A 19 años del batacazo en la Bombonera

Hoy se cumplen 19 años de una tarde soñada; un 22 de febrero de 1998 Platense goleó 4-0 a Boca, en la Bombonera. Una tarde soñada para todos. Mauricio Hanuch se despachó con un doblete, Alberto Godoy y Claudio Spontón completaron el festín del equipo de Carlos Picerni. 

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Crónica del partido del diario La Nación:

Dos minutos. Hanuch, un genuino brote de potrero, hace el primer hamaque de cintura y saca un zapatazo para que nadie pueda hacer otra cosa que mirar cómo se mete por encima de Córdoba. Sorpresa sin desesperación en la Bombonera.

Queda todo el partido por delante y da la impresión de que Boca está en condiciones de amortiguar el impacto y borrarle la letra a estos primeros garabatos del partido. Se intuye que el gol del equipo de Veira puede caer en cualquier momento porque tiene un control casi hegemónico de la pelota y del campo. Se presume que Platense adopta una postura suicida al arrinconarse tan cerca de Cancelarich.

Se adivina que la defensa local es un tembladeral con apenas dos simulacros de contraataque de Platense. Igual, se cree que la insistencia de Boca -casi siempre a ciegas- terminará por erosionar el granítico bloque visitante. Defendiendo, Platense es una piedra; pensando, Boca también es de piedra.

Pasan los minutos y queda en evidencia que Boca es tan tenaz como repetitivo. Pero por aquello de que tanto va el cántaro a la fuente… Que Boca no lo rompe -ni lo raja- con más de una decena de córners y centros que viajan lejos de las cabezas de Fabbri y Bérmudez, mientras la ausencia de la bocha platinada de Palermo minimiza el recurso aéreo. Boca parece no darse cuenta de que busca a alguien que no está. Tampoco sabe explorar las vías terrestres, excepto una impecable habilitación de Latorre para Caniggia, cuya definición terminó con el despeje de Váttimos a centímetros de la línea del arco. Y cuando Cardoso y Solano apuntaron de media distancia, el obstáculo insalvable fue Cancelarich.

EL DERRUMBE IMPENSADO

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Boca había desaprovechado el primer tiempo, pero se pensaba que otros 45 minutos le alcanzarían para salir a flote. Se especulaba que a Platense le resultaría más complicado contenerlo. Veira había reemplazado a Matellán, que estaba sin trabajo porque Platense no atacaba nunca y tampoco se ganaba el jornal con las proyecciones.

Ingresó el juvenil Calvo, un buen socio para Latorre y Cardoso, para encontrar los huecos en la maraña de piernas visitantes. Sólo tres en el fondo: Bermúdez, libre; Fabbri y Castillo, stoppers.

Pero Boca ya no mostraba ni los colmillos; los apuros lo condujeron a las imprecisiones y a los desentendimientos entre dos compañeros que debían pasarse la pelota a tres metros de distancia. Centros para nadie -Palermo miraba impotente desde la platea-, pases sin destino, nerviosismo creciente en la cancha e impaciencia multiplicada en la tribuna.

Ya Boca no era ni empuje. Comenzaba a tomar cuerpo la idea de que podía perder, pero de ahí a que lo golearan en apenas 15 minutos…

Bueno, para demostrar eso estaba Platense, que si antes no le había corrido el velo a los desbarajustes defensivos de su adversario era porque lo había respetado más de la cuenta o porque sobredimensionó las posibilidades de Boca.

Se infería que Platense podía preocupar con el contraaque; nunca que sería capaz de matar en frío como lo hizo.

Minuto 29. Spontón cruza la pelota ante una defensa abierta y desparramada; la para Alegre y su definición la termina empujando Godoy.

Minuto 36. Otra exquisitez de Hanuch. Réplica de tres contra tres, bien conducida por Alegre y mejor resuelta por Hanuch, luego de esquivar la salida de Córdoba.

Minuto 44. Spontón, con la tranquilidad de quien está jugando en el fondo de su casa, la pica por encima del arquero colombiano.

Se habían pensado muchas cosas sobre el partido, pero lo que se veía no cabía en la mente de nadie. El fútbol volvía a sorprender con uno de esos embrujos que lo hacen tan atrapante como imprevisible.

Platense había convertido en goles sus únicos cuatro ataques profundos de la tarde. Córdoba sólo tocaba la pelota para ir a rescatarla de adentro de su arco. Ante el estupor, la gente reaccionó de diferentes maneras; muchos alentaron por despecho, otros silbaron a Latorre y muchos abuchearon con lógica a un Caniggia que se hizo expulsar.

No fue un buen estreno el de la nueva camiseta de Boca. Esa que se promociona con un sistema revolucionario para eliminar el sudor. Aunque con partidos como el de ayer, también se la probará para secar las lágrimas.

LOS EQUIPOS

BOCA (0): Córdoba; Castillo (27’ST, Islas) – Bermúdez – Fabbri – Matellán (4’ST, Calvo); Solano – Cagna – Cardoso – Latorre; Barros Schelotto y Caniggia. DT: Héctor Veira.

PLATENSE (4): Cancelarich; Váttimos (3’ST, Bocchio) – Erbín – Loyola – Moner; Lenguita – Mandrini – Alegre (40’ST, Ojeda) -Hanuch; Arbarello (13’ST, Spontón) y Godoy. DT: Carlos Picerni.

GOLES: Hanuch (2’PT | PLA) / Godoy (29’ST | PLA) / Hanuch (36’ST | PLA) / Spontón (44’ST | PLA)

EXPULSADOS: Caniggia (45’ST | BOC)

ÁRBITRO: Roberto Ruscio (regular)

RECAUDACIÓN: $306.840

RESERVA: Boca 0-3 Platense.

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