A la hora de analizar lo que dejó el empate ante Acassuso hay bastante poco bueno para decir. El cero en el arco rival y las escasas acciones de gol preocuparon. Ahora se vendrá la UAI esperando que lo que pasó el último martes en Pilar sea un mal recuerdo.

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Se hace bastante complicado crear una opinión y poder llevarselas a ustedes Calamares como se pide en este espacio. Hubo poco para decir, poco para rescatar sin caer en lugares comunes como lo han hecho la mayoría de los protagonistas. Es cierto, la cancha estuvo en malas condiciones, Acassuso mordió por todos los sectores y no dejó jugar. Pero eso no quita que lo de Platense fue preocupante, encendió una alarma, la primera en lo que va la temporada ya que es el primer juego.

Usted dirá ¿Que pasó, perdimos 5-0? ¿Nos golearon?. No, le digo yo, eso no es cierto. Las líneas que se van a escribir a continuación no son con intenciones de ser pesimistas, sino preventivas. Uno trata de pensar que «es el primer partido de la temporada», pero no se puede dejar pasar por alto que lo que se vio en Pilar fue muy pobre. Y repito, esta nota no tiene intenciones de ser contra, de criticar por criticar, sino que trata de analizar lo que se vio en campo, que lamentablemente dejó mucho que desear. Eso no se puede obviar, lo que si se puede decir es que hay que dar rápidamente vuelta la página y pensar en lo que viene.

Para meterse de lleno en lo que fue el sistema táctico y los movimientos de Platense en el campo, hay que decir que el título resume todo lo que se puede decir del equipo. «Lejos y sin ideas», así batalló el «Calamar». Ese equipo que esbozaba movimientos compactos y que supo jugarle de igual a igual a Chicago y Ferro, el martes no apareció bajo ninguna circunstancia.

No hay que olvidarse que faltó una pieza: Emiliano Gianunzio, que sin destacarse en los amistosos acomodó líneas y quizás desde el anonimato fue el que le dio el equilibrio justo al equipo. Para reemplazarlo la «rueda de auxilio» llamada Nahuel Pansardi apareció pero no fue lo mismo. A partir de la lejanía entre el «Bocha» y Dante Zúñiga todo se desacomodó. Si el «doble 5» no esta unido y trabaja en conjunto se hace muy complicado jugar. No hubo conexión ni cercanía. Parecía que todos jugaban un partido distinto, aislados, sin funcionar en equipo.

El salto a la nada misma que dio Walter Ortíz en la foto de la nota fue la imagen constante del equipo de Méndez. Casi todo al voleo, sin planificar y crear algo ideado de antemano. Por los costados la explosión y los desbordes de Martín Peyrán y Ortíz brillaron por su ausencia y hasta arriba la dupla Daniel Vega – Pablo Bueno , también se mostró asilada del equipo y del juego. Ellos habían demostrado entenderse bastante bien en los amistosos, pero con Acassuso el virus de la soledad también los afecto.

Como punto positivo se rescata la defensa, se mostró segura y compacta, con sus grietas pero no muy graves. Si bien los laterales no se animaron mucho, tanto Walter Gómez como Cristian Tavio aprobaron, con un 7 es verdad, pero por lo que dio el equipo fue como un 10.

Preocupante es el término correcto para este momento, fue el primer partido pero también fue la primera impresión luego de tanto tiempo de ausencia. Ojalá que la cancha haya sido el factor determinante y que este equipo vaya lentamente encontrado aceitar sus lineas y funcionamiento. Recambio, lamentablemente, creo que no es el término apropiado para encontrar una solución, Méndez sabe que su carta mayor es el lungo «Manu» Caspary que entró y no le aportó más que Bueno al equipo. El resto son juveniles y apuestas como Leandro Kuzcko (que ni fue al banco) y Diego Molina Fariña. ¿Javier Carrasco será el tapado para cambiarle la cara al equipo desde el banco? Pregunta que ojalá sea respondida con un si. Siempre se necesita alguien para darle frescura y recambio a cualquier conjunto. Por ahora, a darle minutos y confianza a Peyrán y Ortíz.

Como es cierto que no se jugó bien, también vale remarcar que fue el primer partido de la temporada. Algunos tildarán esta nota de «negativa», otros de «realista», lo cierto es que si hay que dar una opinión del funcionamiento del «Marrón» no puede ser muy distinto a este, aunque siempre teniendo en cuenta las circunstancias como tanto se remarcó en estas líneas.

Ahora a esperar a la UAI para saber cómo se comportará el equipo cuando sea local y tenga obligaciones. Por ahora lo primordial a cambiar es el juego «lejos y sin ideas».

Por Ignacio Zabalza | Nota de opinión