Por muchos lados pasaron las explicaciones del triunfo de Platense ante Almagro en Tres de Febrero. La contundencia y el acierto con los cambios fueron los pilares principales para llevarse los tres puntos.

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Al analizar el resultado nos detendremos en estos puntos para justificar el agónico triunfo:

Ordenados y sin muchas vueltas: Así se mostraron los cuatro del fondo Calamar, que quizás en otras circunstancias se mostraron dubitativos o erráticos pero que el domingo no quisieron complicarse y no generaron ningún error falta que lamentar.

No bajar los brazos: El 1-0 parcial a los 20 del segundo tiempo en cualquier otro momento parecía liquidar el partido, igualmente el equipo supo revertir la situación y con los acertados cambios de Mariano Rukavina Platense se llevó un triunfo en una cancha que siempre le fue esquiva.

Minuto 28: Momento clave. De un antes y un después en el partido. En ese instante Andrés Desábato le tapó un mano a mano a Matías Ruíz-Sosa que pudo significar el 2 a 0. Luego de esa jugada ingresó Pablo Bueno por Nicolás Morgantini y cambió el partido.

Acordes en tiempo y lugar: Así fueron los cambios de Rukavina que acertó los ingresos de Franco Cabral por Iván Nadal y Bueno por Morgantini. Cabral aportó soltura por la banda y mucha proyección mientras que Bueno asistió a José Manuel Caspary en el empate y convirtió el gol definitivo.

El momento de Bueno: El delantero goleador y suplente le modificó la cara al equipo con su ingreso. El ex Defensores de Belgrano intervino positivamente en el juego y el resultado. Aguantó la marca y la soltó para Caspary en el 1-1 y aprovechó un bochazo de Walter Ortíz para dale los tres puntos a Platense en el último minuto.