Jorge De Olivera dialogó con Olé tras el ascenso de Platense a la Primera División. El arquero misionero mencionó su vuelta a la Argentina de 2017, la emoción de tapar el penal clave del ascenso y cómo su llegada al «Calamar» cambió su vida deportiva.


Suma dos ascensos en apenas tres años y medio. Récord histórico de imbatibilidad en el club, con 706 minutos sin recibir goles. No se perdió ni siquiera un minuto desde que llegó en 2017. Con su penal atajado, devolvió a Platense a Primera después de 22 años. Jorge De Olivera revivió a la par del Calamar. No es una historia más la de este arquero de 38 años con pasado en Racing. Es una historia de superación. Es el mensaje de que nunca es tarde para ir por un último sueño.

El mismo lo explica en un mano a mano con Olé. “Yo reviví. Había decidido retirarme cuando me llamó Platense. Venía de un año en Colombia (Deportivo Pasto), donde atajé el primer semestre y el segundo estuve parado por una lesión de rodilla. Me volví al país esperando un llamado de Tigre que nunca recibí y apareció Bardaro, un amigo, el ayudante de Fernando Ruiz y me invitaron a sumarme al proyecto”, cuenta el arquero, hoy ya ídolo del Marrón, donde volverá a atajar en Primera después de ocho años. “No me quita el sueño volver a la máxima categoría. Yo quería devolver al club a Primera. Sé del sufrimiento y la tristeza que llevaron consigo durante tantos años los hinchas y es una felicidad enorme”, agrega Jorge.

-Cuando te llamó Platense estaba en la Primera B Metropolitana, no creo que imaginabas estar hoy en Primera…

-La verdad es que no, se dio todo demasiado redondo. Sí me contaron de un proyecto serio, que es lo que se ve hace años. El objetivo principal era subir rápido ese primer año a la B Nacional y lo conseguimos. Pero ya esto de Primera no lo imaginaba tan rápido. Sí que era una cuestión de tiempo porque el grupo está maduro y tiene el objetivo muy claro, pero a mí ya no me quedaba tiempo. Era esa chance… Muy difícil tener una final como la que jugamos a los 38 años…

-¿Qué sentiste cuando atajaste el penal decisivo?

De Olivera tapa el penal de Benavídez y Platense es de Primera.

-Ufff, me acuerdo de todo… Lo primero es que mientras caminaba hacia el arco escuché al línea decirle a Pitana “si lo falla, gana Platense”. Fue un mensaje de motivación que no había tenido en mi vida. Ahí caí que estaba a un penal de volver con Platense a Primera. Estaba seguro que lo atajaba, intuía que lo iba a patear como pateó desde que vino caminando. Por suerte se dio.

-¿Cuándo se dieron cuenta de que estaban para ascender? El penal que falla Riestra, que los dejaba afuera, fue una señal importante…

-Si me preguntás por algo puntual, claro que ese penal pudo haber cambiado la historia de todos, del club… Pero en líneas generales fuimos un equipo sólido, que no sufrió casi nunca y que no la pasó mal en todo el Reducido. Jamás corrimos de atrás y no jugamos la final por diferencias de goles y por ese partido demasiado raro entre Estudiantes RC y Agropecuario, del que no quiero volver a hablar. Ya está, ya pasó. Y terminamos como merecíamos…

-Y ahora se viene Primera…

-Sí, estoy contento por los hinchas y los jugadores más jóvenes. Creo que le cambiamos la mentalidad a platense. Basta de sufrimiento y pensamiento negativo. Tuvimos dos finales para subir dos categorías y las ganamos. Este club es de Primera, no es verso… Todos lo saben. Ahora tenemos que cuidar todo lo que construimos para mantener al club donde llegó.

-¿En qué cancha tenés ganas de volver a atajar?

-Ya había dicho que tenía ganas de caer en el grupo de Racing porque es un club al que quiero mucho y le debo mi experiencia en Primera. Nos toca en casa, pero igual lo voy a disfrutar. La realidad es que estoy más contento por devolver al club a Primera que por atajar yo, ya lo hice.

-Debutan nada menos que en el clásico contra Argentinos…

-Hermoso… Más allá de las chicanas, creo que el hincha de Argentinos también debe querer jugar contra Platense. Vuelve un clásico del fútbol argentino a Primera División y lo vamos a jugar como tal. Encima tengo enfrente a Gabriel Hauche que es un amigo, lo vamos a jugar con los dientes apretados y con mucha seriedad como lo hizo este equipo en todo el torneo.

-¿Te queda mucho todavía?

-La verdad es que me siento bárbaro. Como dije antes, soy un renacido desde que llegué a Platense. Quiero seguir atajando hasta que sienta que puedo hacerlo y si es posible retirarme en Platense, que es el club al que aprendí a amar y me siento muy querido.

-¿Y el día después?

-Quiero ser técnico. Ya tengo un equipo de trabajo armado y hace rato que veo cada práctica con doble mirada, la de arquero y también la de entrenador. Tuve la suerte de haber trabajado con grandes técnicos como Simeone, Basile, Martino, Bauza, Zubeldía… De todos me llevé algo, siempre rescaté lo mejor de cada uno que pasó por mi carrera y también lo que no me gustó, porque es una forma de tratar de ser un poquito mejor cada día. Estoy con muchas ganas para todo lo que vendrá.

-Pero antes te debe quedar algo pendiente con Platense, ¿o ya no?

-Uno siempre quiere más, pero dicen que lo más difícil es mantenerse. A eso apuntamos. Y por largo rato…

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