Un 26 de septiembre pero de 1971 Platense jugó su última partido en el mítico estadio de Manuela Pedraza y Crámer. Esa tarde venció 2-0 a Newell’s, aunque unos partidos más adelante perdería también la categoría.


Pasaron más de 40 años desde que Platense jugó el último partido en su tradicional estadio de Manuela Pedraza y Crámer. Allá por 1971, más precisamente el 26 de septiembre, el “Calamar” se impuso por 2-0 a Newell’s Old Boys con goles, en el segundo tiempo, de Cabral a los tres minutos y Scarpeccio a los 44. En aquella oportunidad el Marrón formó con CaffaroPiris y TronconeGattiMorelli y ChagasMustafá (reemplazado por Ramos), Galuzzo (Scarpeccio ingresó en su lugar), Cabral, Cierra y Ulrich.

Si bien burocráticamente Platense no estuvo en Saavedra, su corazón fue, pertenece y será de ese barrio aunque sus instalaciones nunca estuvieron allí. Esto debido a puras reglamentaciones: la Legislatura de la Ciudad aprobó la delimitación definitiva de las 15 Comunas, que comprenden a 48 barrios de la ciudad, mediante la Ley N° 2650. La norma define los límites y divisiones establecidos en el mapa de la Ley Orgánica de Comunas N° 1777. Saavedra quedó con los siguientes límites: Av. Cabildo, Av. Gral. Paz (deslinde Capital-Provincia), Av. de los Constituyentes, Av. Gral. Paz (calle de servicio), Crisólogo Larralde, Galván, Núñez, Zapiola y nuevamente Crisólogo Larralde. Según esta ley, Manuela Pedraza y Crámer quedaría unas cuadras fuera de Saavedra ¿Pero alguien se atreve a negar la naturaleza de la historia?

Volviendo a esa triste tarde del 26 de setiembre de 1971, El Barrio fue a buscar a uno de los protagonistas de ese día, Ernesto Ulrich, quien trajo sus sensaciones de esas horas difíciles: “Recuerdo la alegría por estar jugando en Primera, porque en ese momento yo era muy cachorro, tenía 18 años nada más y eran mis comienzos. Por otro lado sentí una tristeza tan grande porque contra Newell’s nos aseguraban que era el último partido. Como yo era muy pibe y ya me había hecho hincha de Platense, me dio mucha bronca y tristeza porque el club era grande en esa época y jugar en Primera era una emoción para mí. Uno se hizo famoso ahí, me ayudaron mucho los grandes jugadores que había como TopiniMansueto y otros. Me acuerdo que la gente lloraba al final, se veían las lágrimas de tristeza, se preguntaban qué nos iba a pasar. Pero bueno, aún hoy estamos pagando las consecuencias de nunca haber tenido buenos dirigentes”, dice “Motoneta”.

Como si fuera poco, unos meses después el “Calamar” perdió la categoría, algo que dejó muy marcado a este veloz ex delantero: “Fue terrible perder, también, la categoría, porque recién empezaba y fuimos pocos los pibes que nos quedamos y la luchamos para unos años más adelante volver a Primera”.

Todo es historia

Luego de dejar su primer estadio (el de Blandengues, hoy Av. del Libertador) en 1917, bajo la iniciativa de Archivaldo Goodfellow, Platense se mudó al casi desolado Manuela Pedraza y Crámer y el 9 de julio de ese año se realizó la inauguración de la cancha. Un combinado de las inferiores Calamares venció por 5-0 a Porteños de Zarate en el cotejo preliminar y luego la primera empató 0 a 0 en un amistoso con Provincial de Rosario, hoy Newell’s, paradójicamente con quién disputó también el último partido. Desde entonces, sus tablones vieron pasar a todos los cracks de nuestro fútbol. El 28 de octubre de 1923 Carlos Gardel se sentó en la platea para disfrutar de la magia de su amigo Pedro Ochoa, pero Platense le ganó a Racing 3-1. La identificación con la música popular de la ciudad se convirtió en un símbolo con el Polaco Goyeneche, quien cuando la fama todavía no había llegado era frecuente habitante de los tablones del viejo estadio. En 1932 se realizaron ampliaciones por un valor 91.417 pesos. En 1944 se intentó adquirir el predio, pero la valuación de más de dos millones de pesos dejó al club sin esa posibilidad, que hubiera cambiado el futuro.

Pero Platense no era sólo fútbol. El 1 de febrero de 1941 se inauguró el velódromo, que fue por años el único que tuvo Buenos Aires. Y dos años después, en el centro del óvalo, se construyó una cancha de polvo de ladrillo donde el histórico equipo de “Los Aviones” escribió las mejores páginas de nuestro básquet. Unos años más tarde, en 1950, el club recibió un préstamo para la construcción de un estadio de fútbol. En 1954, a pesar de algunos problemas intermedios, se iniciaron las obras. Meses más adelante se inauguró la iluminación eléctrica de Manuela Pedraza y Crámer con un partido nocturno contra La Chaux de Fonds, de Suiza, pero lamentablemente en ese mismo año (1955) el golpe de estado terminó con el proyecto del Estadio 17 de Octubre. Si no se hubieran perdido esos cuatro años desde la recepción del préstamo hasta el comienzo de las obras, otra podría haber sido la historia…

En 1965, Platense logró el ascenso a Primera. Hubo una gran cantidad de socios y se remodeló el estadio, dotándolo de mayor amplitud y comodidad, con una inversión de 15 millones de pesos. La antigua cancha, que estaba orientada de norte a sur y tenía 94 metros de largo por 64 de ancho, fue reubicada de este a oeste: el campo pasó a medir 110 metros por 70 de ancho. Desde el límite hasta el alambrado había cinco metros y desde el alambrado al primer escalón de la tribuna seis metros y medio. Se aumentaron las plateas de 3.800 a 7.000 y se eliminó el famoso velódromo.

Seis años más tarde, el 7 de diciembre de 1971, Platense perdió al mismo tiempo la categoría y el predio de Manuela Pedraza y Crámer. En este estadio, el Calamar jugó 847 partidos  (1917 – 1971), de los que ganó 419, empató 231 y perdió 197. Es sin dudas la pérdida más grande de la historia del club. Hoy en día San Lorenzo de Almagro lucha por recuperar los terrenos de Av. La Plata para volver a Boedo ¿Podrá Platense algún día volver a “Saavedra”?

Por Julián Amerise (El Barrio Online)

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