El momento para aprovechar el momento

Gustavo Werner, un integrante de Calamares del Interior, le dedico una sinceras y profundas palabras al plantel profesional de Platense, de cara a esta segunda vuelta del Torneo 2016/2017 de la Primera B Metropolitana. Un texto para esperanzarse y contagiar la emoción por los resultados obtenidos.

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Por Gustavo Werner (Calamares del Interior)

Lejos está Platense de ser un club modelo. Pero ver que la mitad de los elencos de la Primera B Metropolitana no están de pretemporada –algunos ni siquiera empezaron a entrenar- por falta de pago, deudas, por lo que sea, es una ventaja que debemos aprovechar. Esa desventaja física que dimos en el primer semestre debe ahora revertirse, debe ser un plus para ganar partidos complicados, para abrir partidos cerrados en el primer minuto o en el minuto noventa, para desequilibrar físicamente a los rivales cuando futbolísticamente no se pueda. Los jugadores deben entender que, si bien no están en el paraíso, en Platense están tranquilos, con elementos para trabajar, cómodos, lo que, en el contexto actual del fútbol argentino y de esta categoría en especial, no es poco.

En consecuencia, deben estar ellos también a la altura de las circunstancias, para devolver lo que el club les da, que puede no parecer tanto, pero que no es poco en un fútbol en crisis casi terminal. Da la sensación de que en la B Metropolitana habrá una lucha de cuatro o cinco equipos -como mucho- por el ascenso (Platense incluido). Son los que hoy están en condiciones de pelear y hacer frente a la campaña al menos dignamente, por estar más o menos ordenados en todos los aspectos, por tener planteles más o menos completos y por, fundamentalmente, tener la concreta intención de ascender como objetivo.

No hay estrellas en los equipos (en ninguno), pero está claro que hay mejores planteles que otros. Y si además esos mejores equipos son los que entrenan y hacen pretemporada en tiempo y forma, con condiciones dignas, con elementos adecuados, con campos de juego acordes, todo se potencia, y las diferencias también. En ese contexto es imposible no ilusionarse. Es imposible no creer que “este campeonato sí se nos da”. Es imposible no pensar que hay un millón de cosas por resolver, cambiar, mejorar, pero que evidentemente Platense no está para estar en esta categoría. Que está para más, y no solo por historia, sino también por presente.

Si mostramos orden adentro de la cancha y afuera, si encontramos gente seria, trabajadora y profesional, adentro y afuera de la cancha. Si los dirigentes muestran en el día a día que el ascenso futbolístico es para ellos prioridad. Si el cuerpo técnico ratifica esa linda sensación de que sus integrantes son profesionales con todas las letras. Y voluntariosos. Y trabajadores. Si los jugadores muestran que además de ser profesionales tienen hambre de gloria y sed de ascenso. Si todos entienden el rol y la responsabilidad que hoy tienen en sus espaldas… esa hermosa responsabilidad de poder quedar en la historia en apenas cinco meses. La mochila que cargan deja de ser pesada si en ningún integrante del plantel aparece el “me da lo mismo” y si todos juran, puertas adentro, en el vestuario, la misma frase: “quiero ascender”.

Con un profundo compromiso con la institución, con las condiciones de trabajo que se les ofrecen, con el esfuerzo de muchos –no solo de dirigentes sino también de simples hinchas, comunes y corrientes, sin abultadas billeteras, hinchas de a pie que por algunos días se visten de héroes y le restan tiempo a sus compromisos, responsabilidades, familia, trabajo, etc.- solo para ayudarlos, para darles una mano, para ofrecerles una pretemporada a la que no le sobran lujos pero tampoco le faltan comodidades.

Se es agradecido no solo con un abrazo, la foto y la palmada. Se es verdaderamente agradecido aprovechando el contexto y las circunstancias, tomando la chance de ascender, que está al alcance de la mano… y explotándola al máximo. Ascendiendo. Sin peros. Sin pretextos. Dejando el alma por ese sueño. En cada entrenamiento. En cada partido. Es el momento de ascender. Es ahora. Los viejos lo suplican. Los pibes lo sueñan. Y los que estamos en el medio, lo vemos –como desde la fatídica final perdida con Temperley no nos pasaba- como algo cercano, posible, real y concreto. Dirigentes, cuerpo técnico, jugadores… vayan por la gloria. Queden para siempre en ese póster de miles de hinchas que todas las noches, antes de irse a dormir, mirando la foto, les dirán GRACIAS. Eternamente.

No hay nada más tranquilizador que ser digno. Y no hay nada más hermoso que quedar en la historia. En la memoria de los ancianos… en el recuerdo de los pibes que van apareciendo… y en el corazón de todos los que vimos a Platense en el cielo y ahora lo queremos ver salir del infierno. Hoy muchos de ustedes son queridos, o al menos respetados. Pueden ser eternos. Asciendan. Háganlo por los hinchas, por el club, pero fundamentalmente… háganlo por ustedes mismos. Para que ese apellido que portan, en este club, quede estampado para siempre. Eso no tiene precio. Eso no hay billetera que lo pueda pagar. Porque eso no se compra. Eso se gana. Y lo ganan solo los elegidos. Ustedes están a un paso. Dar ese paso que falta, el último, el más lindo, el más importante, depende solo de ustedes. Eso nunca puede ser presión. Eso tiene que ser motivación. Debe ser alegría. Y por supuesto, tiene que ser una decisión concreta, irrenunciable e innegociable para alcanzar el objetivo. Para llegar… a la gloria deportiva. Para tocar el cielo con las manos.

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