La derrota de ayer ante Nueva Chicago por 3 a 1 fue un golpe duro para Platense. Méndez no encuentra el camino. Tácticas van, jugadores vienen…

CANCH 10

Platense ingresó con el pié izquierdo a Mataderos, pero ya mucho antes de que Paulo Vigliano de el pitazo inicial a las 13 horas. La idea en la cabeza del “Gallego” Méndez ya estaba resolviéndose en la semana, con un esquema nuevo, muy diferente en lo que a táctica de ataque se refiere, y similar en defensa, aunque con nuevos nombres y cambios de posiciones de los que ya estaban.

Se venía un partido importantísimo ante Nueva Chicago, quizás el encuentro más importante del año para el “calamar”; y la disposición de los jugadores en cancha desde el minuto cero fue un llamado de atención para el hincha, que no entendía como Maximiliano Barreiro, de lo mejor del Marrón en este 2014, era desplazado hacia el sector derecho, jugando de 4; y dejándole el sector izquierdo a Gonzalo García, de pocos minutos en el cancha en toda la temporada. Además metía una doble cinco completamente renovado de nombres, con Nahuel Pansardi y Jonatan Páez, en lugar de Rodrigo Pepe y Patricio Rodríguez. Arriba volvía el «tandem» Matos – Vega como doble delantera, y solo quedaba Ortíz por la izquierda como volante ofensivo, y el “Popi” Quiroga, único jugador capaz de trasladar el balón, por derecha.

Platense entonces se dispuso a salir a la cancha con un 4-4-2, abandonando el 4-1-3-2 mostrado ante Barracas Central, en el último encuentro en Vicente López devenido en derrota para los de Méndez.

Ahora bien, la pregunta que cabe hacer ante los hechos ya consumidos, no solo de esta caída 3-1 ante el “Torito”, sino también respondiendo a los pasados partidos con constantes cambios de tácticas en cada uno de ellos, es la siguiente… ¿el DT se equivoca? ¿El jugador no va en la posición?¿es un problema de rendimientos individuales, que afecta a casi todos los jugadores?

Las respuestas seguramente estén un poco entremezcladas… Esta tarde ante Chicago, el sector izquierdo se debilitó notoriamente, con dos jugadores como Ortiz y García, que no venían teniendo muchos minutos en primera y demostraron tener muchos problemas en la marca. El primero tuvo que bajar mucho para marcar a Adrián Scifo, uno de los mejores jugadores de la categoría (que fue poco gravitante a la hora de atacar, ya que estaba siempre solo cada vez que el Marrón tomaba la iniciativa), mostrando grandes dificultades a la hora de relevar a García, quién también perdía las espaldas constantemente; y fue por allí precisamente donde el local se hizo un gran festín, inundando una y otra vez el área de centros, llegando con comodidad hasta el fondo. De todas formas los laterales, tanto García como Barreiro, nunca pasaron al ataque, preocupándose más por tomar las marcas, ya que Chicago atacaba con muchísima gente cada vez que se lo proponía.

Los centrales tuvieron una tarde para el olvido, tanto Peralta como Talín no tomaron nunca las marcas, se preocuparon por dar indicaciones dentro del campo de juego, y se olvidaron de seguir a los delanteros, que siempre entraban solos, con muchos espacios. Eran tales las desatenciones, que en un par de laterales al área tanto Montenegro como Melo recibían cómodos y solos casi en el rectángulo menor, siendo observados pasivamente por la zaga central del marrón.

¿y qué decir del mediocampo?, Jonatan Páez es otro de los jugadores que acumulaban pocos minutos en el primer equipo, y arrancó en el once inicial, junto a Nahuel Pansardi, cuyo fuerte es el despliegue como volante por derecha, y no por el centro. Fue casi fantasmal el medio de la visita. El primer tiempo fue una zona de paso donde los volantes del equipo de Mataderos ganaban siempre.

Arriba nada de nada, ni una idea se caía… Vega perdía todas las pelotas cuando se posicionaba en ¾ de cancha en la posición de enganche, y Matos cada balón que lograba bajar, era regalado a un rival con un toque atrás en falso, que siempre era bien aprovechado por el rival. De hecho, de esa forma llegó el verde y negro a ponerse en ventaja en el encuentro. El “Popi” Quiroga estuvo perdido todo el partido, no tocó el balón sino hasta que se cumplieron los primeros 15 minutos…. Y cuando decidía tomar las riendas del equipo e ir para adelante, siempre perdía con 4 jugadores rivales que lo rodeaban siempre.

Luego del entretiempo, el “gallego” decidió remover las piezas, y desde el banco ingresaron Melivilo por Ortiz y Humberto Vega por García… quizás a modo de castigo por el flojo desempeño de la banda izquierda del marrón, fue que el DT decidió lo que decidió… lo cierto es que a partir del minuto cero del segunda Platense volvió a la vida; fueron los mejores momentos del “Calamar”, que duraron hasta la expulsión de Vega por doble amarilla a los 24 minutos. La táctica varió, y el planteo era un 4-2-2-2, con Quiroga y Melivilo como volantes marcadamente ofensivos, que incluso cambiaban posiciones constamente, y con Matos como centrodelantero, y Vega un poco más arriba de lo que había estado en el primer tiempo. Así Platense obligaba a Chicago a no salir tanto y a preocuparse un poco más en defender, impidiendo la subida de los laterales.

Pero, a pesar de haber dado resultado, poco duró la iniciativa, más allá del tanto de Melivilo que plasmaba en cancha el leve cambio de actitud de algunos jugadores. Humberto Vega recibía su segunda amarilla y se iba temprano a las duchas… Méndez mandaba a Pansardi de 4, y como si eso fuera poco, se la jugaba con un cambio fuerte, metiendo a Patricio Rodríguez en lugar de Jonatan Páez, desarmando el mediocampo completamente, sin dejar un solo volante de contención en cancha, con un dibujo táctico de 4-3-2 con los tres del medio avocados a la creación.

Esa táctica suicida llevó al tercer tanto del local, que liquidó el encuentro de manera fácil, aunque le costó en líneas generales concretar en la red, solo debido a la estupenda tarea del uruguayo Claudio Flores, que tuvo mucho trabajo, enmendando los horrores defensivos de la zaga central, que tuvo uno de sus peores partidos que se recuerde.

En conclusión, Platense jugó su peor partido en el campeonato, fue superado abrumadoramente por su rival, debido a una suma de innumerables errores técnicos y desatenciones propias de cada uno de sus jugadores, que ingresaron totalmente desorientados en sus funciones profesionales. Y todo esto sumado también a una extraña, arriesgada e inentendible táctica plasmada en la cancha, donde quizás no se tomaron las mejores decisiones desde el inicio, pero se quisieron enmendar con el correr de los minutos… aunque ya era bastante tarde…

Por Maximiliano Goweznianski