El «Calamar» tuvo una primera parte paupérrima, terminó octavo (con 10 puntos), sobre 11 equipos, y a 11 unidades del puntero Los Andes. En este espacio repasamos las claves para explicar el mal momento.

C 8

Mismo técnico, menor plantel: para la primera parte de la temporada se mantuvo el cuerpo técnico que estuvo a minutos de darle al Calamar el ascenso a la B Nacional, sin embargo la gran sangría dejada por los jugadores del torneo anterior no fue reemplazada como debiese, sin embargo llegaron jugadores que no alcanzaron a igualar el nivel. Lo que más complicó las cosas es que el puesto principal, el de enganche, fue cubierto días antes de comenzar el torneo.

Nerviosismo y falta de juego: las comparaciones son odiosas, eso es verdad, pero en los primeros cotejos se vio un equipo totalmente partido y lejos de lo que se había mostrado en la primera parte del ciclo de Sebastián Méndez. Muchos jugadores mostraron una actitud que no condecía con la realidad, y además a eso se le sumó que en el campo de juego se veía un equipo partido, en el que se preponderaba el cero en el arco propio, pero se estaba lejos del arco rival. A la falta de puntos, se le sumó con el correr de las fechas la ansiedad por tratar de ganar ya que lo que se veía era muy pobre.

El principio del fin: el cambio de esquema ante Almagro, poniendo un equipo más ofensivo pero con protagonistas incorrectos. No sólo que el partido en condición de local terminó en derrota, sino que además se suspendió por incidentes. Luego de esto una derrota totalmente ilógica ante Villa San Carlos en condición de visitante, y luego de ir ganando por 2 a 0. Este partido hizo explotar el mundo Platense, propiciando las renuncias de Pedro Vilariño en primer lugar (como presidente de la institución) y de Sebastián Méndez como técnico del primer equipo.

• Nuevo técnico, pero la certeza del no saber: asumió Mariano Rukavina otra vez como bombero, pero esta vez de manera definitiva por lo menos hasta diciembre. Aunque lamentablemente, día a día debe prevalecer contra rumores de nombres de técnicos en danza, además el equipo no ofrece un rendimiento que permita al hincha estar tranquilo y considerar que puede ir creciendo en su rendimiento con el correr de los partidos.

Refuerzos: de toda la batería de jugadores que se incorporó para la presente temporada, cerca de 15 jugadores, muy pocos han ofrecido un rendimiento que ha estado cerca de lo que se puede pretender para la institución, incluso dejando de lado la historia del Calamar en primera división. Otros ni siquiera han jugado minutos, incluso siendo relegados en pos de jugadores juveniles del club. Las excepciones a la regla, que siempre existen, son Pablo Bueno, Dante Zúñiga y Emiliano Gianunzio, éste último jugador altamente discutido por su lesión previa al torneo, pero que sin embargo a fuerza de buenos rendimientos se ganó un lugar en la oncena Calamar.

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