Platense le ganó hoy 1 a 0 a Estudiantes de Buenos Aires, en Ingeniero Maschwitz, por el postergado de la fecha 22 de la Primera B Metropolitana. Sebastián Matos, en la última jugada, convirtió de cabeza el gol para el «Calamar». Que ahora quedó a 3 puntos de los líderes Atlanta y Chicago.

Nota Pinc 
Cuando el reloj marcó las 17:00 horas, Germán Bermúdez dio la orden y bajo un silencio que solo era interrumpido por la voz de los relatores, ya que el partido se jugó a puertas cerradas, comenzó el pleito.

De arranque, Platense tomó la iniciativa. De mitad de cancha para adelante, el visitante movía constantemente las piezas para crear sorpresa y complicarle el marcaje al “Pincha”. Luis Quiroga y Facundo Melivilo, como suelen hacer, cambiaron varias veces de bandas para confundir. Daniel Vega, se retrasó para integrarse al circuito y muchas veces apareció por la derecha, por la izquierda y hasta de 5 cuando el “Marrón” perdía la pelota.

Por último, los volantes centrales a veces aparecían muy separados y otras muy encimados para formar un bloque sólido en la mitad. Rodrigo Pepe fue el encargado de realizar los relevos casi siempre, o como se dice el “trabajo sucio”. “Loli” apareció a veces de “2” para suplir la ausencia de Gonzalo Peralta cuando iba a cabecear, a veces de “3” cuando Maximiliano Barreiro iba muy lejos y a veces de “doble 2” (si se permite el término) cuando Estudiantes tenía el balón, ya que en un movimiento muy extraño se pegaba a Peralta y integraba la línea de centrales. Su compañero, Patricio Rodríguez contaba con más libertades. El “Pato” estaba libre, rompía el esquema, atacaba por las bandas y podía soltarse. Eso sí, cuando el equipo la perdía, él era el primero que como un “soldadito” se paraba en la mitad y aguantaba la situación.

Con el correr de los minutos llegaron las ocasiones. A los 25, el “Patito” Rodríguez entró al área y un defensor de Estudiantes lo tumbó, Bermúdez dejó seguir y luego retrocedió para concederle el tiro libre a Platense fuera del área, cuando claramente parecía que la falta había sucedido adentro. De esta se hizo cargo Facundo Talín, la acomodó y con un zurdazo le quemó las manos a Martín Ríos que dio un rebote largo que Melivilo no logró capitalizar y terminó con falta en ataque.

Del otro lado, Estudiantes no se sentía cómodo, Alejandro Delorte, su referencia de área, fue absorbido por Peralta y Cristian Yassogna fue una sombra ya que Talín se lució y no le permitió tomar mucho contacto con el balón. El “Pincha” apuntaba a alguna escapada aislada de Gastón Montero por la izquierda o a una individualidad de Luciano Nieto. Igualmente, casi de regalo, a los 43 minutos se encontró con una chance inmejorable. Agustín Pérez salió a cortar, ganó y la sacó contra un costado. En vez de volver al arco rápidamente, el “1” se quedó discutiendo con un alcanza-pelota, por ende el equipo de Caseros sacó de inmediato y Nieto metió un misil casi sobre la mitad de cancha que fue salvado por Talín con un cabezazo en la línea cuando el esférico se metía. Fue la última del primer tiempo. El despeje del “Pelado” valió un gol.

Para la segunda parte, el juego colectivo de Platense desapareció en los primeros minutos. Estudiantes se hizo protagonista. A los 10 y a los 11 el local avisó por intermedio de los remates de Julio Serrano y Yassogna que salieron por poco, Platense logró aguantar la embestida. A los 20, Sebastián Méndez mandó a la cancha a, su “comodín”, Walter Ortíz por Melivilo que no pudo gravitar durante el encuentro y demostró una vez más que la banda derecha no le sienta nada cómoda. A continuación, llegó una mala noticia. Peralta vio la tarjeta amarilla por un falta en la puerta del área y llegó a la quinta, “out” vs Los Andes para el lunes.

El partido comenzaba a acercarse al final y el “Calamar” debía cambiar el rumbo, no era buena la imagen del equipo en la segunda parte. Poco intento de sociedad, escasa búsqueda por las bandas y mucha individualidad. Un rato después llegaron las aproximaciones. A los 21, a los 35 y a los 39, se repitió la fórmula Rodríguez – Matos. En la primera, el tucumano lanzó el centro y el “Tanque” de Castelli cabeceó por arriba. En la segunda, el “Pato” volvió a ir hasta el fondo y tiró el centro para el “9” que esta vez metió el frentazo contra el piso a las manos de Ríos. Y en la última, el “8” jugó al ras del piso para Matos que recibió, giró y remato pero solo encontró piernas rivales. Ya iba a llegar su momento.

Ese gran momento se dio a los 47 minutos, Bermúdez cobró una falta cerca del círculo central que estuvo a cargo de Quiroga. Todo Platense fue a buscar el gol agónico. El “Popi” elevó, Matos saltó y cabeceó. El balón se veía a lo lejos casi como en cámara “súper lenta” picaba y se acercaba a la valla de Ríos, el movimiento del mismo presagiaba que el “1” no iba a llegar y que el “Calamar” iba a ganar en la última. Hasta que la pelota rozó el palo y se metió en el arco para producir el festejo y desahogo del banco visitante y de todos los dirigentes y allegados presentes. No se podía creer, Platense pasaba a ganar el pleito cuando ya no quedaba más nada. Gran momento para aparecer para Matos, que llegó a 7 goles en este torneo.

Instantáneamente, llegó el cambio: Afuera Vega y adentro Juan Pablo Rezzónico para cuidar el resultado. Encima, en la última Bermúdez, de flojísima actuación, le concedió un tiro libre a Estudiantes. Por fortuna, el balón salió lejos y Platense pudo gritar bien fuerte en el cielo de Maschwitz. Ganó el “Marrón” que llegó a 42 puntos y se ubica a 3 de Atlanta y Chicago (los líderes). Se ganó “a lo Platense” con mucho sufrimiento y con un placer enorme que produce ganar sobre la hora. Un placer que se relaciona mucho con Platense: “el placer de sufrir”.

Estudiantes de Buenos Aires 0-1 Platense

Por Ignacio Zabalza

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