El delantero llegó a Platense con una misión bien clara: aportar su cuota goleadora para que el equipo vuelva a Primera. La temporada pasada peleó el campeonato con Almagro y antes forjó una larga carrera en el interior. Conocé a Coki, el 9 oriundo de La Pampa que se identifica con el juego de Lucas Pratto.


Por Julián Amerise
platense@periodicoelbarrio.com.ar

-Contanos un poco de tu historia, así la gente te va conociendo. ¿De dónde sos?
-De Santa Rosa, La Pampa, donde crecí y viví hasta los 18 años. Después me fui a Bahía Blanca, para jugar el Argentino B con Villa Mitre de esa ciudad, y así fui arrancando mi carrera futbolística en ascenso, hasta llegar al día de hoy. Mis primeros pasos fueron en ese club, donde estuve dos años y me fue muy bien. Luego pasé a Olimpo, más tarde a préstamo un año a Brown de Puerto Madryn, volví a Olimpo, de ahí rescindí contrato y me fui a Alvarado de Mar del Plata, con otros dos años muy buenos. Finalmente llegué a Almagro, donde también me fue muy bien en lo personal, para terminar ahora en Platense.

-¿Te costó irte de La Pampa? ¿Tenés familia y amigos allá?
-Están mis viejos, mi hermano y el resto de la familia, más todos mis amigos. Nunca fui mucho de extrañar porque al estar en Bahía Blanca eran sólo tres horas de ruta, entonces estaban en casi todos los partidos y no sentí mucho sus ausencias en el día a día. Cada vez que vuelvo, como ahora que fui a votar, paro en la casa de mi mamá, donde crecí, y hago asado con amigos y con el viejo.

-¿“Sufriste” el hecho de dejar un poco la vida social para apostar a tu carrera?
-No mucho, porque me fui de mi ciudad a los 18 años y no hice inferiores en ningún club. Por ahí tengo dos amigos íntimos que sí lo hicieron y “sufrieron” mucho más ese sacrificio, pero yo pude aprovechar mi adolescencia en Santa Rosa esos años. No fue tanto eso para mí, sino un poco más el hecho de estar lejos cuando me fui.

-Anduviste mucho por el interior del país, ¿te chocó llegar al infierno porteño?
-No, me pasó lo contrario. Tenía ganas de venir a jugar a un equipo de Buenos Aires y se dio el año pasado con Almagro. Me adapté bien, llegué y me puse a entrenar. Disfruto en los tiempos libres de estar con algunos amigos y primos que tengo acá, cosa que no podía hacer cuando venía sólo de visita.

-¿En qué barrio estás viviendo?
-Antes estaba en Boedo y ahora en Caballito. Es medio lejos de los entrenamientos, pero estoy cómodo. Somos dos o tres más por acá, como Juan Amador Sánchez, así que vamos todos juntos tomando mate y el viaje se hace rápido.

-Tenés 185 partidos y 54 goles. ¿Cuál es tu fuerte?
-El cabezazo, me siento muy cómodo. Hice muchos goles de cabeza, por eso creo que vengo bien en ese punto.

-¿Se puede decir que sos un 9 clásico, de área, un faro en el ataque?
-Sí, pero también me gusta participar del juego, tirarme atrás unos metros y ser una opción de pase para dar una salida a mis compañeros. Me siento cómodo en ese rol, obviamente sin ser un estorbo. Me gusta también tirarme a los costados si lo pide el movimiento, sea para llevarme una marca o recibir un pase. Me gusta participar y creo que puedo hacerlo bien.

-¿Podés decirnos algún jugador que sea tu referente en el puesto?
-Me gusta mucho Lucas Pratto, me identifico mucho con su juego. Es 9 de área, pero también se tira a los costados, sabe jugar, participa…

-Hace el famoso “trabajo sucio”…
-Claro, el que no se ve. Me siento cómodo en ese rol, porque le da descanso al equipo. El año pasado lo hice bien en Almagro y espero poder seguir haciéndolo de la misma manera acá. También Lucas Viatri, cuando estaba en Boca, me gustaba mucho.

Susvielles convirtiendo su único tanto en Platense hasta el momento (3-1 sobre Estudiantes de Río Cuarto).

-¿Con qué club te encontraste cuando llegaste a Platense?
-Cuando vine a Buenos Aires el año pasado, para mí era todo nuevo. No conocía a Almagro ni a Platense más allá del nombre, aunque sí sabía que eran dos clubes con mucha historia. Cuando vine a jugar de visitante me sorprendió mucho el club. Pensaba que solamente estaba el estadio en la manzana, pero no sabía que había tanta infraestructura, con canchas de básquet, futsal, baby, handball y tenis, más el colegio y las diferentes actividades sociales. La verdad es que me sorprendió para bien, es un club muy lindo.

¿Cómo te recibió el grupo?
-Bien. Ya de enfrentarnos anteriormente no hacía falta mucho diálogo ni presentación. Llegué y enseguida me acomodé, porque estaban prácticamente los mismos jugadores que había enfrentado con Almagro, porque se mantuvo la base y eso es muy importante. Me recibieron de la mejor manera y el grupo ya está armado. Esperemos que se puedan lograr los dos objetivos que nos hemos planteado.

-¿Te llamó Ruiz antes?
-Sí, tuve un llamado de Fernando, en el que me dijo que quería contar conmigo en el equipo, y luego vinieron las negociaciones con los dirigentes.

-¿Qué te pide el entrenador en la cancha?
-Que le de respiro al equipo, que presione y no le deje la salida limpia al rival. Yo le dije que me gustaba y no tenía problemas en tirarme un poquito atrás y participar del juego; él me dio absoluta confianza para que pueda hacer mi trabajo.

-¿Sentís que llegás para cumplir con goles? Todos los puestos son imprescindibles en un equipo, pero la gente espera que el arquero ataje, que el 9 haga goles…
-…y que el 10 haga jugar al equipo. Creo que tanto yo, como todos, queremos lo mismo: goles. Esperemos poder hacerlos para que Platense sume de a tres puntos y, si no, ayudar en lo que me toque. No lo siento como una presión, porque es una pregunta habitual para un 9 cuando llega a un club. Siempre quiero hacer goles.

-Platense el año pasado logró el ascenso, luego terminó una muy buena temporada y ahora, con una base importante más los buenos refuerzos que llegaron, es uno de los candidatos en una categoría infernal. ¿Pesa la presión de ser favorito?
-Es lindo que el torneo pinte para ser tan competitivo, con rivales de mucha jerarquía e historia. Uno siempre quiere enfrentarse y reñirse con los mejores. Ojalá siempre seamos nosotros los vencedores y que sea un buen año, para pelear arriba, porque queremos y buscamos eso.

-Antes mencionaste dos objetivos. Imagino que son ascenso o reducido, de mínima.
-Obviamente, uno siempre sueña con lograr el ascenso, así que vamos por eso en principio. Hay que ir con tranquilidad y dando lo mejor.

-¿Tenés sueños personales por cumplir en el fútbol?
-Tengo sueños personales en cada club que estoy. Ahora sueño con meter muchos goles con Platense, pelear el ascenso y lograrlo. El año pasado me tocó pelear el torneo con Almagro y es muy lindo enfrentar a rivales en instancias decisivas.

-¿Por qué te apodan “Coki”?
-Por mi viejo. En Santa Rosa él es Coki Susvielles, entonces de chico para todos yo siempre era el Coki chico y después quedó. En las redes sociales me puse Coki en vez de Joaquín y ahora todos me llaman así.

-¿Qué le podés decir al hincha?
-Que voy a tratar de dar lo mejor de mí para convertir goles, que es lo que más quiero y lo que más me gusta. Me encanta gritar los goles, hacer algún festejo, un bailecito, disfruto mucho eso, así que ojalá sean varios. Y si no, aportaré mi granito de arena para sumar siempre de a tres.

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