La estrategia del “Calamar” ante el Deportivo Merlo fue variable, teniendo en cuenta que el gol fue muy tempranero.
opinión M
Podemos rescatar una estrategia de ataque durante los primeros 45 minutos, en donde los de Méndez no se resignaron a defender, sino que sumaban mucha gente a las contras que le quedaban cada vez que Melivilo tomaba algún rebote de mitad de cancha hacia adelante. Vega era el encargado de aguantarla, aunque alterno más malas que buenas. “Trapo” abría la cancha cada vez que podía y siempre encontraba a “Popi” Quiroga abierto a la izquierda, pero rápidamente asediado por dos o tres jugadores rivales, y por el otro lado siempre Pansardi o el mismo Melivilo se mostraban como alternativas… de esta manera Vega quedaba como enlace pivot de un equipo que dependía más de la velocidad y el desequilibrio de Facu, que del encare que podía mostrar Quiroga o Rodríguez, quienes amagaron en los primeros minutos a encarar constantemente cambiándose de puntas.

Sin embargo, en la primera parte, a pesar de ir perdiendo el protagonismo con el correr de los minutos, el equipo visitante no relegaba el ataque, y mostraba sus armas cada vez que podía. Distinta fue la historia en la etapa complementaria. Rápidamente Straccia metía un cambio clave en la mitad de cancha, haciendo ingresar a un volante ofensivo como Gastón Ada que ayudaría a Pablo Rodríguez en la creación del fútbol del local… el que salió fue un defensor, por lo que el “Charro” ya a los 10 minutos se armaba con línea de tres en el fondo, viendo que solo “Trapo” Vega quedaba como atacante neto. Así fue que el “Calamar” dejó de atacar, casi sin cruzar la mitad de cancha, perdiendo fútbol y sin generar peligro. Más aún, con la tempranera lesión de Quiroga, y el cambio defensivo que metía el “Gallego” haciendo ingresar a Rodrigo Pepe, para jugar con 4 en el fondo (aunque Pansardi era uno más de los del fondo). Jonatan Páez se retrasó demasiado y también se pegó a los jugadores de la última línea. Los defensores laterales ya no cruzaban la mitad de cancha y el equipo quedaba dependiendo exclusivamente del estado físico con el que contase Melivilo y Rodríguez para tenerla un rato, ya ni siquiera avanzar con la pelota, sino tenerla…

Como ya comentamos, el doble volante tapón se desarmó, ya no jugaban en línea vertical sino que ahora estaban adheridos a la última línea defensiva. Los minutos corrían y el cansancio se hacía notar en el equipo de Méndez, que a los 30 minutos metía otra variante en reacción a un cambio anterior que hizo el “Charro” (otra variante ofensiva metiendo a Miño por Bataráz) , haciendo ingresar a Walter Ortíz por Daniel Vega… un cambio que metía aire fresco al mediocampo, aunque Melivilo pasaría a ocupar la posición de “Trapo” como delantero y el “Mono” se ubicaría como volante por izquierda. Pero el “Calamar” seguía sin cruzar la mitad de cancha y tampoco generaba juego, cayendo sus jugadores varias veces en posición adelantada a la altura de la mitad de la cancha.

El Deportivo Merlo mostraba síntomas de cansancio en sus jugadores, pero insistía tratando de ingresar al área con balón dominado. Pero se encontraba con una férrea y concentrada defensa Calamar, que cada vez que le tocaba participar de arriba o de abajo, respondía muy bien, rechazando y quitando el balón, e incluso anticipando en mitad de cancha, con destacadas actuaciones de Rezzónico, Barreiro, Pansardi y la figura del partido, Hernán Mattiuzzo.

A falta de 10 minutos ingresó Pablo Ruiz en Platense, para dar más aire aún en el mediocampo. El esquema que paraba el DT a esa altura y en todo el segundo tiempo prácticamente, era un 5-4-1 Aunque nunca se entendieron las posiciones exactas del “Mudo” y de Ortiz en la cancha… más bien sumaban gente en el medio con el mero propósito de acumular gente y piernas frescas para salir de contra. Y así fue que la visita encontró algunos huecos que hace ya rato dejaba el Deportivo Merlo en el fondo, yendo a buscar el partido obligado por el resultado. Allí fue recién que se vieron unas interesantes jugadas y diagonales que tenían como actores principales al “Mono”, a Ruíz y Melivilo, que lograron aguantar los últimos minutos el resultado más alejado de la portería defendida por Flores.

Hoy los cambios hechos fueron muy extraños. Cierto es que la lesión del “Popi” condicionó al equipo, pero meter un volante tapón en su lugar no ayudó más que a retrasar el equipo unos metros en la cancha. Sin embargo, lo que hay que destacar es el buen trabajo colectivo del fondo, que estuvo concentrado los 90 minutos del partido, a diferencia de lo que había sucedido el domingo pasado con la desatención del final en el encuentro ante Chacarita. Platense fue de hierro atrás, la tarea defensiva fue clave durante todo el encuentro, pero lo ideal hubiese sido tratar de no sufrir tanto, sacando el equipo, con variantes un poco menos defensivas, apostando a rearmar la ofensiva, que en definitiva como dice el dicho, es la mejor forma de defender…

Por Maximiliano Goweznianski

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here