Platense perdió 1-0 con Riestra en Vicente López. El encuentro desnudó muchas falencias del equipo local que se fue masticando bronca. Segunda derrota al hilo como local. Arranque impensado.

A 36
En estos puntos analizaremos esta dura derrota ante el equipo recientemente ascendido a la B Metropolitana:

Piernas caídas: Si bien arrancó muy activo, el nivel de Platense fue decayendo de a poco hasta diluirse por completo. Un punto que venimos remarcando desde la fecha pasada es el físico, que hasta ahora le ha jugado muy en contra al equipo de Roque Alfaro. Esta quietud Calamar metió a Riestra en juego y sobre el final del primer tiempo la visita tuvo una acción clara y la mandó adentro. Aparte, para el juego que quiere el «Brujo» es crucial que los jugadores se muevan para que la pelota también lo haga, sino se recurre al pelotazo innecesario; como ayer.

Le subió la presión: Al igual que Almirante y Estudiantes de Buenos Aires, Riestra supo cómo jugarle a Platense. Ejerciendo una presión alta desde el minuto cero le complicó la vida al conjunto de Alfaro, que al querer salir jugando la perdía o la revoleaba. Esto, sumado al punto anterior de la nota explican un poco el dominio del equipo forastero.

Dibujo desdibujado: Fue verdaderamente extraño lo que planteó Alfaro en cancha. En la antesala al ver en la planilla a dos volantes centrales como Gianunzio y Morales uno suponía que iban a jugar cerca para formar tácticamente un 4-4-2. Lo cierto es que el «Polaco» se las tuvo que ver solo contra todos los volantes de Riestra y Morales levitó en la nebulosa, perdido, sin un lugar fijo y sin saber si su función era marcar o transportar. Otros desaprovechados fueron Romero y Bustos, muy atrasados y con poco contacto con el balón.

90 minutos y cuatro llegadas: Algo importante a analizar es el poco trabajo que Platense le generó al arquero Gustavo Ruhl. Al Marrón le contamos tan solo cuatro llegadas claras de gol, algo que hace muy difícil convertir y más aún ganar partidos. Miranda tuvo dos claras pero falló; en la primera se la llevó puesta tras un centro de Vega y en la segunda la tiró a la Cozzi después de que Chavarri lo deje solo en el punto penal. Hay poca creación y creatividad. Todo muy pausado y anunciado. Nada esperanzador.

Ángeles y demonios: Algo notable es cómo cambió la imagen del equipo desde hace dos fechas. Esos «ángeles» que habían mostrado un fútbol revolucionario y se habían merecido ganarle a Almirante ahora se conviertieron en «demonios» despojados de cualquier virtud o cualidad. El equipo dio un giro de 180° en dos semanas, perdió el sendero recién en el segundo paso. Aunque es cierto que esto recién arranca…¿No?

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