Platense por primera vez en el campeonato cosechó dos triunfos de manera consecutiva. Venía de golear al Sportivo Italiano, y venció esta mañana al Club Almagro por 2-1. Es cierto que el equipo no jugó bien gran parte del encuentro, y que se encontró con un premio sobre el final, que algunos podrán tildar de merecido y otros tan solo de “suerte”. Pero las cosas a Mariano Rukavina ante el “tricolor” le han salido bien…

A 31
Si bien el partido comenzó con un 4-4-2 idéntico al que venía de vencer al “Azzurro” en Vicente López, el sistema táctico no estaba siendo el óptimo dentro del campo de juego, y hasta fue superado en gran parte de la complementaria por los dirigidos por Mario Finarolli, que también tenían un sistema parecido a la visita. Quizás esto hubiese acabado en un aburrido pero merecido 0-0 entre ambos, pero un error en el fondo “Calamar” tras un córner, le dio la posibilidad al local de ponerse en ventaja en su mejor momento del encuentro.

Platense trató de reaccionar, pero sintió fuertemente el cachetazo anímico que le había aplicado el tanto de Abel Luciatti (aunque pareció rozarla luego Ignacio Colombini). Sin embargo desde el banco vino la bocanada de aire fresco en varios pasos… en primer lugar, el ingreso de Franco Cabral, un preferido del DT, en reemplazo del amonestado Iván Nadal. La idea era, ante un próximo cambio tratar de sumar un volante por izquierda, que a su vez cumpliera los roles defensivos y ofensivos. Por ello el DT inmediatamente después se decidió por la incorporación de Pablo Bueno en lugar de Nicolás Morgantini. De esta manera utilizó a ambos laterales como volantes y defensores, marcándoles la trayectoria de mitad de cancha hacia adelante, y formando un 3-4-3 por momentos, y a la hora de defender, un 4-3-3. Inteligente decisión, e incluso ahí quizás Rukavina se dio cuenta que podría haber hecho de entrada esa pizarra en el verde césped.

Pablo Bueno se transformó en el salvador del marrón, ya que en una de las primeras que tocó, la aguantó en el borde del área y cedió de manera efectiva y precisa, la asistencia para que Jose Manuel Caspary definiera con un potente remate desde afuera del área, decretando así el empate para los de Saavedra. Minutos más tarde, casi en tiempo de descuento, Platense volvió a marcar tras un exquisito pase de Walter Ortiz que lo encontró el delantero ex Defensores de Belgrano, que picó de frente al arco y definió tras la salido de Peranic, anotando a los 46 del ST el tanto del triunfo.

Lo ganó Platense porque fue inteligente a la hora de cambiar, porque reaccionó a tiempo en base a un resultado adverso. Hasta quizás se dio cuenta que estos partidos, el famoso dilema que plantea que “equipo que gana no se toca”, es una falacia, y buen hubiese valido la pena armar otro tejido en el campo de juego… pero claro está, el tanto de Almagro fue el alerta necesario para meter el cambio.

El “Calamar” ganó muy bien, no porque haya sido superior en los 90 minutos, sino porque desde el banco tuvo la inteligencia suficiente para rearmarse y variar la estrategia justo a tiempo, tal como el desarrollo del encuentro se lo demandaba. Punto para el DT, que de a poco va engranando el equipo, y lo más importante, le va devolviendo la confianza y cambiando la mentalidad de los jugadores, para que ellos puedan creer en ellos mismos, situación que apremiaba en los últimos partidos, y que se mostraba como difícil de revertir.

Por Maximiliano Goweznianski

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