Con la partida de Pedro Bocca y la llegada de “Palito” Brandoni al banco Calamar para hacerse cargo del equipo de forma interina, el Marrón volvió a ganar como local en el estadio “Ciudad de Vicente López”.

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Por fin se cortó la racha de tres encuentros sin victorias en casa, luego de aquel lejano triunfo ante el Sportivo Italiano por 1-0. Ahora bien… ¿En qué cambió el equipo? Es cierto que comenzó jugando con un 4-3-1-2 con Kuszko y Chavarri arriba, y Bustos como enganche definido… pero tras el gol tempranero, el DT decidió mantener el esquema (ante la lesión de Kuszko puso a Romero a jugar bien arriba como delantero) e ir por su segunda conquista, para evitar replegarse. Este fue el cambio primordial que se vio en el mediodía del día sábado.

A pesar del yerro de Chavarri desde los doce pasos, el “Calamar” intentó llevarse puesto al “Charro” en la segunda parte, y llegó al 2-0 gracias a una jugada muy buena de Romero, que terminó habilitando a Vega en el segundo palo. Las sociedades creadas entre Bustos y el ex San Jorge de Tucumán fueron una constante a lo largo de los 90 minutos. Luego, “Palito” decidió cerrar la persiana, y se paró con un 4-4-2 con el ingreso de Leonardo Morales, para ayudar a Gianunzio en la contención. No dudó a la hora de sacar a Romero (quien había ingresado en el primer tiempo) para reestructurar toda la alineación. Con el cambio de “Trapo” Vega por Chavarri, se mantuvo el orden táctico, pero lo cierto es que Platense sufrió un nuevo gol en contra, y acumula seis encuentros sin terminar con la valla invicta. Las intenciones de reforzar defensivamente desde el banco estuvieron, pero el desgaste físico hecho por los jugadores se hacía notar sobre el final del encuentro.

Bustos estaba exhausto, y se lo notaba fastidioso con su estado físico desde los 20 minutos del segundo tiempo, donde se lo vio ahogado. Otro que mostraba síntomas de cansancio era el “Mono” Ortiz, que desapareció luego del 2-0. En tiempo de descuento Mastrolía se calzó la pilcha de héroe nuevamente salvando sobre la línea un cabezazo de Emiliano Dudar que enfilaba para el festejo por el 2-2.

En definitiva, Platense fue en búsqueda del segundo luego de conseguir la primera conquista, pero una vez que lo consiguió volvió a entrar en el conformismo y careció de resto físico para mantener un orden que fue impulsado e idealizado desde lo táctico.

Por Maximiliano Goweznianski