Platense viene peleando hace rato los últimos lugares disponibles para el ingreso al Torneo Reducido que lleva a ocho equipos a pelear por el segundo ascenso al Nacional B que otorga la categoría. El Marrón parece amagar con repuntar y meterse de forma definitiva en la pelea, pero cuando debe obtener los 3 puntos para afirmar su candidatura, termina perdiendo y generando nuevos interrogantes.

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Claro está que hay que separar la forma en la que se pierde, y por otro lado la derrota asimilada desde la situación en la tabla, que genera mucha bronca por caer posiciones abajo y volver a remarla. En cuanto a la forma, Platense perdió su ritmo, venía teniendo dos muy buenas presentaciones ante Deportivo Riestra en Villa Soldati, y frente a Acassuso en Vicente López; pero todo se desmoronó con la caída ante Barracas Central; no porque el rival haya sido más… sino porque el equipo de Anselmo tuvo errores de distracción y no pudo afirmarse en ofensiva como si lo había hecho anteriormente.

El equipo estuvo muy cortado y Campozano muy solo arriba. El planteo con Romero y Palavecino llevando las riendas del equipo se hizo esteril ya que ni uno ni otro agarraron el balón ni se convirtieron en los conductores que el DT pensaba. El doble 5 del local terminó por llevarse puesto el mediocampo del Marrón, presionando unos metros más arriba, e impidiéndole salir jugando y generar fútbol.

Ahora bien, respecto del otro punto de vista de la derrota, aquel que tiene que ver con la posición, la expectativa y los deseos de salir a flote del hincha para encaminar el destino de una buena vez por todas en este 2015… todo se desmoronó justo en el encuentro considerado como “quiebre”. El conjunto de Vicente López iba a sumar su tercera victoria consecutiva, romper la racha histórica de encuentros sin victoria en el “Chiqui Tapia” y ganar… que anímicamente era un condimento más que necesario para enfrentar la próxima fecha a Defensores de Belgrano como local, cotejo en el que si se sumaba de a tres, podría reducirse el margen considerablemente con el resto de los equipos, y el puntero de la divisional.

Pero Platense es Platense… no parece poder escaparle a las últimas posiciones de clasificación, situación que le impediría ir definiendo en su casa los encuentros durante el torneo reducido. Cierto es, sin embargo, que el Calamar había comenzado muy mal este torneo, llegando a estar entre los últimos 5 equipos por un largo tiempo. Luego se acomodó y sobre el final de la primera ronda pudo meterse en el lote de los mejores nueve. Pero ahora parece no poder seguir superándose, y con una situación muy irregular, trata de mantenerse entre los 8 sin poder afirmarse a partir de los resultados, y menos que menos, desde un juego vistoso y aceitado.

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