No todos los goles son iguales ni valen lo mismo

 El gol contra Tristán Suárez de Daniel Alejandro Vega vale lo mismo que cualquier otro para el resultado, los números y las estadísticas (quién mejor que un Contador como él para saber eso), pero seguramente no vale lo mismo que cualquier otro gol para él en su faceta personal. Porque no todos los contextos son iguales, ni las circunstancias, ni las coyunturas, ni los momentos personales.

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Por Gustavo Werner

Parece que sí, pero no. No todos los goles son iguales ni valen lo mismo. El que convirtió contra Tristán Suárez no fue uno más, precisamente porque vale mucho más que un simple gol, común y corriente, de esos tantos que supo convertir en su brillante carrera como jugador profesional. Fue para “Trapo” el de la reconciliación con él mismo, con la confianza, con la fe. Fue también el de la respuesta a los que lo dan por retirado, a los que creen que ya no tiene más para dar, que ya quemó todos los cartuchos. Fue para el DT también, para demostrarle que puede contar con él, que está vigente, que el olfato está intacto y las ganas también. Fue para las estadísticas, para acercarse un poquito más a la historia grande de Platense. Fue el del agradecimiento para los hinchas que confían en él y que silenciosamente y con sumo respeto se bancaron la crucifixión que muchos quisieron hacer de él en este tiempo. Fue para los dirigentes que confiaron en él, para demostrarles que tal vez no estuvieron tan equivocados al requerir sus servicios nuevamente. Fue para los pibes de inferiores, para marcarles que no hay edad para el retiro, que uno puede luchar contra todo si siente amor y pasión por lo que hace. Fue para Platense, para seguir subiendo en la tabla de posiciones en la lucha por el ansiado y postergado ascenso a la Primera B Nacional. Fue para su familia, esa que siempre está, empuja y acompaña, incondicionalmente y en todas las circunstancias; esa que verdaderamente está “en las buenas y en las malas mucho más”.

Quién dijo que el gol contra Tristán Suárez fue uno más. Claro que no. Fue el de la reconciliación. El de la fe. El de la esperanza. El del desahogo. El de la respuesta. El de la confianza. El de la demostración. El del optimismo. El del agradecimiento. No fue un gol más. Ni para él, ni para los que seguimos confiando en su olfato, sus ganas, su capacidad y su hermosa posibilidad de ponerle un broche de oro a su carrera ascendiendo con Platense y convirtiéndose en el tipo que más goles nos hizo gritar a los hinchas de Platense en toda la historia de nuestro club, sin importar categoría, edad o situación. Cada vez está más cerca de su récord y del ascenso; y por eso muchos ya nos vamos preparando para ese último gol, el que lo convierta en leyenda, ese que sin dudas será el gol más gritado no sólo por él, sino por todos, por los poquitos que lo discuten y por la inmensa mayoría que agradecemos tantas alegrías regaladas en forma de gol. Porque si eso sucede, hay algo que unirá a todos en ese último grito: la palabra “Gracias”… por un nuevo ascenso y por dejarnos tantas veces afónicos con gritos de gol. Daniel Alejandro Vega… la leyenda continúa, el final está abierto y está en tus pies. No estás solo, somos muchos los que queremos empujar esa última pelota junto a vos. La última. La del récord. La del ascenso. La de la gloria que te está esperando para abrazarte y no soltarte nunca más.

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