Conocida la salida de Juan Manuel Olivares (no era del gusto futbolístico del entrenador Fernando Ruiz, quien prefiere jugadores de estilo lineal y no diagonales en materia ofensiva), y tras la llegada de Cristian Amarilla, se decidió apostar por un futbolista que indefectiblemente, en algún momento de su carrera, tendría que defender los colores de la camiseta del club del cual es hincha y en el que en momentos tempranos de su vida se crió. Nos referimos a este muy buen mediocampista ofensivo de nombres bíblicos y que cuenta con sobrada experiencia en las categorías más importantes de nuestro fútbol.

Elías Josué Borrego es más bien conocido como el “Leli”. Fue un chico que tuvo que enfrentar tempranamente muchas adversidades tras su nacimiento producido un 19 de Julio del año 1990 en la Ciudad de Buenos Aires. Porque detrás de esa sonrisa que regalaba en cada acción, en cada imagen de formación de aquella Categoría ´90 que se cansaba de desperdigar fútbol infantil con los colores marrón y blanco se hallaba el pibe que a los cinco años había perdido a sus padres, el que tuvo que ser criado por su abuela, quien dos años también perdería a su compañero de vida, haciendo las cosas harto difíciles pero nunca, nunca, imposibles. Se trataba de Marta Díaz, quien además fue su mentora futbolística, la gran responsable de la gratificante sonrisa que Elías portaba en cada una de esas imborrables imagenes.

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Elías Borrego es el más petiso de quienes se encontraban parados. Siempre sonriente, en las infantiles de Platense, haciéndole frente a las adversidades de la vida.

Buena la responsabilidad, mejor la ratificación. Con su primer contrato importante, logrado cuando cruzara la cordillera para defender los colores del San Luis de Quillota, Elías pudo cumplir la cual haya sido su promeza más íntima, una manera material de poder devolver todo aquello espiritual que le había sido regalado: comprarle la casa propia a su abuela, su madre, su mentora. Marta Díaz aún trabajaba, como lo había hecho toda su vida para que Elías pudiese llegar, algún día, a triunfar como futbolista.

hjpubt7-w_860x575No nos pongamos sensibles. En algún momento, por esas cosas malditas de la tradición de clubes como el nuestro, Elías apareció en Colegiales. Y a partir de allí trató de forjar su sueño a fuerza de gambetas y goles. El debut profesional llegaría en la primera fecha del Torneo 2009/10 de la “B” Metropolitana, partido jugado de local, un triunfo 1-0 ante Villa San Carlos. Fueron cuatro temporadas enteras en el “Tricolor”, dirigido por entrenadores tales como Néstor Ferraresi, Leonardo Ramos, Atilio Svampa y Facundo Besada. Fueron 116 partidos, 7 goles convertidos, dos clasificaciones a los torneos Reducidos, uno de ellos con el Subcampeonato 2011/12 de la mano del bueno de Don Atilio, hombre que en algún momento también tendrá que tener su oportunidad de trabajar en el Club que ama y del cual es socio vitalicio.

Elías estaba para más, pero no en la “B” Metropolitana, Divisional que no volvería a pisar durante su restante trayectoria. Llegaría la chance en el otro lado de la cordillera, en un equipo chico, humilde, recién arribado a la primera división chilena, equipo con el que Elías se destacó en partidos importantes ante poderosos como el Colo Colo. En Chile jugó durante la temporada 2013/14 en el San Luis de Quillota. Allí fue donde comenzó a hacer una diferencia con el fútbol, y donde su nombre comenzaría a instalarse en pedestales más altos tras 36 partidos jugados y 7 goles convertidos.

1467816748958_borrego2De regreso al país, nuevamente a lucharla en un recién regresado a la “B” Nacional, uno de los “decanos” de esta Categoría a la que regresaba tras muchos años de lucharla en los viejos Federales y Argentinos. Se trataba del “Milan” de Pergamino, Douglas Haig, dirigido primero por Andrés Guglieminpietro y luego por Felipe De La Riva. Allí jugó en todos los puestos ofensivos: fue volante por afuera, enganche, media punta y hombre de área. Lo que se dice, todo un polifuncional. En el año que estuvo en Douglas Haig alcanzó casi la perfección, ya que solamente no jugó dos de todos los minutos completos tanto del Transición 2014 como de la primera mitad del 2015 tan solamente porque sobre el final de un partido fue reemplazado para que se ganase los aplausos de la gente. 41 partidos casi completos, 6 goles.

Y así es como surge la gran chance de mostrarse en la Primera División de nuestro fútbol. Siempre luchándola en equipos con aspiraciones más urgentes que un campeonato. Consigue contrato en Olimpo de Bahía Blanca, una nueva mudanza. La mayor parte del tiempo al mando de Diego Osella, luego de Cristian Díaz. Mayor participación en la segunda parte del Torneo 2015 que en el Transición 2016, donde jugó tan solamente 96 minutos. No fue un paso feliz: 17 partidos, no convirtió goles, recibiendo la única expulsión de toda su carrera en manos del Juez Pedro Argañaraz en una dura derrota 0-3 recibida ante Aldosivi en Mar del Plata.

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No fue la mejor vidriera. Olimpo es un Club en el cual no se puede hacer pie, pero al menos podrá contarle a sus hijos que participó en la campaña que llevó al Aurinegro a jugar los repechajes para clasificar a la Copa Sudamericana, eliminando a Quilmes y quedando en el camino con Estudiantes de la Plata.

Ferro Carril Oeste fue un destino más lógico. La campaña del Verdolaga en la Temporada 2016/17 fue aceptable, terminando en la novena posición entre 23 equipos. Allí jugó con el “Chino” Vizcarra y fue dirigido por la “Ranita” Broggi, entre otros relacionados con nuestros colores. Fueron 24 partidos y un gol, ante Villa Dálmine.

Surgió la posibilidad de poder jugar nuevamente en el exterior, pero no en el mejor de los lugares. Atlético Venezuela fue su último destino, desde donde llegó al “Calamar”. No fueron buenas las campañas, pero al menos Elías jugó el 88% de los minutos de los torneos en los que le tocó participar, marcando tres goles.

Queda claro que es un futbolista de ataque polifuncional y de juego lineal, como prefiere el Entrenador. Puede hacerse cargo de la generación de juego, puede desbordar por los laterales, y también puede hacer las veces de hombre de área, aunque queda claro que su posición natural es jugando a los costados del cinco, más adelantado. En dicho tren, deberá aprovechar al máximo las oportunidades que puedan presentársele particularmente en el primer tramo del torneo, donde deberá competir con Palavecino, Tonetto y Amarilla para poder consolidarse en un puesto, puesto que para el segundo tramo -y de no romperse, pensando en un regreso en su nivel acostumbrado- va a ser muy difícil poder imponerse ante las condiciones de Jonathan Bustos.

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De esta manera llega el “Leli” a jugar como profesional del fútbol en el Club del cual es hincha. Se lo recibe con cariño y afecto, y uno entiende que dejará todo por estos colores. Ojalá se le de la regularidad y pueda ser trascendente para poder imponer su fútbol en una Divisional difícil pero no imposible.

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El “Leli” llega a Platense con una edad ideal (28 años), con 229 partidos jugados en los tres primeros niveles de nuestro fútbol y en el ámbito internacional, habiendo convertido 24 goles. 

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