El “Calamar” ganó el primer chico de la final frente a Temperley, y quedó a 90 minutos de definir su suerte en la categoría. 

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Si bien fue un justo triunfo, aunque de manera agónica, el equipo del “Gallego” entendió en que sector de la cancha había que ajustar las tuercas para evitar el avance de los volantes ofensivos del “Cele”. Así como el “Bohemio” había hecho en los dos partidos de la serie semifinal, el marrón apretó la marca en el mediocampo, con una gran tarea de los volantes de contención y sobre todo, de la zaga central y la última línea en general. Páez, Pensardi y hasta el mismo Rodríguez, le ganaron la pulseada en la mitad a Quiñonez, Salina y Arregui. Tal fue así, que Rezza decidió meter en la segunda mitad Gianunzio por Brandán, sabiendo que estaban siendo desbordados por los jugadores del local.

Esta vez el planteo fue más que correcto. Con algunas imprecisiones a la hora de tocar y desprenderse del balón, el equipo respondió a la altura de una final. No le permitió jugar a la visita, anticipando siempre en defensa a Luis López y a Di Lorenzo, que poca participación tuvieron en la creación. Este último y Brandán salieron en la etapa complementaria, tras su escaso aporte al juego.

Como bien dijimos, fue una excelente noche de los encargados de la marca. Si bien es cierto que la figura fue el “Patito” Rodríguez, hay que rescatar la buena actuación de casi toda la línea de atrás. Vega cerró siempre en defensa, y se lanzó incontables veces al ataque para desbordar hasta el fondo, buscando hacer compañía en ofensiva a Quiroga. Barreiro marcó a sol y sombra a Fernando Brandán, muy movedizo este, pero casi lo anuló y fueron muy pocas las que perdió ante el número siete. La zaga central, de lo mejor… tanto Molina como Gómez, dos chicos surgidos de las inferiores del club, se anticiparon siempre y sacaron todo de arriba. Pocas fueron las que ganó Luis López arriba, y siempre lejos del área.

Al gran trabajo de la última línea, debe sumarse el muy buen desempeño de Jonatan Páez en la mitad; un escalón por arriba de Nahuel Pansardi, cortando todo avance del rival, estando muy cerca siempre del jugador rival que recibía. La táctica fue casi perfecta… algunos errores individuales, como siempre suceden, le jugaron a Platense en contra en varias ocasiones, como las pérdidas de balón en el medio, que generaron un par de jugadas claras para la visita.

Es clave mantener esta rigurosa estrategia. Esto, sumado a un poder de concentración individual, por parte de cada jugador, digno de una final, va a traer seguramente muy buenos resultados… está todo dicho de cara a la revancha. No quedan más palabras sino acciones, 90 minutos apasionantes y atrapantes. Jugando en Turdera como lo hizo la pasada noche en Vicente López, la gente tiene más que derecho a ilusionarse.

Platense 1-0 Temperley | Nota de opinión | Por Maximiliano Goweznianski

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