El “Calamar” ganó su primer partido en el campeonato, el primer en condición de local, y además mantiene el arco en cero.

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El equipo de Méndez mostró una imagen completamente distinta a la pálida actuación frente a Acassuso el pasado martes en Pilar. Y es que el local salió mucho más decidido, con más juego asociado, mucho pase marcado, proyecciones de los laterales por ambas bandas, y más movilidad tanto de de Peyran y Ortiz, como del mismo Dante Zúñiga, que llegó a participar varias veces del juego ofensivo de tres cuartos de cancha hacia adelante. Sólidas actuaciones en la última línea de Cristian Tavio y Walter Gómez, y una buen actuación de Bueno moviéndose dentro del área.

Pero más allá de los buenos rendimientos individualidades en general (que fueron el pedazo grande de esta victoria), la clave estuvo en la táctica dentro del campo de juego. El 4-4-2 de los locales se impuso ante un improvisado y poco común 4-2-3-1 de los dirigidos por “Willy” De Lucca. La presión de los primeros minutos que el marrón hizo sobre el “Furgón” le dieron de a poco confianza a los jugadores, que vieron que era posible generar peligro y en menos de 10 minutos, los de Vicente López ya habían tenido dos chances claras de gol frente al arco de Matías Cano. La movilidad de Bueno, y las apariciones de Ortiz y Peyran sobre la izquierda, sector que comenzaba a mostrarse como determinante en el desnivel de juego.

Los dirigidos por el “Gallego” entendieron que el desequilibrio estaba a las espaldas del doble 5 retrasado del equipo de Villa Lynch. Fue así como Bueno y Vega ganaban la posesión siempre. Además, al pasar al ataque ambos laterales, tanto Morgantini como Nadal, pasaban una débil línea de 3 a la altura de mitad de cancha, y siempre quedaban con uno más a la hora de atacar. Entonces el “Calamar” se hizo fuerte en ofensiva, y era superior numéricamente en ofensiva. Sobre todo, cuando Zúñiga se adelantaba, y funcionaba de nexo entre Ortiz y Peyrán. Allí estaba la diferencia, el peso ofensivo de los volantes locales fue mucho para Celiz y Gómez, el doble cinco visitante.

Hay que destacar también, las buenas actuaciones de Ortiz y Peyrán, en ese orden. Si bien el ex Nueva Chicago no encontraba socio por derecha, cada vez que se soltaba y volcaba el juego por la banda izquierda (donde estuvo el negocio para Platense), encontraba a Nadal, al “Mono” y al propio Zúñiga para generar fútbol.

En la segunda parte, obligados en lo físico, los de Méndez bajaron un cambio, y se metieron un poco más atrás producto del cansancio de alguna de las piezas claves del equipo, como el ex Dep. Móron, Pablo Bueno, y hasta el mismo Martín Peyrán. El DT decidió poner en cancha recién en el minuto 90 a José Manuel Caspary en lugar de Bueno, a Javier Carrasco (hacía su debut) en lugar de Daniel Vega (de flojo partido), y sobre el final a Lucas Chieffo en lugar de un cansado Dante Zúñiga.

Lo ideal sería volver a mostrar una actitud como esta en todos los partidos, tanto de local como de visitante. Obviamente no habrá un 4-2-3-1 del otro lado en todos los partidos. Pero es imprescindible para este Platense, que no cuenta con un jugador desequilibrante como si lo tuvo en pasadas temporadas, que se sumen al juego ofensivo los laterales, los volantes del medio como Zúñiga, y se encuentren de mitad de cancha hacia adelante, para constituir juego asociado. Al Marrón le va a convenir desplegar su juego a partir de un equipo corto, que sepa juntar a sus jugadores y buscar sociedades para avanzar, sin depender de un hombre en particular… así seguramente gane mucho más de lo que pueda perder.

Por Maximiliano Goweznianki

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