La caída de Platense por 1-0 ante Tristán Suárez dejó varios puntos a analizar. El Calamar no pudo mantener su invicto de cinco partidos y perdió contra un rival que jugó en el primer tiempo y se refugió en todo el segundo.  La mala fortuna, la ineficacia y, a veces, el arquero rival le anularon la sonrisa al visitante.

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En este espacio analizaremos punto por punto las claves para explicar la derrota en Ezeiza, la primera de Pedro Bocca como entrenador de Platense:

No se adaptó a lo nuevo: El 4-3-3 que quiso imponer Bocca no salió como lo esperaba. En la primera parte tanto Pablo Miranda como Ricardo Chavarri y Daniel Vega no encontraron su lugar en el campo y Platense lo sufrió. Esos tres delanteros nunca llegaron a ocupar con efectividad la zona de ataque contraria. Miranda se perdió por la izquierda, Vega increíblemente se tiró como volante externo y alternó entre bandas y Chavarri se retrasó demasiado y no hizo algo que suele dale frutos al equipo; llegar al fondo y tirar el centro. El desconcierto Calamar hizo que Suárez no pase zozobras en la primera mitad.

Descuido y a cobrar: El dominio de los de Pedro Monzón en la primera mitad fue real. El local generó situaciones, inquietó a Ezequiel Mastrolía pero nunca había tenido profundidad y continuidad. Por eso era aceptable que la primera parte se vaya 0-0. Lo que dolió fue que el gol cayó a los 43 minutos y fue por un descuido propio de la defensa de Platense. Hugo Zarco entró en diagonal al área y cabeceó entre Leonardo Morales y Sebastián Lamacchia que no se pusieron de acuerdo para ver quien marcaba y quien no.

Cambio sin suerte: El segundo tiempo vio un cambio de cara total de Platense. Bocca lo quiso ir a buscar y mandó rápidamente a Agustín Palavecino y luego a Cristian Zarco al campo. Igualmente, ya de por si el Marrón salió con otra actitud y comenzó a manejar los hilos del encuentro. Las chances llegaron (y muy claras) pero la falla de puntería hizo que el Calamar no pueda alcanzar el empate. Fue insólito como ni Vega, ni Walter Gómez o Miranda (con un mano a mano increíble sobre el final) pudieron darle aunque sea la igualdad a los de Saavedra con las ocasiones que tuvieron en sus pies. No era la tarde y a Platense se le escapó increíblemente de las manos el partido.

 La gran Monzón: Cómo no puede ser de otra forma Monzón planteó de otra manera el partido cuando su equipo estuvo arriba. Tal como lo hizo en su paso por Platense con la ventaja a su favor hizo retroceder al máximo las lineas ofensivas de su equipo. Eso obligó que la visita se adelante ya que tenía pelota y terreno a su favor. También, como le paso en el Calamar el «Moncho» sufrió el partido por su táctica ya que Tense le llegó por todos lados y solo la fortuna hizo que el 1-0 se mantenga.

Un tiempo de regalos: Es imposible analizar las claves del partido sin detenerse en lo que pasó en el primer tiempo. Por allí paso lo crucial para entender el 1-0. Tristán Suárez aprovechó el desconcierto táctico que tuvo Platense y desplegó sus momentos de mejor fútbol del partido. El Marrón, desacomodado y desprolijo regaló literalmente esos 45 minutos y lo pagó caro.

Por Ignacio Zabalza