“Calamares” y «Gallegos» aburrieron en Vicente López este martes por la tarde. Poco de ambos, poco de fútbol y nulas ideas fueron los factores comunes entre los dos conjuntos.

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El Marrón obligado por ser local, y viendo que la punta del campeonato no estaba tan lejos, intentó un nuevo esquema con un par de cambios en el medio y arriba. El ingreso de Palavecino parecía darle más generación de juego e iniciativa, aunque dependería de cómo se asociara con Romero; pero Bocca tiró al ex San Jorge un poco más adelante casi en la posición de delantero por afuera. En lugar de ser un 4-3-2-1 fue un 4-3-1-2 con Miranda como único delantero, y la inclusión de Nadal junto a Humberto Vega y Emiliano Gianunzio en la línea de tres volantes con más dotes ofensivos que defensivos.

La idea del DT era hacerle recuperar la memoria al plantel, y dejar atrás la dura derrota (duro desde lo anímico, más allá de lo futbolístico) del sábado pasado ante Almagro. La táctica resultó por momentos, sobre todo en los primeros 10 minutos del partido, y los últimos 20 del primer tiempo. El Marrón allí tuvo las más claras con sendas llegadas de Romero, H.Vega y Palavecino… la contundencia de otros encuentros, esta tarde brillaba por su ausencia.

El Platense de la contundencia, que llegaba y convertía, no apareció… y esa fue la única diferencia respecto de otros partidos pasados, en esta racha de 5 victorias en 6 cotejos. En ellos, el “Calamar” no jugó bien, e incluso en varios no mereció llevarse la victoria. Sin embargo la suerte de concretar en la única llegada del partido y la efectividad de los delanteros sumada a una férrea defensa, hicieron no solo inflar las redes ajenas, sino también inflar el autoestima del plantel. Y claro que lo psicológico juega un rol fundamental, sobre todo cuando tenes tantos partidos que jugar de manera consecutiva, como es el caso de esta semana con tres cotejos en 8 días. Y se notó, ya que a medida que pasaban los minutos, y viendo las chances desperdiciadas, el Marrón se sintió abatido por la ineficacia a la hora de definir la jugada, y falto de confianza se terminó echando a menos… seguramente ese sentimiento se mezcló con el bajón anímico de haber caído la fecha pasada ante un rival que hacía 28 juegos que no conocía la victoria.

Bocca tendrá que trabajar este componente psicológico en la semana, porque es un tema del cuál se sale con resultados seguramente… y no hablo de lo futbolístico, en lo cual Platense adeuda demasiado, sino en recuperar la confianza del medio hacia arriba para volver a convertir. Esto, sumado a la solidez defensiva que muestra la última línea este torneo, es lo único y lo mejor que ha logrado armar el “Calamar” en este torneo. Por supuesto que si el juego y el esquema mejora y el equipo muestra fútbol, toques y empieza a formar sociedades es todo más sencillo…

Por Maximiliano Goweznianski