrado y respondió, ya que, aparte, hizo el gol.

Defenderse con la pelota: El Calamar supo como manejar bien la diferencia. Aunque sufrió en algunos momentos, el Marrón mantuvo la ventaja a partir de la posesión del balón. Ortíz, Palavecino, Diego Romero, Pablo Miranda y los ingresados Leonardo Kuszko y Jonathan Bustos lograron formar un circuito de juego, que cuando funcionó le sirvió para mantener el 1-0. Las piernas cansadas y el desgaste se hicieron sentir, y por eso Acassuso arrinconó al local con centros peligrosos, sobre el final.

Arquero de equipo grande: Eso es lo que tiene Platense, hoy, bajo sus tres palos. Mastrolía demuestra, partido a partido, que es uno de los jugadores más importantes del equipo. El viernes lo reconfirmó jugando, para quien escribe, el mejor partido desde que llegó a la institución de Saavedra. El «Mono» respondió cada vez que lo llamaron y, en su acción más importante, le ahogó el grito de gol a Alejandro Friedrich tapando un penal en el primer tiempo. Seguro, sobrio y rápido en las salidas. La mejor contratación del 2015.

Pico y Pala:  Con esta frase, tan característica del fútbol, se puede explicar a la perfección el triunfo de Platense. Sin brillar, florearse y desatar un vendaval de lujos, los de Anselmo lograron superar a Acassuso. Tres puntos muy trabajosos, luchados y merecidos por el esfuerzo que se puso. Con varios improvisados el Marrón salió al campo y demostró que se puede reemplazar la habilidad con el sacrificio. Así lo demostró Miranda bajando mucho, Lamacchia, tratando de ser el nexo entre defensa y ataque y Palavecino, yendo muy seguido al suelo para recuperar la pelota. Dos al hilo, sigue la racha.

Por Ignacio Zabalza

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