La victoria de Platense ante Fénix en Maschwitz dejó varios puntos para analizar. Los de Bocca lograron su primera victoria fuera de casa y ahora quieren soñar en grande. La solidez del fondo se transmite en todo el equipo y sigue siendo el arma fuerte del Marrón en el campeonato.

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En ese espacio repasaremos punto por punto todas las claves para explicar el buen triunfo del Calamar ante el Cuervo:

Zafó y anotó: Los de Gustavo Cisneros arrancaron bastante mejor en el partido. Maciel, Lorenzo y Burzac le produjeron constantes dolores de cabeza a Platense, que se sostuvo por la gran tarde de Ezequiel Mastrolía. Cuando el Cuervo se relajó el Calamar entró en acción y golpeó con todo. Fue a los 23 cuando Walter Gómez ingresó por el segundo palo y la mandó a guardar con un remate alto y fuerte. Los de Bocca zafaron y luego lo hicieron pagar caro.

Presenció un blooper: A pesar de que el partido no entregó mucho entretenimiento en el primer tiempo debemos detenernos en una jugada puntual que pudo haber cambiado el trámite del encuentro. Fue a los 46 minutos cuando Mastrolía cayó al dar rebote, luego de un tiro de Maciel, y Lorenzo entró solo, bien perfilado y con arco vacío pero la mandó inexplicablemente arriba del travesaño. Platense vivió un verdadero milagro deportivo a su favor y pudo continuar con su ventaja.

Se mantiene contundente: Algo poco feliz para los de Saavedra a lo largo de este campeonato son las pocas oportunidades de gol que genera. A si mismo, ese dato suele ser opacado por la alta efectividad de gol que mantienen. Esto volvió a ser clave el lunes, en la primera que tuvo, el Calamar anotó y se fue arriba. Cuando llega Tense, es para temer.

3 puntos desde atrás: La alegría del lunes se puede adjudicar a lo que fue la actuación de los últimos tres jugadores de Platense en el campo. A pesar de no ser los que crean juego, o llevan los hilos del equipo, tanto los centrales como Mastrolía vienen haciendo las cosas muy bien y eso se vio reflejado en comparación a los demás. El gol fue una combinación letal entre Lamacchia, que la bajó, y Gómez que apareció solo para empujarla. Mastrolía, aparte, fue la gran figura del encuentro por su solidez y sagacidad con la que enfrentó cada aproximación rival. El Mono, luego de aquel error con Almirante no volvió a ser el mismo, dio un giro de 180 grados y hoy por hoy es el valor más importante del equipo dentro de la cancha.

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