La peleó. Como si lo estuviesen tomando de a dos o tres dentro del área y el árbitro hiciera la vista gorda. Debutó, se lesionó, lo bajaron. Volvió a ser titular, hizo un gol, pero un cambio de entrenador volvió a mandarlo a inferiores. Sin embargo, Juan Ignacio Acosta Cabrera tuvo revancha. Forcejeó contra el destino, se sacó de encima a esos rivales que no lo dejaban ser y, cuando el Marrón más lo necesitó, él respondió con goles.


Clave en la recta final del certamen que consagró campeón a Platense en la temporada 2005/06, el delantero jamás olvidará todo lo que luchó para quedar en la historia. Este domingo, hace exactamente 14 años, daba la vuelta olímpica con la banda del Calamar que lo recordará eternamente como ese hijo pródigo que nunca los abandonó y apareció cuando más se lo necesitaba. Vermouth Deportivo conversó con el atacante y de esta manera rememoraba el título con la entidad de Vicente López.

-Se cumplen 14 años de un ascenso histórico para Platense, ¿qué recuerdos tenés de aquella tarde del 2 a 2 con Deportivo Laferrere?

Tengo muchos recuerdos de esa tarde de miércoles. Recuerdo el haber llegado a la cancha, entrar al vestuario, cuando bajamos del micro haber visto a mi familia que estaba ahí. Había ido hasta a mi hijo, Ian, que en ese momento tenía dos años. Estaba mi viejo, mi hermana, un par de amigos.

Estaba muy nervioso, los partidos anteriores no me había pesado para nada, como si hubiese tenido muchos partidos encima. Pero, en este contra Laferrere, la verdad que sí, estaba nervioso. Me acuerdo que a los 5 minutos, una jugada de Banegas por derecha, me deja mano a mano con el arquero, y cuando la quiero parar me picó mal, me pegó en la canilla y el arquero la agarró. Eso no me hubiese pasado si no estaba nervioso.

Fue una mezcla de nervios hasta que llegó el primer gol, el del «Negro» Banegas, y ahí es como que me aflojé y pude jugar normal, como lo venía haciendo los partidos anteriores. En ese momento, con 20 años, no te das cuenta lo que lograste. Hoy, ya más grande, te ponés a pensar que fue un lindo logro, que entraste a la historia de un club como lo es Platense.

Yo estuve en el club desde los diez años, me tocó vivir los descensos que hubo de Primera a la B Nacional y de la B Nacional a la B Metropolitana. Uno de los sueños de uno, cuando estaba en las inferiores, era poder llevar a Platense al lugar que se merecía. Gracias a Dios se dio pronto, en 2006, con 20 años, pude estar en esos partidos y en ese grupo que le dio el campeonato a Platense.


-Al equipo le había ido bien en la primera rueda, pero en la segunda parte del torneo aparecieron tus goles para concretar el objetivo… ¿qué sentís al saber que la gente todavía recuerde lo importante que fueron tus tantos?

Me siento orgulloso y es un mimo que la gente, todos los 17 de mayo, se acuerde de los goles y de lo que uno trató de hacer para que se llegue al objetivo. La verdad es que estoy muy orgulloso por eso, la peleé mucho en el club para poder llegar a Primera, y la verdad es que se dio todo mejor de lo que esperaba porque fue llegar y salir campeón con el club que tanto quiero. Uno, lo único que siente, es orgullo y satisfacción, y eso me pone muy contento.

-¿Sentiste también una especie de revancha cuando, en el 2006, te volvieron a convocar para ser parte de este equipo y donde pudiste demostrar todo tu potencial?

Sí, una especie de revancha. Lo sentí así porque no todo el mundo sabe que a mí me tocó debutar siendo muy chico en Platense, en el 2001. En la 2001/02, con 16 años, en un partido como visitante contra San Martín de San Juan en la B Nacional. En ese partido me desgarré. Cuando vuelvo me bajaron a inferiores.

Después me acuerdo que Trullet (Carlos) agarró el equipo y me llevó a la pretemporada con la Primera y, cuando volvemos, tuve otro desgarro. Me volvieron a bajar a inferiores. Ahí la peleé hasta que me subieron nuevamente.

Con 18 años tuve mi debut como titular, fue contra Armenio de visitante, se ganó, hice un gol y, después de ese partido, termina el campeonato, se va el interino que era Eduardo Rampi y agarra «Teté» Quiroz. Nosotros, con un grupo de chicos que estaba en Primera en ese entonces, nos presentamos a entrenar cuando él asumió y nos avisaron que todos teníamos que volver a inferiores. De haber debutado, haber hecho un gol para ganar un partido, a que te manden a las inferiores de nuevo.

En ese momento lo tomé muy mal, me enojé mucho. Pero bueno, yo no iba a bajar los brazos, yo quería llegar a Primera, jugar, ser alguien. Me quedé, la peleé, hasta que me volvieron a subir. Estuve en ese plantel del 2005/06 con Stagliano (Vicente), no me tocó jugar. El equipo estaba muy bien, había muchísimos delanteros, encima todos tipos de nombre, grandes, era muy difícil jugar, pero después se dieron las cosas.

Se fue Stagliano, agarró Eduardo Greco que me conocía muy bien. Él probó a todos los delanteros que había y me tocó la chance. De un día para el otro, de no jugar nunca a jugar ese partido con Central Córdoba de local donde me dijo un par de días antes que iba a ser titular. Y ahí se dio, hice un buen partido, ganamos 2 a 0, y me tocó seguir jugando. Lo sentí como una revancha, no es que se dio porque se dio, la venía peleando, fue trabajo, sacrificio, y nunca bajar los brazos. Con tantas veces que me subían a Primera y me bajaban, quizás cualquier otro ya hubiese bajado los brazos. Así que se dio todo redondo con esos últimos seis partidos, cinco goles, y salir campeón.

-¿Qué gol tuvo más sentido para vos? ¿El que le hiciste a Morón una fecha antes del título o el que le marcaste a Laferrere para salir campeón?

El gol más importante fue el de Morón porque se jugó contra un equipo muy bueno. Morón tenía un equipazo, la cancha estaba llena, las dos tribunas estaban explotadas. Nosotros teníamos que ganar y salíamos campeones. Íbamos ganando, después nos empatan, y se nos pospuso una semana más poder gritar campeón. La verdad que sí, ese gol, no fue de los más lindos pero yo lo sentí muy importante.

-¿Qué te gustaría decirle al hincha de Platense que no se olvida de Acosta Cabrera y de ese magistral año 2006?

A la gente decirle gracias. Por los saludos, por el afecto que siempre me tuvo tanto como jugador como hoy que no estoy jugando. Todos los 17 de mayo se acuerdan de uno, te saludan por las redes sociales, y es un mimo al corazón. Es lo único que te queda cuando ya dejás de jugar. Y creo que es lo más importante que te puede quedar siendo jugador de fútbol es haber entrado en la historia de un club y sentir el afecto de los hinchas.

Esto va a quedar para siempre, todos los 17 de mayo se va a recordar que ese día se salió campeón, quiénes hicieron los goles, quién estuvo en ese equipo. Uno siente mucho orgullo, trabajó para eso y se siente un orgullo inmenso. Muchísimas gracias y un abrazo grande para los hinchas de Platense.

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